AViTEC realizó capacitación con el Centro Ulloa en Neuquén y participará del juicio por la “Escuelita V”

Catriel.- La agrupación local AViTEC (Asistencia a Víctimas de Terrorismo de Estado en Catriel) realizó el pasado viernes 29 de septiembre una capacitación en acompañamiento a víctimas-testigos de crímenes de lesa humanidad dictada por integrantes del Centro Dr. Facundo Ulloa en la ciudad de Neuquén. Desde hoy temprano presenciarán el juicio por crímenes de lesa humanidad (causa la Escuelita “V”) en el cual brindarán testimonio los vecinos Félix Oga y Luis Mendoza.

El Centro Ulloa brinda asistencia a víctimas del Terrorismo de Estado, de violaciones de Derechos Humanos ocurridas en contextos democráticos -violencia institucional- y de situaciones de tragedias y/o catástrofes, tanto de forma directa como a través de la Red Pública de Profesionales de Salud en todo el país. Es una institución dependiente de la Subsecretaria de DDHH de la Secretaria de DDHH del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación.

Oga tenía 21 (ahora tiene 58) cuando fue secuestrado en la localidad de Catriel, donde residía tras abandonar sus estudios universitarios de ingeniería en Neuquén con la llegada de la dictadura cívico militar. El 1 de noviembre de 2013 ya había dado un testimonio clave en los juicios de lesa humanidad que se están llevando a cabo en la Neuquén (causa Escuelita II) . “Pincho”, como lo conocen amigos y vecinos, contó sobre  su detención y  las torturas recibidas en la delegación neuquina de la Policía Federal, donde vio al ex comisario Jorge Alberto Soza, un de los imputados en esta causa.

Con Soza están siendo juzgados en el expediente cinco ex militares del Ejército, a un ex oficial de la Policía de Río Negro y a un ex subcomisario de la Policía Federal por el secuestro y las torturas a las que fueron sometidos a Félix Urbano Alcides Oga (Catriel), secuestrado en 1976, y Alipio Quijada (Cutral Có), víctima de hechos similares en 1977. Los dos sobrevivieron, pero este último falleció con posterioridad.

El tribunal a cargo del juicio está compuesto por Pablo Díaz Lacava, Eugenio Krom y Orlando Arcángel Coscia. Por el Ministerio Público Fiscal intervienen el fiscal general Miguel Ángel Palazzani y la fiscal coadyuvante Jorgelina Dalessandro.

Los hechos

Oga fue secuestrado en la localidad rionegrina de Catriel el 27 de marzo de 1976 por un grupo armado compuesto por miembros del Ejército, la Gendarmería Nacional y la Policía provincial, que se presentaron en la casa de sus padres mientras se encontraba almorzando junto a ellos.

Fue llevado a la comisaría local y le informaron que quedaba detenido por averiguación de antecedentes junto a un amigo previamente secuestrado. Luego le dijeron que había un pedido de captura. En realidad, Oga se encontraba identificado en el Destacamento de Inteligencia 182, que era la unidad de espionaje de la Subzona 52, como “elemento perteneciente a la OPM Montoneros” [Nota de la Redacción: la sigla OPM hace alusión a Organización Político Militar] y por pertenecer a la orden religiosa “Caballeros Americanos del Fuego”, de tipo celular y secreta, con valores como coexistir en comunidad y trabajar la tierra. Por esas razones, se encontraba sindicado como “elemento subversivo”, según se desprende del requerimiento de elevación a juicio de la Fiscalía.

Mientras Oga permaneció en la comisaría, personal policial allanó su casa. Su amigo fue liberado al día siguiente. La víctima de este juicio fue cargada en un vehículo y trasladado a la comisaría de Cinco Saltos, y de allí a la comisaría de Cipolletti, que estaba a cargo del imputado Camarelli, bajo control del responsable de subárea, el entonces teniente Vitón.

En Cipolletti le tomaron las huellas digitales por segunda vez y el 28 de marzo, por la noche, un móvil del Ejército lo trasladó hasta la Unidad 9 del Servicio Penitenciario Federal, en Neuquén. Desde allí fue sacado el 1° de abril y llevado a la Delegación de la Policía Federal en esa ciudad. En ese lugar fue encapuchado, pero antes de que le cubrieran el rostro pudo reconocer al imputado Soza, quien se desempeñaba entonces como segundo jefe.

Los siete acusados serán juzgados por los delitos de privación ilegal de la libertad agravada por el empleo de violencia y aplicación de tormentos físicos y psíquicos agravada por ser la víctima perseguido político.

Luego de las torturas y tras un descanso de dos o tres horas, Oga fue reingresado al penal federal. El 7 de abril fue entregado nuevamente a la Policía Federal, que lo derivó a la Delegación Viedma. Su arresto, que había sido dispuesto por un decreto del Poder Ejecutivo Nacional el 30 de marzo de 1976, fue dejado recién sin efecto el 7 de septiembre de 1977. En ese largo período pasó también detenido por la cárcel de Villa Floresta, cerca de Bahía Blanca, y por la sede de la Policía Federal de esa ciudad. El 11 de septiembre ingresó a la cárcel de Rawson, provincia de Chubut, de donde salió en libertad recién el 20 de septiembre del año siguiente, casi dos semanas después de la fecha en la que había sido ordenada su soltura.

Alipio Quijada, militante peronista que en 1973 había trabajado en la campaña presidencial de Héctor Cámpora, fue secuestrado a las 7.30 de la mañana del 30 de septiembre de 1977 en su domicilio de Cutral-Co, Neuquén, cuando se encontraba junto a su esposa y sus nueve hijos. La detención ilegal fue perpetrada por un grupo de militares del Ejército, quienes se lo llevaron en un camión tras revisar su vivienda.

La primera parada fue en la comisaría local, donde la víctima reconoció a otras personas de la localidad también detenidas por razones políticas. El grupo, seis en total, fue trasladado luego a Neuquén, con destino a la Unidad 9 del SPF. En ese penal fue interrogado en una oficina, previo a lo cual le vendaron los ojos y lo esposaron. Uno de los testigos sobrevivientes que luego declaró en la causa reconoció al jefe de inteligencia de la Brigada de Infantería de Montaña VI, Oscar Reinhold, al mando de esas escenas, que incluyeron golpes y amenazas de dispararles con armas de fuego.

Los seis detenidos fueron liberados el 13 de octubre de 1977, cerca de las 16.00. “Regresaron a sus casas caminando y separados por temor a que fueran secuestrados nuevamente”, describió la Fiscalía.

 

NOTA REALIZADA A FÉLIX OGA EN 2013

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