Candidatura de Johnston, única salida del Movic

El intendente de la ciudad, el Dr. Carlos Johnston acaba de anunciar “enfáticamente” que quiere llamar a un plebiscito para que “la gente decida” si puede ir por otro mandato. Esto sucede tras un 2017 con algunos traspiés en lo político y con un momento de incertidumbre y preocupación desde lo personal.

Desde lo político se dieron varias situaciones que pusieron al partido gobernante y al propio gobierno municipal contra las cuerdas. La victoria-derrota en la elección de convencionales constituyentes que dejó al Movic sin mayoría absoluta de cara a la reforma de la Carta Orgánica Municipal; el revés judicial en el caso que seguía el Municipio contra Pablo López, fallo que ni siquiera fue apelado; la nula tracción de votos hacia su socio provincial JSRN en la elección de diputados nacionales que en la ciudad tuvo una gran adhesión en favor del FPV, su  rival más directo en las compulsas locales;  la pérdida de la presidencia del órgano destinado a reformar la Carta Magna local que derivó en los papelones individuales y en bloque de los constituyentes del partido vecinal en la mayoría de las sesiones; las desoídas desautorizaciones del mandatario municipal hacia las principales reformas de la Carta Orgánica que finalizó en una desacertada presentación judicial que concluyó siendo “bochada” en el fuero correspondiente y tildada prácticamente de “parcial a recuperatorio” de primer año de derecho; los permanentes enroques de funcionarios y las salidas poco claras de integrantes de la planta política comunal; la desaprobación popular de determinadas medidas de gobierno y los cuestionamientos sobre las decisiones sobre las prioridades a la hora de realizar gastos entre los puntos más notorios.

Desde lo personal Johnston debió lidiar con una enfermedad molesta y preocupante que minó considerablemente su salud y lo alejó por un tiempo importante de la función pública debiendo luchar desde el punto de vista físico y psicológico para reponerse de la situación.

Este complejo panorama debilitó toda la estructura partidaria, política  y gubernamental del Movic y expuso considerablemente a la vanguardia del partido vecinal pues los procesos electorales fueron asumidos fundamentalmente por funcionarios de primera y segunda línea, quienes además tienen absoluta responsabilidad en las presentaciones judiciales fallidas; en cuanto a la Carta Orgánica, el intendente, comisionó a uno de sus principales alfiles para que pueda resolver el entuerto ocasionado ante la falta de mayoría absoluta entre los convencionales. Pero el enviado no solo falló en su cometido, sino que terminó enredado en disputas personales y familiares. Quienes debieron reemplazarlo en la conducción municipal tampoco tuvieron un accionar destacado debiendo pelear contra la burocracia y la lucha de egos entre cargos electivos, funcionarios de alto rango y metiches varios.

A resultas de todo esto, cuando se disipó el polvo de tanto fragor, se dieron cuenta que quienes podían ser candidatos al sillón de la Avenida San Martín o quienes pretendían acceder a él, podían llevarse los votos que obtuvieran en el bolsillo de los pantalones, tal menguada era su cosecha. Emergente de toda esta situación, asumieron, aparece un intendente desgastado tras 7 años de gobierno, pero el único con capacidad dentro de todo el partido gobernante de enfrentar una elección con chances en 2019.

La vehemencia y el énfasis de Johnston tienen su correlato en lo que le pide el bloque histórico que lo llevó al poder y lo mantiene en el sitial. Es decir, no solamente la parte política del Estado sino también la sociedad civil que teme perder lo obtenido en estos años y busca desesperadamente perpetuar o tan siquiera alargar sus beneficios. Es decir que en la cruzada aparecen vecinos, comerciantes, empresarios e incluso dueños de medios de comunicación que le deben la vida y algo más al intendente.

Cuando Juan Perón regresó a la Argentina tras su largo exilio estaba muy cansado, con cierto resquemor con la política, debilitado y ya sin ganas de gobernar. Sin embargo, una larga lista de personalidades lo empujó a ir nuevamente por la Primera Magistratura. Volvió y ganó arrolladoramente y desde el primer día de su último gobierno se dio cuenta que todos los de su alrededor solo querían un pedazo de él, una porción de poder.

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