#Cuentalo: Una joven se animó a denunciar un caso de abuso 9 años después

Catriel.- Casi diez años tuvieron que pasar para que Karina Campos, una vecina de la localidad, se animara a hacer público un abuso sexual que sufrió cuando tenía apenas 15 años de edad y que la marcó para siempre. Al igual que muchas mujeres de Catriel, la joven relató lo que le sucedió a través del hashtag #Cuentalo en la red social Twitter y luego realizó la denuncia penal en la Comisaría de la ciudad. Ahora aguarda que la Justicia la llame a declarar.

“El #Cuentalo que publicaron otras chicas de Catriel me ayudó a contar mi caso. Lo hago para que esto no le vuelva a pasar a ninguna otra persona y para que, si hay otras que hayan pasado por lo mismo con él, tomen fuerza y se animen a contarlo”, aseguró Campos quien pidió dialogar con VSN para hacer llegar su experiencia a otras personas.

La noche del horror en 2009

Campos relató que el abuso sexual que sufrió fue en diciembre de 2009, cuando tenía 15 años, por parte de un vecino de su barrio (Cuatro Esquinas) que en aquel momento tenía 17. “Esto fue en diciembre de 2009. Yo me había estado escribiendo con este chico. Me dijo que nos juntáramos, a lo que le respondí que bueno. Me pasó a buscar en su camioneta y nos llevó a la zona de “La Alameda”, cerca de las cinco compuertas. Yo estaba bastante incómoda por el lugar donde estábamos, pero era chica y no supe como expresarlo. Me dio tres besos y me dijo “vamos a atrás, así estás más cómoda”. Me bajé, él me abrió la puerta y me dijo acostate ahí. Yo me recosté y de la nada me bajó el pantalón y me arrancó la ropa interior. Tenía un preservativo puesto y me empezó a penetrar. Él tenía 17 y yo 15. Yo no sabía cómo era el sexo, era virgen todavía. Pero igual le pedí gritando que parara, que no quería. Abusó de mí por la fuerza, parecía una bestia arriba mío. Cuando terminó, se sacó el preservativo y lo tiró. Yo me quedé quieta y en silencio, pensando. Estaba en shock, no entendía nada. Era mi primera vez y había sido horrible. No sabía qué hacer. Pensaba, ¿qué hago ahora? Me levanté y estaba llena de sangre, con mucho dolor. Él me dice “uh, me ensuciaste el asiento. Bueno no importa, le digo a mi vieja que me salió sangre de la nariz”. Le dije “llevame ya a mi casa, por favor”. El me respondió, “bueno, pero no te sentés” porque estaba llena de sangre. Así que tuve que ir arrodillada, para no machar la camioneta. Me dejó en la calle Atenas, cerca de la casa de una amiga. Me fui caminando como pude, porque el dolor a esa altura era insoportable. Llegué a lo de mi amiga y me preguntó que me pasó. Le pedí que me acompañe a mi casa. Entré por el patio, mi papá estaba en la cocina mirando tele y mi mamá había salido. En mi pieza me saqué la ropa, que era un charco de sangre y le conté a mi amiga lo que había pasado. Ninguna entendía la situación, no dimensionábamos la magnitud de lo que pasó. Fui al baño, lavé la ropa y la escondí por tres años antes de deshacerme de ella. No la quería ver, sentía vergüenza y dolor cada vez que la veía. Era revivir el horror”, sostuvo.

“Antes de eso nos habíamos visto una sola vez. Nos dimos dos o tres besos, yo era chica y salía a las nueve o diez de la noche por lo que volvía temprano. La segunda vez que me quedé hasta más tarde fue cuando pasó todo”.

“Para mí no fue nada fácil lo que pasé. En esa época no era como ahora que existe mucha gente que te apoya y te cree. Si decías que habías sido violada, era un estigma, te señalaban por la calle y hablaban a tus espaldas. Ahora es distinto. El #Cuentalo de chicas de Catriel me dio hoy la fuerza que me faltó en ese momento para contarlo. No quiero que esto vuelva a pasarle a nadie más”.

“Nunca dije nada porque, en ese tiempo, si a vos te había pasado algo: si habías sido violada, tocada o si yo hacía un juicio por eso, no era como ahora. Sentía que eso me iba a marcar. Que era una vergüenza para mí, para mi familia. Me callé por mucho tiempo por miedo del que dirán, de que me retaran. Si le contaba a mis papás, que me dijeran “¿y para qué fuiste?”, incluso yo misma llegué a pensar que fue mi culpa por haber ido a verlo. Mi familia se enteró hace poco. Mi mamá hace un año y mi papá hace algunos días”.

“Un tiempo después de que pasó me vino a hablar una amiga y me preguntó si estuve con él. Y le confesé que sí, sin explicar detalles, le pregunté cómo sabía. Y me dijo “él anda contando por todos lados (lo que pasó)”. Yo me puse mal y le dije que no quería volver a hablar del tema. A los pocos días me escribió una chica por celular, me dijo que era su novia y me preguntó: “¿Es verdad que estuviste con él?”. Le contesté con la verdad. Y después de eso él me llamó, para insultarme por haberle contado a su novia. Le corté y nunca más tuve ningún tipo de contacto con él”.

“Pasaron los años y me lo cruzaba siempre en la ciudad, andaba como si nada. Él nunca asumió lo que hizo, incluso se enorgullecía. Otro de los motivos por los que no me animé a denunciar en su momento es porque él era un chico más grande, popular, era conocido. Yo era una chica de 15, desconocida y con miedo. Pasaron los años y hace poco, después de que entré a Twitter y vi el #Cuentalo de varias chicas de Catriel, entendí que no había sido mi culpa. Que no tenía que callarme más. Lo hago público porque creo que como yo, puede haber otras chicas que hayan pasado o pueden llegar a pasar esto con él. Y porque hay otros casos sobre los que algunas chicas no se animan a hablar todavía. Quiero que sepan que estamos todas juntas en esto. No quiero que tengan que pasar por lo que pasé yo. Pueden hablar, las vamos a escuchar, les vamos a creer. Si lo necesitan, pueden ponerse en contacto conmigo”, afirmó.

El agresor

“Sé que esto pasó hace mucho tiempo. Pero no quiero que quede impune. Esta persona vive a menos de una cuadra de mi casa, era mi vecino. Estudiaba en la escuela técnica y vivía en Cuatro Esquinas sobre calle Honduras y Madrid. Ahora vive en San Rafael y estudia en la UTN. Como yo tengo muchas amigas allá que difundieron lo que pasó, el cerró su cuenta de Facebook hace algunos días. Un amigo de él me escribió, preguntándome que como podía decir esas cosas. Quiero que la gente sepa que lo que cuento es la verdad. Hoy soy lo suficientemente fuerte para no callarme más”, cerró.

 

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