Denuncias por violencia de género: La doble moral

Por Fabricio Alvarez

Catriel.-  La defensa pública de Nicolás Sgalla (Movic) a Marcelo Bustos (Movic), luego de que éste fuera denunciado por la convencional Gisela Álvarez (Socialismo) por violencia de género, pone de manifestó el doble discurso y la doble moral que poseen ciertos funcionarios. El ex legislador no solo minimizó la denuncia, sino que justificó a su compañero de partido, midiendo con varas diametralmente opuestas dos denuncias por violencia de género. Los argumentos que utilizó el referente oficialista ponen al descubierto eso que popularmente suele definirse como “doble moral”.

Sin dudas su investidura  subraya su relato. Se trata de un funcionario público, actualmente secretario privado de la intendencia y hasta hace unas semanas legislador municipal, lo que hace más grave sus declaraciones. Sgalla no solo defendió a Bustos con vagos y tibios fundamentos, sino que vociferó su descreimiento explícito al relato de la víctima, ubicándola nuevamente en un lugar de vulnerabilidad. Todo lo que defendió semanas atrás tras la denuncia de la Convencional Adelaida Torres (Movic) contra su par Omar Simionatto (UCR) se derrumbó como una casa de cartas.

El sábado pasado, en un programa radial de una emisora local, el actual secretario privado del municipio aseguró, muy livianamente, que Bustos no ejerció ninguna violencia contra Álvarez. En su énfasis redobló la apuesta, asegurando que, incluso, el convencional oficialista, quien además ostenta un cargo de nivel provincial nunca ejerció violencia de ningún tipo.

No está en discusión si es una defensa machista, simplemente lo es. Pero no es tan solo eso, además se antoja obscena. Porque lo que está en juego acá, y lo único que realmente mensura el funcionario, es el poder político. Como ya sabemos la conquista de ese poder suele darse mediante un juego soez y perverso donde suele borrarse con el codo lo que ayer se escribió de puño y letra. Sgalla dio cátedras en esa faceta.

Luego de la denuncia de Torres, todo el arco político oficialista salió a criticar a la oposición por su actuación en la Convención Constituyente considerando que no se habían “solidarizado” con la convencional agredida. Para justificar esto indicaron en sendos comunicados de prensa y en todas las redes sociales su descontento argumentando que, durante la primera sesión ordinaria posterior a la denuncia, el Cuerpo Legislativo rechazó de plano el tratamiento sobre tablas que propuso el Movic con la moción de expulsar del cuerpo al convencional denunciado. Cabe aclarar en este punto que lo que la Convención rechazó fue el tratamiento sobre tablas de un tema que merece un debate extenso y un trabajo en comisión.

Y al mismo tiempo la diputada Viviana Germanier llevó el tema a la legislatura provincial, el partido sacó un comunicado sobre la situación y la causa también se dirimió en la justicia ordinaria. Pero resulta que los mismos que criticaron a los cuatro vientos a todos los que callaron con esa denuncia no solo se callan hoy con otra denuncia semejante, sino que defienden al denunciado explícitamente. Están en todo su derecho, por qué no.

Lo discutible es que la defensa no es genuina, no es de género, es partidaria. No se mueve por un interés legítimo sino por un resguardo corporativo. Como si fuera poco, incluso, Sgalla insinuó que la denuncia realizada por la convencional Álvarez en realidad fue una respuesta a la que había realizado anteriormente Torres. Una premisa arriesgada y muy débil en términos argumentativos. Es poner a todo en el mismo nivel, minimizando un hecho grave y circunscribiéndolo a una mera cuestión política. Los mecanismos que se activan y que se ponen en juego en los hechos de violencia de género, y que por ello las víctimas, en muchos casos, no realizan denuncias fueron muy claramente defendidos por Sgalla, al argumentar que Álvarez denunció por una cuestión política, aseverando que su denuncia banaliza la lucha “genuina”, defendiendo al victimario, descreyendo el relato de la víctima entre otros puntos destacados.

Todos estos tips son los que, finalmente, inhiben de formular denuncias a la mayoría de las víctimas. En su alocución radial Sgalla los expuso con excelencia como si los hubiera extraído de un manual de defensa de violentos.

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