El Juez Lleral puso al descubierto una burda maniobra de Clarín

Por Marcelo Guerrero
Inmediatamente después de conocido el hallazgo de un cuerpo en el río Chubut y ante la inminencia de la comprobación de que el occiso que flotaba en las frías aguas sureñas era Santiago Maldonado, el Grupo Clarín salió, con todo su arsenal de medios, a crear una historia que despegara del hecho, lo más posible, al gobierno nacional ante la cercanía de las elecciones legislativas. A partir de esto, y mediante la intervención de un corresponsal en la zona lacustre, crearon una historia que se amoldaba perfectamente a la trayectoria que había seguido el holding durante 78 días junto con otros medios vinculados al poder: plantar pruebas e inventar rumbos. Que había sido herido por un puestero de Epuyen, que estaba en Entre Ríos, que había cruzado a Chile, que lo habían visto en San Luis, que una pareja lo había llevado a dedo a Tierra del Fuego. Gran parte de la opinión pública también necesitaba un “relato” para calmar el desasosiego que producía que encontraran muerto al tipo que creían vivo y a la vez para blindar al gobierno y encontrar un nuevo culpable.

Así se gestó la historia del Testigo E, un supuesto mapuche que en un primer momento habría dicho que había intentado cruzar el río con Maldonado y luego había visto como se lo llevaba Gendarmería pero que en los últimos días se había arrepentido y había decidido dar la verdadera versión de los hechos, lo cual había permitido al Juez Lleral encontrar el cuerpo en el lugar exacto. La mayoría de los medios y la opinión pública que desde un principio crucificó a Santiago, como si fuera un Cristo de estos tiempos, dio rienda suelta  a una creatividad pocas veces vista para expresarse  sobre el tema; “indios traidores”, “ si hubiera sabido nadar no se armaba tanto quilombo”, “hay que pedirle perdón a Gendarmería”, “tienen que meter presos a todos por falso testimonio” y otros comentarios por el estilo inundaron las redes sociales mientras los medios elogiaban a Gendarmería y a Patricia Bullrich.

Clarín fue más allá aún. Comenzaron con las especulaciones sobre la posibilidad de que el testigo E cobrara los dos millones de pesos ofrecidos como recompensa. E incluso generaron un debate sobre si el cobro era ético o no.  Otra catarata de tuits y publicaciones denostaron a los pueblos originarios y volvieron a matar una y otra vez a Santiago Maldonado.

En el día de ayer ya era un secreto a voces que el testigo E no existía, pero Clarín no cejó en su empeño e inventó una nueva versión que se pudiera acomodar un poco a lo que se venía, con una nota titulada “Asustado, el testigo que dijo dónde estaba Santiago Maldonado se escondió en la montaña”. Allí el corresponsal en la zona decía que desde hacía días no se podía ubicar al testigo clave mas allá de que se había comunicado con el juzgado para cobrar la recompensa.

Hoy definitivamente se cayó la opereta. En una declaración para varios medios, el juez Lleral dijo textualmente, hablando de la causa: “No declaró ningún testigo E ni de ninguna otra letra del abecedario. Tampoco recibí ningún dato certero para hacer el rastrillaje. Si hubiese tenido un dato certero no habría puesto en riesgo a los bomberos ni los prefectos, lo habría ido a buscar directamente”

Durante el día de hoy el holding Clarín se ha ocupado exclusivamente del desafuero de De Vido y en las últimas horas sacó una nota de opinión para justificar la creación de tamaña operación. Pero el daño ya está hecho.

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