El “regalo” de la Fiscalía al hombre que abusó de sus cuatro hijas

Por Fabricio Alvarez

La condena de tres años de prisión efectiva que recibió un hombre por abusar de una de sus hijas deja mucha tela para cortar. Para darle contexto a la causa, hay que decir que el condenado está cumpliendo con una pena de 11 años por abusar de sus otras tres hijas. Es decir, la Justicia comprobó que abusó de cuatro mujeres, todos agravados por el vínculo. En el último caso, los abusos se cometieron en  Catriel. La primera sentencia que se juzgó en Neuquén está firme, es decir que pasó por todas las instancias de apelación y la persona en cuestión está en la cárcel.

A pesar del antecedente, el Ministerio Público Fiscal (MPF) decidió “arreglar” con la defensa y resolver la causa de abuso simple con un juicio abreviado. La figura penal con la que acusaron imputado  fue “abuso simple agravado por el vínculo”. La escala penal va de los 3 a los 10 años. Es decir que recibió la pena mínima. A pesar de dos antecedentes muy graves, la Fiscalía se “conformó” el piso. 

Por un lado, el condenado tenía una sentencia por el mismo delito y además está firme. Con esos elementos cualquier tribunal, siempre y cuando la Fiscalía lograse comprobar el abuso en el debate, hubiese llevado la pena muy por encima de los tres años. Es decir que en esta causa la Defensa hizo su negocio.

 Los atenuantes y agravantes son determinantes en cualquier sentencia para acercase al mínimo o al máximo. El antecedente de la condena firme ya ubicaría una condena por encima del mínimo, sea cual sea el delito, pero mucho más teniendo en cuenta que todos fueron abusos. Este caso pone de manifiesto la tendencia del MPF en resolver casos de abusos sexuales y violencia de género con juicios abreviados.

Para poner más luz en este polémico fallo hay que decir que meses atrás la Fiscalía “logró” una de condena de 3 años en suspenso por un caso de violencia de género en Catriel. Es la causa de T.F. que tras una publicación en un medio regional logró la aceleración del proceso. Es decir que el MPF negoció la misma pena para un caso de lesiones graves con perspectiva de género que para uno de abuso sexual simple agravado por el vínculo y con un antecedente firme. La lógica desmorona sentido si comparamos estos dos casos.

El delito se cometió en Catriel y por eso la Justicia rionegrina lo condenó a tres años de prisión efectiva tras el acuerdo al que arribaron las partes. Anteriormente fue condenado a cinco años en Neuquén por abusar de sus otras tres hijas. Luego de la condena la querella impugnó el fallo y en una instancia superior se determinó la pena de 11 años.

Ahora, el tribunal de Río Negro compuesto por Florencia Caruso, Marcelo Gómez y Guillermo Lazcano deberán unificar las penas. No se hace en forma aritmética por lo que incluso podría ser menor a los 14 años que sumarían ambas sentencias. Para que se pueda homologar el acuerdo de un juicio abreviado, el imputado debe reconocer el delito y las partes deben ponerse de acuerdo en la pena. En una escala de 3 a 10 años, con el antecedente y el agravante antes mencionado deja a las claras quien “ganó” en esta causa.

Algunos antecedentes

Los casos de abusos y especialmente de violencia de género parecen ser el talón de Aquiles de la Fiscalía que con el cambio del Código Procesal Penal en agosto pasado tiene mayor responsabilidad en el fuero penal. Por ejemplo, hace más de seis meses que se denunció un caso de abuso sexual agravado en la facultad de Medicina de la UNCO y hasta el momento no hubo avances concretos en la causa. Algo similar sucedió con una denuncia de abuso en un boliche bailable cipoleño. Semanas atrás la fiscalía selló otro arreglo similar por abuso con una pena por tres años de prisión en suspenso, es decir excarcelable, y según trascendió se “solicitó” que no se haga público para “proteger” a la víctima. Diametralmente opuesta a lo que sucedió con el caso de Catriel que fue anunciado con bombos y platillos.

Otro caso paradigmático fue el de un abuso en Catriel que tenía tantos agravantes que una fuente del Poder Judicial con acceso a la causa aseguró que “nunca” había visto una calificación de tal dimensión. Además del abuso sexual agravado y la perspectiva de género, contenía figuras penales como portación ilegal de arma de fuego, amenazas y privación ilegítima de la libertad. La fiscalía decidió archivar la causa por pedido de la víctima. Aunque la razón de fondo fue la floja investigación que no logró pruebas suficientes para tener una teoría sólida para el debate oral. 

Este caso archivado, como el de T.F., también pone en discusión el funcionamiento de la OFAVI, la oficina de atención a las víctimas violencia, que debe garantizar el acompañamiento a las mujeres para que, entre otras cosas, no abandonen las causas. Muchas veces, según la declaración de las propias víctimas, pareciera son las principales “lobistas” en intentar que las dejen. “Me preguntaron muchas veces si quería continuar con la causa”, reveló T.F. en una entrevista que se publicó en este medio.

La pregunta es por qué la Fiscalía decidió arreglar en este caso de la joven catrielense teniendo en cuenta que tenía todos los argumentos necesarios para llegar a juicio y lograr una condena mucho mayor.

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