Félix Oga y Luis Mendoza relataron sus detenciones ilegales ante la Justicia Federal

Oga junto a Carlos "Tata" Herrera, Luis Mendoza (a su izquierda) y Francisco Tropeano (a su derecha).

En el día de ayer (03-10) Félix Oga y Luis Mendoza declararon en el juicio por crímenes de lesa humanidad “La Escuelita V” realizado en Neuquén. Con un relato tan escalofriante como necesario, ambos contaron su periplo de detenciones que, en el caso de Oga, se extendió por más de un año. Fueron acompañados por familiares, legisladores provinciales y locales y AViTEC.

El primero en declarar fue Oga (62). En su testimonio contó como fue que lo detuvieron ilegalmente en su casa de Catriel el 27 de marzo de 1976, tres días después del golpe de Estado que llevó al poder a la junta militar liderada por el teniente general Jorge Rafael Videla, el almirante Emilio Eduardo Massera y el brigadier general Orlando Ramón Agosti. A Oga se lo llevó un grupo armado compuesto por miembros del Ejército, la Gendarmería Nacional y la Policía provincial. Por ese entonces tenía apenas 21 años, fue trasladado a la Comisaría local (la misma que existe hoy en día en la ciudad) e interrogado sin informarle jamás los motivos de su detención y negándole el acceso a la justicia o a un abogado defensor. Tampoco lo dejaban tener contacto directo con sus familiares.

Un día después, el 28 de marzo, fue trasladado (esposado) a Cinco Saltos donde permaneció detenido en una oficina poco tiempo y luego fue llevado a Cipolletti. Allí fue alojado en un calabozo, le tomaron las huellas y por la tarde una delegación del ejército lo llevó a la ciudad de Neuquén. “Ni se te ocurra tirarte porque sos boleta”, lo amedrentaron los soldados mientras pasaban por el puente carretero que une las dos ciudades.

Ya en Neuquén un soldado con el arma desenfundada lo hizo bajar del transporte y fue trasladado a un calabozo de la U9 con otros detenidos de Catriel y de la región en donde permaneció incomunicado hasta el día 7 de abril de 1976. Poco después fue llevado a la sede de la Policía Federal. Fue en ese lugar donde vio por primera vez al subcomisario Jorge Soza. “Fueron dos segundos, pero me alcanzó para recordarlo toda la vida”, señaló. Oga refirió que estando contra la pared, giró la cabeza y lo vio salir de una oficina. Ante el cruce de miradas entre ambos, Soza se puso incómodo y ordenó que lo encapucharan. “Eu, el preso está mirando, cómo puede ser“, gritó el subcomisario. Inmediatamente después de encapucharlo, lo ingresaron a una oficina donde fue torturado e interrogado inquisitivamente. “Me preguntaban por los Montoneros, yo lloraba y les explicaba que solo era estudiante, que no conocía a nadie. La picana me producía convulsiones en todo el cuerpo y yo me retorcía. No sé cuanto tiempo fue, quizá media hora, pero volvió extenso. Lo sentí (el dolor) en todo el cuerpo”, relató Oga conmoviendo a una sala repleta y en silencio.

Tiempo después Oga fue trasladado desde Neuquén a Viedma en avión. En la capital rionegrina fue alojado en una sede de la Policía Federal y contó que los primeros días fue maltratado. “Al principio fue duro, me maltrataban, después aflojaron. Pero me hacían limpiar todo”, contó. Allí se enteró quienes pidieron su detención. Fue el 5to cuerpo del Ejército Argentino. De Viedma fue trasladado a la cárcel de Villa Floresta, cerca de Bahía Blanca, donde permaneció detenido por al menos tres meses. Allí vivió la peor parte de su captura.

“Fueron dos segundos, pero me alcanzó para recordarlo toda la vida”, refirió Oga sobre el cruce de miradas con el represor Jorge Alberto Soza.

“Lo más espantoso fue un operativo (sic) en el pabellón, nos hicieron poner contra el suelo con la cabeza apoyada al piso y amenazaron con matarnos a todos si nos movíamos. Requisaron todo y de golpe sonó un disparo. Ese sonido para mí es inolvidable”, señaló Oga. Además contó que allí tuvo acceso a periódicos en los que la prensa del momento hablaba de su detención y la de otros reclusos apuntándolos como “subersivos”.

El peor momento de su detención ilegal lo vivió en el traslado en avión desde la cárcel de Villa Floresta hasta Rawson (Chubut), donde ingresó el 11 de septiembre de 1976. Fue todo el viaje con los ojos vendados y esposado. Al bajar lo trasladaron y lo hicieron descender de un vehículo a golpes. “Nos llevaron todo el tiempo a trompadas hasta el Pabellón 8”, indicó. Durante toda su estadía en ese lugar el trato fue hostil y hostigante para con él y otros detenidos. “Abel Amaya (otro recluso) tenía problemas pulmonares, los golpes lo dejaron mal, pedimos asistencia médica y ellos se la negaron. Ellos le provocaron la muerte”, expresó Oga. También señaló que él pidió la opción del exilio en el exterior y le fue negada. Salió en libertad recién el 20 de septiembre del año siguiente, casi dos semanas después de la fecha en la que había sido ordenada su libertad.

“Abel Amaya (otro recluso) tenía problemas pulmonares, los golpes lo dejaron mal, pedimos asistencia médica y ellos se la negaron. Ellos le provocaron la muerte”, expresó Oga.

Luis Mendoza (63) fue el otro catrielense que testimonió sobre los hechos. Relató su detención, refrendó lo que contó Félix Oga y brindó información específica sobre Miguel Ángel Ferrari un ex informante del Ejército que vivió en Catriel durante la época de la dictadura y propició datos que llevaron tanto a su detención como a la de Oga. Según expresó, pudo averiguar que ahora vive en la ciudad Necochea y es pastor evangélico. Mendoza fue detenido el mismo día que Oga (27/03/76) y fue liberado al día siguiente por la tarde (ver aparte).

El último en atestiguar fue Francisco Tropeano (84), un contador oriundo de Cipolletti, quien compartió con Oga lugares de detención en varias oportunidades. Fue él quien testimonió sobre las vejaciones que sufrió “Pincho”. “Él era muy joven, tenía 21 años. Lo conocí después de que había sido muy maltratado. Me decía “mirá lo que tengo”, le levanté la camisa y estaba muy golpeado. Me horroricé”, dijo con la voz quebrada y conmovido (ver aparte).

Luego de este testimonio el tribunal a cargo del juicio compuesto por Pablo Díaz Lacava, Eugenio Krom y Orlando Arcángel Coscia dio por finalizada la audiencia y confirmó una nueva fecha para el martes 17 de octubre. Por el Ministerio Público Fiscal intervinieron el fiscal general Miguel Ángel Palazzani y la fiscal coadyuvante Jorgelina Dalessandro.

Los acusados son el ex jefe de Inteligencia del Comando de la Brigada de Infantería de Montaña VI, Oscar Lorenzo Reinhold (82); el ex teniente 1º a cargo de la Compañía “A” del Batallón de Ingenieros de Construcciones 181, Gustavo Vitón (70), quien además ejerció como jefe de la subárea militar 5212, con jurisdicción en una zona comprendida entre las localidades rionegrinas de Allen y Catriel; los ex jefes -en distintos períodos- de la Primera Sección del Destacamento de Inteligencia 182 de Neuquén, Jorge Eduardo Molina Ezcurra (73), Sergio Adolfo San Martín (76) y Jorge Héctor Di Pasquale (70); el ex subcomisario de la Delegación Neuquén de la Policía Federal, Jorge Alberto Soza (80); y el ex Jefe de la Unidad 24 de la Policía de la Provincia de Río Negro con sede en Cipolletti y ex jefe de Operaciones Especiales del área 5212, Antonio Alberto Camarelli (74).

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