Gendarmería la tomó como testigo y la dieron por desaparecida

Una joven de 23 años oriunda de 25 de Mayo que fue tomada como testigo durante diez horas por miembros de Gendarmería Nacional en los allanamientos que se realizaron en Catriel el lunes (09-07) era intensamente buscada por las autoridades de la localidad pampeana por considerarla desaparecida luego de que sus familiares efectuaran la denuncia en la Comisaría Departamental. Aparentemente la mujer jamas informó a sus familiares sobre la situación.

“Lo que pasó es que al mediodía llegaron a 25 de Mayo dos camionetas de Gendarmería y haciendo uso de sus facultades, contactaron a tres personas al azar en la vía pública para ser testigos en varios procedimientos que debían hacer en Catriel. Llevaron a dos hombres y a una mujer, los primeros, una vez el procedimiento en marcha llamaron a sus familias pero la última, no sabemos porqué razón, no hizo lo propio. Es más, a las 18 los mismos gendarmes le preguntaron porqué no llamaba, pero ella no llamó”, aseguró el subcomisario Juan José Martiní en diálogo con el diario pampeano La Arena.

La denuncia de la supuesta desaparición de una joven de 23 años presentada en la tarde del lunes, puso en vilo a 25 de Mayo y desató todo tipo de suposiciones. Hizo que la Policía desplegara un gran operativo de investigación ante supuestos de la madre. Finalmente pudieron establecer que estaba en nuestra ciudad en calidad de testigo en un procedimiento por drogas que llevó a cabo Gendarmería. Otros dos testigos llamaron a sus familias pero la mujer, inexplicablemente, no lo hizo y derivó en una desesperada búsqueda.

Martiní entiende que Gendarmería no incurrió en ninguna falta. “Ellos llegaron a la mañana a la zona para cumplir con una orden del Juzgado Federal de General Roca. Tienen la facultad de llevar testigos civiles que no pueden negarse porque es una carga pública. Entraron a 25 de Mayo en dos camionetas, que están filmadas por las cámaras del puesto caminero en el puente dique, y al azar eligieron a tres personas que caminaban por la ciudad. Es común que elijan a personas de otras localidades por cuestiones legales y técnicas”, aseguró.

Supuesta desaparición

Martiní reveló que poco después de las 16 del lunes llegaron a la comisaría la madre y la pareja de la joven para reportar su ausencia. Cuando estaban en la sede policial la mujer apuntó al hombre como autor de la supuesta desaparición y soslayó la posibilidad, dado los antecedentes violentos que preceden a la pareja, que hubiera ocurrido algo grave.

El hombre aseguró que la última vez que había visto a la joven se había retirado de su hogar para comprar pañales en el negocio de su madre, que está a dos cuadras, para sus dos hijos menores que quedaron con él. En tanto la progenitora señaló que su hija nunca llegó a su negocio y alentó sospechas sobre su yerno.

“Ante esta denuncia activamos el protocolo para estos casos que nos faculta, a través del artículo 242 del Código de Procedimiento Penal, es decir una causa por ‘averiguación preliminar’ y demoramos el hombre. De inmediato le dimos intervención a Criminalística con quienes hicimos un registro del domicilio ubicado en la toma “La Esperanza” que incluyó la observación del pozo ciego y del patio, también secuestramos el vehículo e hicimos todas las pericias que corresponden en estos casos”, precisó.

“Paralelamente, durante toda la tarde, nos avocamos a investigar a familiares, amigos, vecinos a quienes citamos a la comisaría para conversar y tratar de establecer una conexión. Todas fueron negativas, hasta que poco después de las 20 un testigo dijo haber visto que una mujer con las características de la joven había subido a una camioneta de Gendarmería. Allí hicimos un montón de llamadas a esa repartición y pudimos contactar telefónicamente a uno de los gendarmes que estaba en el operativo quien nos confirmó que la vecina en cuestión estaba allí como testigo. A las 22 Gendarmería la regresó a su casa”, confirmó Martiní.

La situación corrió rápidamente en la ciudad pampeana donde a través de los medios locales y las redes sociales publicaron la foto de la supuesta desaparecida y el pedido de datos para ubicarla. “Fue todo una confusión, una serie de situaciones que nos demandó una preocupación y esfuerzo innecesario. Primero el error de esta chica de no hablar a la familia como lo hicieron los otros dos testigos, eso hubiera desactivado la enorme preocupación de la familia, de nosotros y de toda la comunidad. Y también contribuyó a la problemática situación creada la denuncia de la familia que estaba lejos de la realidad”, concluyó el uniformado.

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