Incertidumbre electoral

Dicen que los años electorales enrarecen la economía. 2017 será un año de elecciones de medio tiempo, las legislativas que suceden como sándwich de las presidenciales dos años después y dos años antes; pero el clima económico esta enrarecido por las propias decisiones de un gobierno nacional que decididamente está dejando de lado su raíz liberal para dedicarse solo a cuestiones corporativas. Las últimas decisiones que benefician a la banca internacional (de allí proviene el ministro Luis Caputo, un ex Deutsche Bank), a un sector de las grandes cadenas de supermercados (en nuestra región lo vimos con el levantamiento de la barrera para la venta de cerdos que solo benefició a La Anónima, propiedad de la familia del secretario de Comercio Miguel Braun), a las petroleras internacionales (donde Aranguren camufló sus acciones), a las compañías eléctricas (allí esta Lewis, amigo personal del presidente y defendido con uñas y dientes por nuestro diputado, el conocido Dr. Sergio Wisky) y también a los grandes importadores (sería imposible nombrar a todos los funcionarios que tienen intereses creados en este sector que incluye hasta las empresas familiares del presidente Macri). Todas estas medidas impactan directamente en el bolsillo de los estratos bajos y medios de la sociedad, provocando bajas en el consumo, desaparición de pymes, pérdidas de puestos de trabajos, caídas en el salario real y un peligroso coctel de recesión-inflación que sumerge a miles en la pobreza cada día.

Tampoco se presenta muy halagüeño el panorama en  Rio Negro. Alberto Weretilneck ha anunciado un ambicioso plan de obras públicas que a priori significa un mayor endeudamiento que el que ha producido su administración en los últimos cuatro años; además se ha abierto un frente conflictivo con los docentes, otrora aliados de la dupla Soria-Weretilneck y luego del cipoleño en sus inicios como máxima autoridad rionegrina, a partir de la implementación de la  reforma en Educación Media, situación que los docentes ven como una coartada para eliminar puestos de trabajo, provocar inestabilidad laboral y atender demandas de los grandes organismos de crédito internacional. Fuentes cercanas a la cartera de Educación provincial manifiestan que el gremio Unter estaba de acuerdo con la reforma hasta que se discutió el tema salarios. Esto último se puso candente a todo nivel cuando hace algunos días el propio gobernador dijo que si los gremios estatales no arreglaban los aumentos salariales con un techo del 17%, el gobierno lo sacaría por decreto. Rápidamente los sindicatos que nuclean a los estatales salieron a protestar por los dichos y la posibilidad cierta del decreto e incluso ATE ya realizó una jornada de lucha y prevé un plan más amplio para evitar que se cumplan los deseos gubernamentales.

Experiencias anteriores a nivel provincial y nacional muestran que no siempre son vinculantes las elecciones de medio tiempo con los resultados de las elecciones generales: Pichetto ganó varias legislativas y nunca pudo ser gobernador de la provincia; De Narváez se alzó con una contundente victoria ante el mismísimo Néstor Kirchner y luego Cristina arrasó con el 54% en las presidenciales; las encuestas hoy por hoy favorecen a quienes gobiernan en los dos ámbitos  sobre todo a partir de una oposición fragmentada, sin una tercera opción creíble y con la izquierda aun lejos de transformarse en alternativa seria, sin embargo el “voto bolsillo” puede cambiar de un momento a otro y producir sorpresas nada agradables en quienes tienen los mandos gubernamentales en este momento.

Ni Macri ni Weretilneck parecen dispuestos a cambiar el rumbo trazado para el 2017: ¿Sabrán que este año es de elecciones? Quizás acepten irse al primer tiempo derrotados y jugárselas a los segundos 45 minutos. Pero esta apuesta suele salir cara.

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