José Marín sobre el paso del huracán “Irma” en Miami: “Fue una locura”

José Marín, el catrielense que se quedó varado junto a su pareja en Miami durante el paso del huracán “Irma”, relató a VSNoticias como fueron las horas que pasaron en un hotel junto a otros argentinos cautivos de la que fue catalogada como la mayor tempestad que se ha desarrollado en el Atlántico oriental desde el huracán Julia el año 2010.

“El martes (05-09) nos tomamos un Uber y la señora que nos pasa a buscar nos preguntaba porque no nos íbamos. A lo que respondimos que como nos vamos a ir si recién llegamos”. “Pero es que viene Irma”, le respondió la mujer. ¿Quién es Irma?, preguntó Marín desconociendo todavía la situación.

“Un huracán devastador, uno de los más grandes de la historia y se va a llevar todo. Todo esto va a quedar inundado”, le aseguró su interlocutora. “En pocas palabras nos desmoralizó, pero empecé a buscar señal de wifi y tratar de contactarme con la empresa aérea”, continuó su relato Marín.

El fenómeno golpeó Florida tras un paso devastador por el Caribe como un huracán de Categoría 5, el más potente en la escala Saffir-Simpson. En total, dejó 38 muertos, entre ellos 10 en Cuba, que el fin de semana fue azotada por fuertes vientos y olas de 11 metros.

“Como mi reserva era para esta semana no podían hacer nada. Porque estaban reprogramando vuelos y demás. Quise comprar pasajes nuevos pero fue imposible todo estaba sobre vendido. Pasamos todo el miércoles en el hotel. Moisés, el conserje, nos ayudó un montón. Buscando vuelos a otros destinos dentro de Estados Unidos. Pero nada, no hubo suerte. Ni Alaska habían vuelos. Las carreteras eran un mar de vehículos. El combustible escaseaba. En ese momento era un poco como en Argentina”, agregó.

Por si fuera poco los precios de los servicios de alquiler de autos se incrementaron de golpe y llegó el aviso de que serían evacuados. “El alquiler de un auto estaba en 650 dólares por día. Moisés nos dijo que era casi seguro que nos evacuarían por la zona en que estábamos. Por miedo a las inundaciones el Estado de la Florida había dictado una orden mandatoria que se debía respetar y sino a la fuerza te sacaban y llevaban a un refugio”, marcó Marín.

“A la medianoche del miércoles nos avisan que si que debíamos dejar el jueves al mediodía el hotel. Así buscamos hotel cerca del aeropuerto internacional. No había NADA. Todo ocupado. Así que el jueves a las 7:30 me levante y busqué nuevamente y pude encontrar uno, estuvimos hasta el lunes 11 ahí. Compramos agua y algo de comida lo que pudimos y así sobrevivimos. A un refugio no fuimos. Porque había que llevar colchones inflables que ya no se conseguían”, señaló.

“El domingo al mediodía se corto la luz. Estuvimos todo el día encerrados hasta las siete de la tarde que recién pudimos salir a ver cómo estaba todo. Llovía y el viento corría muy fuerte. Esto fue una locura. Hoy en gran parte de lo que es la costa de Miami y alrededores no hay electricidad. Ves arboles caídos y ramas grandes por donde mires. Estuvo todo cerrado por dos o tres días, incluso el aeropuerto”.

“Nos quedaron muy grabadas las historias de vividas con la gente que convivimos estos días, hay muchas. Se me viene a la mente una pareja que iba de luna de miel a Orlando y por el huracán se volvió y terminó pasando esos días en un motel”, comentó.

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