La economía nacional puesta a trasluz

Un hombre al pie de un escenario aplaudía y vivaba a un político que daba un encendido discurso sobre el futuro, la economía y el bienestar del pueblo. Al lado del hombre, estaba su hijo que le tiraba de la manga y le preguntaba por qué estaba tan contento, por qué aplaudía tanto y qué significaba lo que decía el hombre sobre el tablado. El padre respondió – “no entiendo lo que dice hijo, si lo entendiera yo también estaría ahí arriba” El gobierno nacional cierra un año paupérrimo desde lo económico. Todas las metas planteadas para el año 2017 no pudieron cumplirse. Sin embargo, amparados o más bien escondidos en una gran estrategia comunicacional, terminan el 2017 con una conferencia de prensa donde reconocen veladamente que la economía sigue a los tumbos y que no solo no cumplieron los objetivos, sino que debieron corregir el optimismo de cara al 2018. Pero lo comunican alegres, sonrientes y apelando al remanido tema de la herencia pesada y de la corrupción kirchnerista. Con esas dos premisas consiguen que los viven y los aplaudan al pie del escenario. Estas correcciones dejan muchas señales de cara al 2018. Primero que el Gobierno, pese a la corrección de la inflación probable de 10 a 15%, sigue lejos de la realidad pues el solo aumento paulatino de los combustibles y las tarifas que se esperan para el 2018 hace que las consultoras más optimistas hablen de una inflación superior a la actual en un 16, 1% anual para el año que viene. Sin embargo, el número oficial encorseta los pedidos de aumento de salarios que se estiman estarán en 9 o 10%. Vale decir que en términos reales el salario perderá al menos un 6% de su poder adquisitivo. Además, una nueva apreciación del dólar frente al peso genera, en los últimos días, una devaluación del 20%, que también tendrá su impacto negativo, contribuyendo a aumentar la inflación y licuando los salarios de los trabajadores. Aunque aún es muy pronto para realizar análisis cuando no se sabe a cuanto llegará la divisa estadounidense. El 2017 supuso otro año de ingentes transferencias desde los que menos tienen hacia el sector del capital concentrado mediante el aumento de tarifas, la inflación, el cuadro impositivo y por vía indirecta al continuar sin retenciones al agro y seguir exceptuando de impuestos y cargas a la mega minería y los hidrocarburos. Últimamente se cambió la fórmula para calcular el monto de las jubilaciones y se expoliaron cientos de millones de pesos destinados a compensar las arcas provinciales siempre desfinanciadas. El resultado de estas transferencias ha sido un fuerte impacto en el consumo. El dinero ha dejado de circular en miles de millones y ha ido perdiendo presencia en el circuito comercial y como tantas veces en la historia se ha fugado hacia el exterior o ha ingresado al circuito financiero para, bicicleta mediante, seguir el círculo, virtuoso o vicioso depende de qué lado del mostrador se esté y transfiriendo o auto transfiriéndose divisas en cientos de millones de pesos hacia el capital concentrado. Resulta casi ilógico que los dueños de empresas pequeñas y medianas o comercios sigan apostando por un gobierno que no ha tomado una sola medida en favor de ellos, sino que más bien a diario incide en pérdidas de ganancias, oportunidades y remesas de dinero. Y he aquí un regreso a tiempos pasados, la era menemista o la última dictadura, en términos económicos. Los negocios y las inversiones se canalizan de acuerdo con el costo de oportunidad del dinero, que se define por el rendimiento que ofrece el mercado financiero, y que es reconocidamente elevado en estas épocas. Esta es una de las causas que lleva a que los montos reales de inversión no sean los deseados y uno de los problemas que se debe superar para que el ahorro se destine desde los negocios financieros hacia la inversión productiva. Desde ya, como esto depende de la obligación moral de los capitalistas no se ve muy posible que se definan en favor de una menor ganancia y con riesgos por los vaivenes del mercado. El gobierno muestra algunos números que vistos sin análisis muestran una recuperación en términos generales de algunos indicativos en la producción, esos llamados brotes verdes de la economía. Analizado el contexto en todos sus aspectos se observa que la ola de despidos, provocada por las nuevas estrategias “ceoliberales” en un contexto de debilitamiento de la resistencia de los trabajadores, sumada al cierre de plantas obsoletas o poco productivas, explican que el aumento de la productividad ha sido acompañado por el alza del desempleo y el bajo incremento del producto real. En definitiva, la imagen del crecimiento, del orden del 3 o 3.5 % mensual, de la economía argentina proviene sobre todo del impacto del cálculo de los servicios en las cuentas nacionales y estos de problemas de medida más que de avances reales El entusiasmo con las cifras exitosas y de las medidas extraordinarias que se difunden ante el gran público es una de las explicaciones de la falta de medidas adecuadas para tratar el problema actual. Pero ese balance es un mal consejero porque alienta la inacción cuando todavía puede ser posible remediar los inconvenientes. Aunque para ello el Gobierno deba tomar medidas contrarias a la clase de dónde proviene. Esa parece ser la única ventana. El niño y el hombre se retiran. El hijo pide una gaseosa y algo para comer aprovechando el momento de euforia. El padre le dice que ya escuchó al hombre del tablado. “Son tiempos de sacrificios”.

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