La gente me desconcierta

La gente se preocupa por lo que la televisión le dice que se tiene que preocupar. Se sientan frente a la tele en familia y en horarios centrales y se indignan con lo que los periodistas y sus informes les cuentan que son los causantes de sus males. Después van a cargar nafta, algunos pesos mas caros, y cuentan ofuscados lo vergonzoso del sindicalista Balceló y su proto zoológico. Otros mientras hacen filas interminables en los bancos, al rayo del sol y con la canícula arriba de 35°, para cobrar una jubilación que aumenta por debajo de la inflación, comentan enojados que el Papa va a Chile y no viene a la Argentina porque es anti macrista. Los hay también aquellos que no pueden ni siquiera refrescarse en un canal de riego con las temperaturas del ardiente verano y se regodean con las larguísimas vacaciones del Presidente y los regalos que le compran tanto el primer mandatario como la gobernadora Vidal a sus hijos mientras ellos les enseñan a armar autos con tablas y marlos de choclo a los suyos. Existen también quienes tiene familiares afectados por los incendios de Mendoza y La Pampa, pero despotrican contra los guerrilleros mapuches que han copado la cordillera precisamente allí donde vacacionó Mauricio (cuanta valentía señor presidente ir de vacaciones a nuestro Medio Oriente, a nuestra Sierra Maestra, al corazón del extremismo vernáculo)

Mientras las declaraciones de Castaña se viralizan, mientras doña Josefa discute con su marido sobre si Nahir debe ir presa o no, mientras circulan por las redes las fotos de los pibes chorros locales, el Gobierno Nacional sigue tomando medidas que favorecen al  esquema de negocios de su bloque de poder. Y si no averigüen porque tanto empeño del Jefe de Estado nacional en la construcción de los parques eólicos; mientras tanto el dólar oscila para beneficiar la especulación, las tasas ídem y los adalides de la anticorrupción y la contraria al Estado como agencia de negocios léanse Carrió, Leuco, Iglesias y otros tantos se hacen los boludos como perro que volteó la olla.

Pero la hipocresía también llega a nuestras playas: muchos catrielenses se vieron dolidos por el abandono de su representante, Alicia Reina, en el rally Dakar y prácticamente los mismos se indignaron por la suma dineraria que el gobierno provincial, no precisamente un ejemplo de como manejar los gastos, habría dado con carácter de no reintegrable a la piloto local; otros mutis por el foro, otros tironeados entre el “deber ser” y el chauvinismo local. De no creer.

Yo no entiendo a la gente. Mientras los políticos siguen de vacaciones, mientras se sigue perdiendo poder adquisitivo, mientras el Gobierno sigue dando prebendas a los grupos concentrados de la economía, se siguen indignando con lo que les dicen que se tiene que indignar. No importa si el puchero tiene agua, papa y un caracú soplado. No importa si cada vez se puede comprar menos y lo que es lo mismo se vende menos o si los Reyes Magos vinieron todos en un mismo camello este año. Lo importante es pertenecer. Y el pertenecer de hoy implica putear al que nos dicen que es ladrón y gozar viendo el acto sexual de otros. Que va seeeee.

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