Legalización del aborto: un debate que divide las aguas de la sociedad

La discusión sobre la legalización o no del aborto está abierta y las cartas están sobre la mesa. En el ámbito nacional, a nivel social, se realizaron marchas masivas reclamando por una ley que regule el tema y ponga fin a los abortos clandestinos, una problemática grave de Salud Pública, que se cobra cientos de vidas al año. En Catriel varios grupos de mujeres se sumaron activamente a esta iniciativa el 19 de febrero y el 8 de marzo.

En el plano parlamentario se presentó por séptima vez un proyecto en el Congreso Nacional con un récord de firmas. Un total de 71 legisladores de distintos bloques firmaron el proyecto de ley de Interrupción Voluntaria del Embarazo, impulsado por la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Ya se realizó la novena audiencia en un mes sobre el debate por la legalización del aborto en Diputados la cual contó con más de 40 expositores durante toda la jornada del jueves y siguió con la misma modalidad de intercalar oradores a favor y en contra. Cada persona tiene hasta siete minutos y las exposiciones pueden seguirse en vivo. El debate se extenderá hasta el 31 de mayo y ya expusieron 320 personas.

En el inicio de 2018 el colectivo Economía Feminista encuestó a varios diputados y senadores sobre su posición al respecto. De 257 diputados, unos 88 se expresaron a favor y 105 en contra. De 72 senadores 12 están a favor y 26 en contra. Todavía hay 71 diputados y senadores que no se expresaron sobre el tema. Lo cual quiere decir que no está dicha la última palabra. Un dato de color: en Río Negro todos los diputados están a favor del aborto legal mientras que en San Juan y La Rioja, por ejemplo, están todos en contra.

La “Campaña Nacional por la Legalización del Aborto”, no reclama únicamente la mera posibilidad de que cada mujer pueda abortar cuando, donde y como desee. El eslogan cultural que se pregona es “educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir“. ¿Cuáles son los motivos por los que cada vez más personas piden la legalización y despenalización del aborto en nuestro país?

Datos oficiales

A nivel mundial existen solo cinco países en todo el planeta donde el aborto continúa completamente prohibido, incluso cuando la vida de la madre está en peligro. Si bien muchos países contemplan el aborto en sus legislaciones bajo ciertas circunstancias, hay cinco Estados que no lo avalan en ningún contexto, según datos de la Organización de Naciones Unidas. Tres de ellos se encuentran en América Latina. Nicaragua, El Salvdor y República Dominicana son los países en donde el aborto está prohibido en cualquier caso en Sudamérica. Malta y Vaticano en el resgo del resto del mundo. En total 58 de 196 países permiten el aborto por solicitud de la persona afectada y son 134 estados los que avalan el aborto en caso de que la vida de la mujer esté en peligro.

Según datos del Ministerio Público de Salud en Argentina se realizan alrededor de 450 mil abortos clandestinos por año, que derivan en 60 mil internaciones en hospitales por complicaciones, y en los que mueren un promedio de 100 mujeres.  Es decir que hay casi un aborto por minuto. 55 por hora. En 2003, Unicef elaboró un estudio en el que señaló que en Argentina cada tres horas una niña de entre 10 y 14 años tiene un bebé. El 45% de esos embarazos no fueron planificados. “Las estadísticas oficiales muestran que más de un tercio de las muertes maternas tienen relación con abortos, muchos de ellos realizados en clandestinidad, en malas condiciones sanitarias y que, por lo tanto, podrían evitarse”, remarca el documento. Y el agravante de la problemática es que estas muertes ocurren, específicamente, entre las mujeres más pobres, las menos educadas y las más jóvenes. A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que en las adolescentes de 15 a 19 años, la mayor causa de muerte son las complicaciones del embarazo, tales como la hemorragia, la sepsis, el parto obstruido y las complicaciones de los abortos peligrosos.

Los Estados desarrollados del mundo evaluaron y abordaron las cifras del aborto clandestino como una problemática de la salud pública afecta la vida de miles de mujeres de todo el país y el mundo. Pero en muchos lugares del orbe todavía los tabúes morales y religiosos, entremezclados con la idea de la maternidad como mandato en lugar de deseo, no sólo obstaculizan la despenalización y legalización, sino también la aplicación efectiva de la interrupción del embarazo en los casos ya previstos en la ley. La resistencia de los sectores sociles más conservadores continúa impidiendo el acceso a un derecho reconocido por la Organización Mundial de Salud, mediante la criminalización, el amedrentamiento, y la desinformación.

¿Cómo es la situación en otros países?

España (Europa)

El aborto es legal en España, que desde el año 2010 habilita la posibilidad de interrupción voluntaria de embarazo para mujeres mayores de 18 años y que tengan hasta 14 semanas de gestación.

Estados Unidos (América del Norte)

En Estados Unidos, el aborto se legalizó a través de un histórico fallo de 1973 de la Corte Suprema de Justicia, conocido por el nombre de la causa, Roe v. Wade. El máximo tribunal de la primera potencia global dictaminó en una votación 7-2. Hasta ese fallo, el aborto sólo era legal en cuatro estados -Alaska, Hawaii, New Yorky Washington-; permitido bajo ciertas condiciones en otros e ilegal en más de la mitad del país. La Corte decidió que el aborto era un derecho de la mujer amparado por la constitución.

Uruguay (Sudamérica)

El aborto no está penalizado en Uruguay pero para que la mujer pueda practicarlo hay exigencias que impone la ley de 2012 que eliminó los castigos penales.  Esta norma dice que “la interrupción voluntaria del embarazo no será penalizada (.) para el caso que la mujer cumpla con los requisitos que se establecen en los artículos siguientes y se realice durante las primeras doce semanas de gravidez”.

Esos requisitos son la participación del médico actuante y de un consejo integrado por un ginecólogo, otro del área de la salud psíquica y uno del área social. La ley fue votada como parte de una serie de normas de reconocimientos de derechos, que habilitaron matrimonio entre personas del mismo sexo, flexibilidad en adopción de niños y legalización del cultivo y venta de marihuana.

 

 

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