Pablo Salazar el volante que volvió por la gloria

Luego de los festejos mesurados tras el pase a la final de la Liga Confluencia, los muchachos de la UDC son conscientes de que no ganaron nada más que la clasificación al regional, nuevo formato del Argentino C, y que tienen que prepararse con todo para a ir por el título. De estos y otros temas charlamos con Pablo Salazar, el volante multifuncional de nuestra “canarinha”.

Sobre el partido con Huergo Salazar nos dijo que el conjunto valletano hizo un gran partido y que por momentos los complicaron bastante por lo que pasaron algunos momentos de zozobra, como en esa jugada en la que la pelota pegó dos veces en el travesaño cuando las cosas ya estaban 1 a 1.

“En el primer tiempo salimos un poco atados y no pudimos hacer el juego al que estamos acostumbrados”, por eso fue justo que el visitante se fuera en ganancia al medio tiempo; pero en el complemento decidieron salir a cambiar la historia desde el primer minuto tratando de sobreponerse al letargo.

Así fue como tras un par de jugadas asociadas utilizando todo el ancho de la cancha, llegó el empate a posteriori de un centro de nuestro entrevistado; el hábil centrocampista recibió en el área y tras controlar el balón corrió hasta el fondo de la cancha para enviar un centro preciso que su compañero solo tuvo que empujar al gol. El empate fue tranquilizador y permitió que puedan aguantar el resultado máxime cuando el Albiverde se quedó con uno menos, incluso pudieron ampliar la ventaja, pero no solo no lo consiguieron, sino que debieron sufrir la famosa jugada del pin-ball en área propia.

El volante nos hizo referencia a que arrastra una contractura en el aductor derecho desde el partido de ida con Huergo y el musculo volvió a cargarse con el juego revancha por lo que ha debido realizar trabajos de kinesiología, aunque asegura que esto no le impedirá jugar la definición.

Respecto del partido con Cipolletti el mediocampista aseguró que más allá de que sea una final es un partido lindo para jugar sobre todo por la envergadura del rival y más teniendo cuenta que se arranca la serie en la Visera de Cemento con todo lo que conlleva jugar en el mítico estadio albinegro. Pero más allá de esto aguardan el compromiso con tranquilidad porque es un rival al que conocen por haberse enfrentado dos veces en el último tiempo. Conocen sus defectos y virtudes, así como los cipoleños los conocen a ellos. Y, aunque sea una final, van a intentar llevar adelante el juego que los ha caracterizado a lo largo del torneo, tratando de ser protagonistas y buscando un buen resultado para la posterior definición en casa.

Salazar nos confió que el técnico fue muy escueto en sus conceptos tras la clasificación a la final y que solo les pidió que descansen para estar en condiciones de entrenar con normalidad en la semana, así de esa manera podran preparar de la mejor manera el primer partido de la final. Salazar también valoró que para el cruce decisivo volverán a estar a las órdenes del técnico, Gonzalo Rovira y Brian López tras haber superado diferentes dolencias que los afectaban.

El jugador aurinegro también nos contó como fueron los términos de su regreso a la institución que lo vio nacer. En ocasión de la inauguración del nuevo césped Pablo sintió deseos de volver a vestir la camiseta de la Depo en tan lindo escenario y el hecho de ver lo bien que se estaban haciendo las cosas desde la dirigencia aumentaron sus ganas. El contacto con un primo que está en la subcomisión de futbol del club hizo el resto. No la tuvo fácil el joven futbolista porque estuvo dos fechas sin jugar por problemas administrativos, su pase pertenecía a Cipolletti, luego tuvo una lesión ante 25 de Mayo que lo marginó otro tiempo y finalmente una expulsión lo volvió a apartar del primer equipo. Pero desde su vuelta jugó todos los partidos y ya no salió del 11 titular, incluso con actuaciones destacadas sobre todo en la semifinal donde en el global convirtió un gol, le hicieron un penal y brindó un pase gol. Ahora el talentoso y polifuncional jugador deberá tomar una decisión a fin de campeonato pues está a préstamo y tendrá que decidir si continúa en la ciudad petrolera o regresa a Cipolletti.

Finalmente, Pablo Salazar se hizo un momento para agradecer a su familia, especialmente a su madre, que son los que siempre están apuntalando a la persona que los domingos es futbolista, a sus amigos, a sus compañeros del club, a los dirigentes y a todos los hinchas que han acompañado durante todo este proceso, el cual esperan coronar de la mejor manera

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