Rey del Sur

Rey del Norte y su barra posando con el trofeo

Rey del Norte le tiró tres cuerpos a Fatiga en el clásico principal de la reunión que se llevó a cabo en el hípico Cipriano Catriel y que fue organizada por Marcelo Pieroni, el as de las concertaciones en la Patagonia y se llevó los laureles para Santa Fe.

La gran expectativa que generó la carrera estuvo a la altura de los acontecimientos. Cuando faltaba media hora para la contienda y casi al mismo tiempo, los dos participantes hicieron su paseo por la pista llevado cada uno por dos personas e impecablemente presentados. La multitud convocada para el evento comenzó a tomar partido por uno u otro contendiente.

Fatiga, el zaino del Stud La Sofi de 25 de Mayo, era el favorito emocional de la carrera. A remolque de tantas carreras y clásicos ganados, de su enorme corazón para batallar en cada prueba y sobre todo tras sus tres victorias en fila en los últimos meses, muchos aficionados pensaban que el “carablanca” se había vuelto invencible. Muchos otros, basados en cuestiones un poco más científicas, opinaban que el oscuro santafesino tenía un presente más auspicioso para enfrentar el match ya que con su escolta a Sharper, a poco más de un largo y en un buen tiempo, le bastaba para imponerse.

Al paso de los dos SPC cientos de personas aclamaban de acuerdo con su predilección, pero también, en algo inusual en este ambiente, abucheaban y silbaban el paso de su rival en una reacción más futbolera que turfística.

Los animales recorrieron toda la pista caminando, hicieron su ingreso a rotonda, pero no permanecieron allí, sino que regresaron en sentido inverso y fueron devueltos a sus boxes para los últimos preparativos antes de ensillar. El regreso a la pista, ya montados ambos ejemplares, fue con una multitud aún más enfervorizada que en el paseo previo.

Atrás habían quedado las apuestas que mostraban que el corazón suele vencer a la razón y ponían a Fatiga como favorito en las mesas de remate de apuestas y los dos veteranos de mil batallas lucían tranquilos mientras hacían los movimientos precompetitivos, como sabiendo que toda la energía debía ser empleada desde las gateras hasta el disco.

Una vez que hicieron su ingreso a los partidores, ambos participantes se mostraron dóciles facilitando el trabajo del starter, pero toda la expectativa quedo atrás rápidamente una vez que se dispuso la largada. Es que Rey del Norte tomó rápidamente la delantera y fue sacando cada vez más ventaja sobre Fatiga mientras que el público vivaba el paso de los ejemplares en cada metro de la pista, aunque en los últimos cien metros un solo grito se distinguía sobre los demás “vamos Rey viejo nomaaaaa” mientras Carlos Lazzo se aprestaba a cruzar el disco en postura, tras casi 22 segundos y con tres cuerpos de ventaja sobre su vencido, para alegría del puñado de santafesinos que se llegó hasta la puerta noroeste de la Patagonia argentina.

La multitud invadió la pista mientras los caballos regresaban de la sujetada. Todos querían felicitar al jockey, besar al caballo, abrazar a los propietarios; si hubieran podido llevaban en andas al oscuro hasta el pesaje; y mientras Lazzo alzaba los brazos, parado en los estribos, cientos de hinchas rodeaban al zaino al grito de “Rey del Norte, Rey del Norte”. Luego vinieron los trofeos, las fotos, y el festejo prolongado en el regreso al Stud de Toni Romero donde los santafesinos tenían su bunker.

Vino a unificar coronas, llegó como Rey del Norte, se fue como Rey del sur.

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