Una estudiante catrielense sufrió una pesadilla como inquilina durante 1 año

Crédito Sebastian Fariña Petersen (LMN)

Una estudiante oriunda de esta ciudad y varios jóvenes neuquinos sufrieron una pesadilla como inquilinos que, en el caso de la catrielense, duró un año entero mientras alquilaba un departamento ubicado en el barrio Alta Barda. El municipio neuquino clausuró una “residencia universitaria” contigua sin habilitación y se labró una contravención.

“Vivíamos dos personas en un departamento y los chicos abajo. El propietario nos gritaba y nos amenazaba, nunca tuvimos privacidad. Cuando nos quiso aumentar el alquiler nos quisimos ir y no nos quería devolver las cosas. Tuvimos que hacer una denuncia para sacar todo y al final se quedó con unos pagarés que le firmó mi viejo. Gracias a que nos ayudó Pamela Gaita (abogada de la Unión de Inquilinos Neuquinos) pudimos sacar todo. Porque ni la policía nos ayudó, él es amigo de toda la comisaría cuarta de Alta Barda. Fue todo de terror”, contó Georgina Manquelef, la joven catrielense que junto a su compañera de piso sufrió durante un año entero el hostigamiento por parte del locatario y propietario del lugar.

La titular de la UIN, Pamela Gaita, aseguró que al menos cinco jóvenes fueron agredidos y amenazados por los dueños del hospedaje, que no se encuentra en condiciones para funcionar. Además, detalló que hacían contratos apócrifos.

El miércoles, dos estudiantes que habían anunciado que se mudarían a otra vivienda se contactaron con la UIN al encontrarse con que los propietarios no les dejaban retirar sus pertenencias bajo el pretexto de que tenían alquileres y multas pendientes. Por el conflicto, que terminó con un joven golpeado, intervino personal de la Comisaría Cuarta.

“Me pedían 9 mil pesos para dejarme ir. Cuando llegó la Policía, el dueño dijo nuevamente que le debía plata, entonces le exigí que mostrara los recibos originales porque yo siempre le pagué, pero no pudo mostrarlos porque es todo irregular”, indicó Federico Blanco. En ese momento la dueña del lugar le pegó en la cara.

Minutos más tarde llegó Mariano Russo, el otro joven involucrado, quien tampoco pudo retirar sus pertenencias. “Me dijeron que recién a las 19 podría sacar mis cosas. Cumplida la hora, empezaron con excusas para no dejarme entrar. Recién a las 23 logramos terminar con esta locura”, explicó.

Gaita puntualizó que el valor de la residencia era de 3 mil pesos mensuales y que también les cobraban otros 3 mil pesos por única vez en concepto de “matrícula universitaria”, a pesar de no tener relación alguna con la Universidad del Comahue. Además, contó que les hacían multas por motivos insólitos, como dejar la ropa doblada sobre la cama.

“Esto surge porque no hay un control específico a las pensiones ni tampoco a las locaciones e inmuebles que están en alquiler. Nos preocupa porque son chicos que están solos y tienen que estar expuestos a estas cosas”, manifestó Gaita.

Explicó que la mayoría de los estudiantes proviene de otras provincias y del interior neuquino. “Ante tener que salir a buscar un dormitorio que vale 8 mil pesos más otros tres meses, estos chicos terminan cayendo en este tipo de residencia”, explicó.

“Los dueños no facturaban, les daban un recibo y hacían contratos basados en la Ley 23091, que lleva tres años derogada”, concluyó.

Además de Russo y Blanco, otros tres estudiantes abandonaron la residencia por los constantes abusos que sufrieron.

Denuncia y clausura

La Municipalidad de Neuquén clausuró la residencia universitaria del barrio Alta Barda, cuando en un operativo que se realizó en conjunto con la comisaría Cuarta, se comprobó que el dueño del lugar no tenía la licencia comercial habilitante, tampoco contaba con las medidas de seguridad exigidas para este tipo de hospedajes y  además se encontraba en pésimas condiciones de higiene, tal como habían denunciado los estudiantes que allí habían buscado alojamiento.

“Recibimos una denuncia de un grupo de estudiantes, y se coordinó el operativo con la policía. Llegamos al lugar y nos encontramos con este panorama”, resumió  el subsecretario de Comercio, Gustavo Orlando.

Destacó que no tenía licencia comercial y “jamás la había tramitado”. “Los chicos alquilaban un lugar que se decía del rubro hospedaje residencia universitaria, y el dueño les aseguraba que tenía todos los papeles que lo autorizaban a funcionar, pero no era así”, dijo el subsecretario.

Aclaró que el responsable del lugar firmó las actas de contravención que se hicieron y tampoco opuso resistencia, “ahora vamos a tener que seguirlo de cerca para cuidar que esto no vuelva a suceder”.

“También hablamos con los chicos que nos contaban algunas situaciones de violencia que se daban en el hospedaje,  y no se iban del lugar porque el dueño les retenía las pertenencia a los estudiantes”, describió el funcionario.

Otra de las cosas que se comprobó fue que vivían hacinados, “por ejemplo en habitaciones preparadas para tres, dormían hasta 7 chicos”, dijo Orlando.

Fuente: diariamenteneuquen.com.ar, lmneuquen.com
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