Una inyección solidaria para “Sueños y Esperanzas”

En un rincón del barrio Preiss, donde alguna vez funcionó el abandonado vivero municipal, hoy se erige el comedor “Sueños y Esperanzas” que todos los días alimenta y asiste a unas 300 personas en condiciones vulnerables que habitan en las cercanías e incluso que a otros que se acercan desde barrios más lejanos.

Llegamos pasadas las 16 del domingo (30-07) y encontramos allí a los integrantes de la barbería “Oh por Dios” junto a un grupo de amigos y otros vecinos que ayer se sumaron a la movida solidaria para recolectar alimentos no perecederos que ayuden al comedor a afrontar la crítica que atraviesa desde hace algunos meses y que amenazaba con desembocar en el cierre definitivo del centro de asistencia alimentaria autogestionado. Después de que nos recibiera a todos Estela Santos y el equipo del comedor hubo algunos saludos y otras presentaciones de rigor, mientras entre las continuas carcajadas por los chistes por la pésima organización del “tránsito” en los espacios de “Sueños y esperanzas”, todos los presentes nos ocupamos de ayudar a descargar y ordenar las cajas de dos camionetas que lucían repletas de contribuciones que realizaron muchos vecinos de los distintos barrios de Catriel para colaborar con el comedor de barrio Preiss.

Mientras los estilistas del grupo, Eric Figueroa y otra joven peluquera que se acercó por sus propios medios al lugar para dar una mano, se ocupaban de cortarle el pelo a todos los niños del comedor que así lo quisieron, el resto de los concurrentes se dividió entre los que cebaban mates, los que tomaban registro gráfico con sus cámaras de los momentos compartidos y los que se encargaron catalogar y ordenar todos los alimentos donados por los vecinos de la localidad en el depósito del centro de asistencia alimentaria autogestionado. Cuando terminaron, lo estantes lucían repletos hasta el tope de paquetes de fideos, arroz, polenta, latas de distintos tipos de conservas, verduras, leche en polvo, café, té y muchas otras clases de sustentos alimenticios que servirán para las 60 familias que asisten al comedor todos los días puedan seguir teniendo un plato de comida por treinta días más.

En el último tiempo se incrementó notablemente el número de personas que asisten al comedor. Antes eran 200 y ahora son 300 los que van todos los días a recibir un plato de comida. Son alrededor de 60 familias (cuando comenzó el proyecto eran 40). “La situación en la ciudad es preocupante, no hay trabajo, hay mucha gente con hambre, hay inseguridad y eso es algo tiene que mucho que ver con lo anterior también…”, señaló Santos ayer en diálogo con VSN. Los vecinos de la zona han tomado como propio el lugar y no dudan en buscar por cielo y tierra cada una de las cosas que se necesitan. De hecho fueron ellos quienes ante la posibilidad del cierre, salieron por los medios de comunicación a pedir colaboración de la sociedad y afortunadamente esa solicitud fue correspondida por otro grupo de conciudadanos. Pero, aunque la amenaza de una clausura permanente menguó por el momento, no desapareció del horizonte lo que significa que está todo solucionado a futuro.

Durante nuestra estadía, Estela y el resto del equipo que lleva adelante la iniciativa del comedor que comenzó a funcionar en 2017 fueron quienes relataron detalladamente los porqués de la delicada situación que atraviesa el proyecto. Actualmente el comedor funciona de 8 a 18:30 y está atendido por un minúsculo grupo de mujeres y un joven cocinero que se turnan mañana y tarde para encargarse de las tareas que demandan la atención del lugar que van desde cocinar el almuerzo y preparar la merienda para la totalidad de los concurrentes hasta mantener la limpieza del lugar. Todos ellas trabajan ad-honorem, sin cobrar dinero de ningún organismo.

Aunque la Municipalidad de Catriel se comprometió en su momento a contribuir con cuatro personas contratadas a través de la Oficina de Empleos para que participasen activamente en el comedor y alimentos no perecederos en caso de que les sean necesarios, esa promesa fue incumplida. El personal nunca entró en funciones y en lo que va del año solo les realizaron una entrega de alimentos, que ni siquiera alcanzó para cocinar las porciones de comida de un día. Además, aunque el espacio donde se encuentra funcionando el comedor pertenece al municipio, los gastos de luz y gas son afrontados de los propios bolsillos de los integrantes del equipo de atención del comedor y son ellos quienes también se ocupan de mantener en regla las condiciones de seguridad e higiene del lugar.

Cerca de las 20 horas ya todos habían finalizado con sus respectivas tareas y fue el momento de retirarse para emprender el regreso a casa. La despedida de los voluntarios que se acercaron hasta el sitio con los integrantes del equipo fue entre sonrisas y con cálido y afectuoso saludo que selló la promesa de seguir trabajando en comunidad. Porque si bien la solución aportada por los vecinos no fue definitiva quedó claro que las dificultades que supone llevar adelante una empresa tan importante, sin ayuda estatal y con pocos medios, pueden ser sorteadas con un poco de corazón.

El caso del comedor del barrio Preiss -el único que existe en la ciudad- evidenció que en Catriel las carencias se suplen con buena voluntad y las necesidades se enfrentan con solidaridad. Prueba de ello es que, durante toda la tarde del domingo, hasta se conversó sobre la eventual organización de una actividad que incluya a las academias de artistas catrielenses y que ayude a la construcción de una vivienda de material por parte de una cuadrilla municipal que fue coordinada con el Poder Ejecutivo. Cabe mencionar que existe la posibilidad del desembarco de la fundación Techo Argentina (FTA) para la construcción de unas 10 viviendas para las personas en situación de vulnerabilidad habitacional más extremas que se dividirían entre el Lote 14 (3) y 15 (3) y el barrio Preiss (4). Lamentablemente, a la hora de las conversaciones sobre el asunto, el poder de turno se mostró reacio a colaborar basando su rechazo al proyecto en el argumento de que las estructuras de las obras son “muy precarias” y propensas a prenderse fuego. Vale aclarar, el proyecto de la FTA que es realizado por profesionales y está avalado por una organización reconocida por su trabajo en toda Latinoamérica, podría ser ejecutado si desde la esfera pública (o privada) se aportaran los 350 mil pesos para desarrollarlo, en lugar de construir una única vivienda de material.

Pero los sueños no se estancan y dependerá los vecinos de Catriel que se siga contagiando la cadena solidaria para que se materialicen. Existe una posibilidad cercana de reflotar el proyecto gracias a una propuesta del gobernador Weretilneck, quien durante su visita para entregar aportes por el aniversario de Catriel se manifestó a favor de la iniciativa y sostuvo que si se organiza un evento con la participación masiva de los catrielenses para recaudar fondos por la causa, está dispuesto a aportar el dinero restante para conseguir la construcción de las 10 viviendas de Techo Argentina.

El rol de Acción Social y la ausencia del poder de turno

El día sábado (28-07) VSN tomó contacto con Jesica Mash, secretaria de Políticas Sociales desde hace tres meses, quien aseguró desconocer la delicada situación que atraviesa el comedor del barrio Preiss y se comprometió a contactarse con quienes llevan adelante la iniciativa para ponerse a disposición y prestar colaboración desde su área. Sin embargo, durante todo el domingo, eso no sucedió. Tampoco ningún otro funcionario municipal, oficialista u opositor, se acercó ayer en el tiempo que estuvimos presentes al comedor ni para colaborar ni para interiorizarse en profundidad de la situación que atraviesan. Seguramente si la crisis del comedero hubiera sido en 2019, todos ellos se hubieran aglutinado en las puertas del edificio de “Sueños y Esperanzas” con soluciones desbordando de sus manos. Pero no fue así. Fue la sociedad catrielense en su conjunto y un puñado de vecinos en particular quienes, una vez más, se hicieron eco de las necesidades de los más vulnerables y le enseñaron una lección de compromiso al poder de turno.

 

Eric Figueroa y amigos de la barbería “Oh por Dios” colaboraron llevando las cajas de donaciones y realizando cortes gratuitos a los niños del comedor.
También hubo otros estilistas que se sumaron a la movida solidaria por motu propio.
Los chicos pidieron los cortes más variados.

El espacio donde “Sueños y Esperanzas” cultiva “tierra negra” para llevar adelante su huerta orgánica supervisada por personal del INTA.
Este es el espacio donde los niños del Comedor realizan actividad física cuando acuden los integrantes de la Dirección de Deportes que conduce Mariano Alfaro.
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