Aborto legal, ¿Seguro? y ¿Gratuito?

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*Por Orieta Cocuzza, estudiante de Comunicación (Universidad Nacional de Córdoba)

El aborto debe ser legal, pero de lo que tenemos dudas es de qué tan “seguro” y “gratuito” puede llegar a ser una vez que se apruebe. Dentro de 30 días se presentará el proyecto nuevamente. El Senado argentino rechazó en 2018 el proyecto para legalizar el aborto hasta la semana 14 que había aprobado la Cámara de Diputados en junio del mismo año, por eso en nuestro país la interrupción del embarazo se mantiene como un delito penado con hasta cuatro años de cárcel, a pesar de que cada minuto y medio una mujer aborta.

En 1967, la Asamblea Mundial de la Salud identificó el aborto inseguro como un problema serio de salud pública en muchos países. De acuerdo con información de Estadísticas vitales del Ministerio de Salud, disponibles desde 2001, en Argentina la cantidad de muertes en este milenio por ‘embarazo terminado en aborto’ han ido de un máximo de 100 a un mínimo de 43 por año, representando entre el 31,3% y el 12,8% de las muertes maternas totales.

La revista The Lancet, en mayo de 2018, publicó una evaluación sobre el sistema de salud de 195 países. En la investigación se constató que los índices de Acceso y Calidad a la Atención Médica de Argentina se acercan a los de algunos países de África, que se encuentran entre los peores del mundo, datos que obviamente no están publicados en ningún medio importante del país. Ya son moneda corriente las noticias sobre cierre de áreas por falta de insumos, profesionales con bajos sueldos e infraestructuras que se caen a pedazos porque no existe ningún tipo de mantenimiento. La salud pública está en emergencia, por muchos más factores además del aborto.

Según el último censo del INDEC, realizado en 2010, el 46 % de la población tiene obra social; un 16 %, algún tipo de prepaga; un 2%, cobertura por un programa o plan estatal de salud, y un 36 % no cuenta con nada de eso, es decir, al menos 14 millones de personas no cuentan con ningún tipo de obra social o plan de salud y no tienen otra alternativa que asistir al sector público.

Definitivamente la lucha que estamos dando no es aborto sí o aborto no, el foco de todo esto se ha puesto en eso, pero no vemos lo más importante. En caso de ser aprobado en este año, la oportunidad de abortar va a seguir siendo privilegio solo de algunas, de aquellas que cuentan con una cobertura privada para cuidar de su salud, de las mismas que tienen las pastillas anticonceptivas cubiertas al 100%, que pisaron pocas veces un hospital público y probablemente desconocen en parte o por completo la situación que estas instituciones están atravesando.

Es un hecho que la legalización del aborto es una de las tantas luchas feministas que nos quedan por conquistar, pero con un sistema de salud de este nivel, es difícil pensar que puede ser seguro y gratuito para todas nosotras. No es una locura pensar en una pronta despenalización del aborto, pero en el caso que suceda no nos olvidemos el contexto actual de nuestros hospitales públicos y la deuda pendiente que vamos a seguir teniendo con aquellas mujeres adultas, adolescentes y hasta niñas que recurren a ellos por un aborto.

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