La situación en uno de los barrios más poblados de Catriel encendió una nueva señal de alarma. En las últimas horas, el médico Facundo Ferrari advirtió públicamente que los desbordes cloacales en el sector de las 200 viviendas no solo continúan, sino que se agravaron.
Según describió, el problema lleva al menos tres semanas sin solución, con aguas servidas acumuladas en distintos puntos del barrio. “El panorama no cambió, está peor”, expresó, al tiempo que alertó por el riesgo sanitario que implica la exposición constante.
El dato que más preocupa es el contexto en el que ocurre. De acuerdo a su testimonio, niños del barrio juegan habitualmente en las inmediaciones de los desbordes, mientras que también se observa la presencia de animales sueltos que atraviesan las aguas contaminadas.
La combinación de estos factores genera un escenario delicado, especialmente por la posibilidad de enfermedades vinculadas a la exposición a residuos cloacales, en un entorno donde la situación parece haberse naturalizado por la falta de respuestas.
Ferrari aseguró que la situación ya fue denunciada ante los organismos correspondientes, pero hasta el momento no hubo intervención efectiva. “La denuncia está hecha, pero no hay respuesta de los responsables”, remarcó.
El caso vuelve a poner en foco el estado del sistema cloacal en la ciudad, que en distintos sectores viene mostrando señales de saturación y fallas reiteradas.
Mientras tanto, en el barrio, la escena se repite: aguas servidas, chicos jugando cerca y vecinos que esperan una solución que todavía no llega.
Los problemas en los servicios públicos ya no son aislados en Catriel: se acumulan. A los desbordes de cloacas que se repiten en distintos puntos de la ciudad, en los últimos días se sumaron fallas en el suministro de gas y cortes de luz intermitentes, generando preocupación en vecinos de varios barrios.
El cuadro se volvió más complejo en las últimas jornadas. Mientras continúan los inconvenientes sanitarios vinculados al sistema cloacal, comenzaron a registrarse problemas de presión de gas en barrio Santa Cruz y zonas cercanas, lo que afecta el normal uso domiciliario.
Al mismo tiempo, usuarios reportaron cortes de energía eléctrica intermitentes en sectores como barrio Preiss y barrio YPF, con interrupciones que se repiten en distintos momentos del día.
El escenario deja en evidencia una situación que ya no se limita a un solo servicio, sino que atraviesa distintos sistemas básicos, todos con algún tipo de inconveniente en simultáneo.
En el caso de la electricidad, la empresa distribuidora dispone del sistema automático de reclamos SARA, al que se puede acceder llamando al 0810-222-9500. Allí se registran los incidentes y se activa la intervención de las cuadrillas operativas en tiempo real, especialmente ante emergencias en la vía pública o problemas en el suministro.
Para el servicio de agua y saneamiento, desde Aguas Rionegrinas se puede consultar el estado de las prestaciones o realizar reclamos a través del 0800-999-24827 o mediante su canal de WhatsApp.
En cuanto al gas, la empresa Camuzzi incorporó recientemente un canal de atención por WhatsApp (11-3931-1234), además de sus vías tradicionales, que permiten gestionar consultas, reclamos y trámites vinculados al servicio.
A pesar de la disponibilidad de canales de atención, los reportes de los vecinos reflejan una preocupación creciente por la acumulación de problemas en servicios esenciales.
Lo que hasta hace un tiempo aparecía como situaciones puntuales, hoy empieza a configurar un escenario más amplio: fallas simultáneas en infraestructura básica que impactan directamente en la vida cotidiana.
Mientras tanto, las respuestas llegan de manera fragmentada. Y en los barrios, la sensación es una sola: los problemas se multiplican más rápido que las soluciones.
Las cloacas colapsadas dejaron de ser un problema aislado en Catriel: hoy forman parte de la vida cotidiana. Desbordes, intervenciones de urgencia y un sistema que no responde derivaron en la declaración de emergencia, tras años sin soluciones estructurales.
La medida fue aprobada sobre tablas el 1 de abril, en un contexto donde el deterioro del servicio impacta en distintos sectores de la ciudad. “Catriel no puede seguir esperando”, fue el mensaje que acompañó la decisión.
El problema tiene una base clara. El sistema cloacal fue diseñado para una ciudad mucho más chica y hoy está superado por el crecimiento poblacional y la cantidad de conexiones, sin que las obras necesarias hayan logrado acompañar esa expansión.
En ese escenario, la empresa provincial Aguas Rionegrinas (ARSA) continúa realizando intervenciones con camiones desobstructores y cuadrillas en distintos puntos. En los últimos días, los trabajos se concentraron en sectores como Haití y Roque Sáenz Peña, donde continúan las tareas. Sin embargo, estas acciones aparecen como respuestas inmediatas frente a un sistema que sigue operando al límite.
La solución de fondo depende de una obra estructural: el Plan Director de Desagües Cloacales, diseñado para ampliar la red, optimizar el tratamiento de efluentes y acompañar el crecimiento de la ciudad.
Se trata de un proyecto con financiamiento del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), ejecutado bajo la órbita del Ente Nacional de Obras Hídricas de Saneamiento (ENOHSA), con participación de la Provincia a través del Departamento Provincial de Aguas (DPA) y a cargo de la empresa Ecosur Bahía S.A., responsable de la ejecución.
Según datos oficiales, la obra tiene una inversión superior a $574 millones y actualmente registra un avance de apenas 21,40%, pese a haber sido anunciada y reactivada en distintas etapas durante los últimos años.
El proyecto contempla la construcción de una nueva planta de tratamiento, ampliación de colectores principales y mejoras en estaciones de bombeo, con una proyección para una población de hasta 45.000 habitantes.
En distintas etapas, desde la propia empresa se informó la ejecución de trabajos vinculados a movimiento de suelos y construcción de estructuras como lagunas de tratamiento, lo que evidencia avances parciales dentro de un proceso que, sin embargo, no logró consolidarse en los plazos previstos.
En paralelo, otra obra clave —el Plan Director de Agua Potable— también quedó inconclusa. Ese proyecto, licitado en 2021 y con un avance del 26,7%, fue finalmente rescindido por el gobierno provincial, que además intimó a la contratista a devolver más de $1.000 millones, en medio de un conflicto por atrasos, financiamiento y ejecución.
De esta manera, el escenario actual combina un servicio que depende de la operación provincial a través de ARSA, con obras estructurales bajo órbita nacional y ejecución privada, en un entramado donde las responsabilidades se distribuyen en distintos niveles.
El resultado es visible: infraestructura exigida al máximo, obras que no terminan de concretarse y una ciudad que sigue esperando soluciones de fondo.
La declaración de emergencia no aparece como un hecho aislado, sino como la consecuencia de un problema que se arrastra desde hace años.
Hoy, el problema dejó de ser técnico, se volvió político. Y pasó a formar parte de la vida diaria de los vecinos.
Un movimiento en el corazón del gobierno municipal reconfiguró una de las áreas más sensibles de la gestión en Catriel. La intendenta Daniela Salzotto puso en funciones a Diego Pereyra como nuevo Secretario de Gobierno, en reemplazo de quien hasta ahora ocupaba ese lugar.
El cambio no es menor. La Secretaría de Gobierno es uno de los espacios clave dentro del municipio, ya que articula la relación diaria entre el Estado y la comunidad, además de coordinar distintas áreas de gestión. Durante los últimos días, ese rol lo desempeñó Lucia Galván (a cargo de la Secretaría de Desarollo), debido a la licencia que tomó Daniel Delgado.
La designación de Pereyra se concretó en un acto encabezado por la jefa comunal, en el que se oficializó su incorporación al gabinete en un rol estratégico.
El movimiento se produjo tras la salida de Delgado, quien dejó su cargo para asumir como Juez de Paz, en una transición que marca un reordenamiento dentro de la estructura institucional de la ciudad.
Durante el acto, Salzotto destacó el trabajo realizado por Delgado en su paso por la Secretaría de Gobierno y valoró su compromiso en la función pública.
Al mismo tiempo, la intendenta expresó su respaldo al nuevo funcionario y lo puso al frente de un área que tiene un rol central en la gestión cotidiana, especialmente en el vínculo con vecinos, instituciones y distintos sectores de la ciudad.
La llegada de Pereyra se da en un contexto donde el municipio busca fortalecer su funcionamiento interno y la articulación con la comunidad, en una etapa donde cada decisión dentro del gabinete impacta directamente en la dinámica de la gestión local.
Así, el cambio no solo implica un nombre nuevo, sino también una nueva etapa en uno de los espacios más influyentes del gobierno de Catriel.
Por Elio Carrasco, secretario de la Cooperativa Quatrifinio
En los próximos días se realizará en General Roca un encuentro binacional sobre cannabis medicinal y cáñamo industrial que reunirá a investigadores, empresas y organismos de Argentina y Brasil. No es un evento más. Es una señal clara de hacia dónde se está moviendo el mundo productivo, científico y tecnológico.
Desde Catriel, no podemos mirar ese proceso desde afuera.
La Cooperativa Quatrifinio nace como la primera experiencia local organizada que apuesta al cultivo agroecológico, la salud y el desarrollo de una industria vinculada a la remediación ambiental. No es una idea en construcción: es un camino que comenzamos a transitar en 2022, con trabajos de fitomejoramiento genético de cannabis medicinal, y que hoy, en 2026, se reafirma con una experiencia concreta y exitosa de cultivo de cáñamo industrial en Peñas Blancas.
Desde la Cooperativa Quatrifinio ya realizamos la preinscripción para participar del encuentro, que cuenta con cupos limitados y requiere confirmación previa. Nuestra intención es poder estar presentes para seguir formándonos y generando vínculos, entendiendo que estos espacios son clave para el desarrollo de capacidades locales.
En ese mismo sentido, resulta importante señalar que quienes tengan interés en participar —especialmente desde el ámbito público— deberían inscribirse con anticipación, ya que la disponibilidad es acotada y este tipo de instancias representan una oportunidad concreta de acceso a conocimiento estratégico para la región.
Nuestra ciudad tiene más de 60 años de historia vinculada a la explotación petrolera. Ese proceso dejó desarrollo, pero también desafíos. Hoy, en un contexto de reconfiguración productiva en torno a Vaca Muerta, se abre una pregunta inevitable: ¿cómo diversificamos nuestra matriz económica?
El cannabis medicinal y el cáñamo industrial aparecen como una oportunidad concreta. No solo por su potencial productivo, sino también por su capacidad de integrarse a estrategias de remediación ambiental, un tema central en territorios con pasivos derivados de la actividad hidrocarburífera.
En este punto, resulta clave el rol de la Fundación Polo Tecnológico de Catriel. Su propio estatuto establece como objetivos el desarrollo sustentable, la investigación aplicada, la articulación con sectores productivos y la implementación de proyectos de innovación, incluyendo la remediación ambiental.
Hoy, la Fundación viene trabajando en líneas importantes como la producción porcina y el acompañamiento a productores de alfalfa. Pero creemos que es momento de dar un paso más: incorporar de manera decidida nuevas líneas de investigación y desarrollo vinculadas al cáñamo industrial.
Fibra de cáñamo expuesta en el tallo y planta desarrollada en la región: dos caras de un cultivo con potencial industrial, ambiental y productivo para la Patagonia.
En paralelo, es necesario pensar políticas públicas locales que acompañen estos procesos. Catriel tiene la posibilidad de avanzar hacia una normativa de vanguardia que promueva la investigación, la producción y los servicios de remediación ambiental con cáñamo.
En ese marco, también resulta estratégico impulsar el desarrollo de bioelaborados, biofábricas y sistemas de compostaje, herramientas ya utilizadas en distintos países para la recuperación de suelos degradados. Estas técnicas no compiten con el uso del cáñamo: se complementan.
Desde Quatrifinio ya estamos trabajando en propuestas concretas en este sentido, con la intención de articular con el Concejo Deliberante y otros actores institucionales.
Nuestro propio estatuto como cooperativa nos marca el camino: investigación, producción, desarrollo tecnológico, capacitación y articulación con el sector público y privado. No se trata solo de producir, sino de generar conocimiento, valor agregado y soluciones para problemas reales.
Además, este proceso encuentra respaldo en el marco normativo vigente. Río Negro cuenta con leyes que promueven la investigación y el uso medicinal del cannabis, y a nivel nacional se ha avanzado en la regulación de la industria del cannabis y el cáñamo, sentando bases para su desarrollo productivo.
El desafío ahora es territorializar esas herramientas. Que no queden solo en el papel.
Por eso, este encuentro binacional representa una oportunidad concreta. No solo para quienes ya estamos trabajando en el sector, sino también para que funcionarios, instituciones y actores locales puedan informarse, capacitarse y proyectar políticas públicas con base en conocimiento real. Invito a quienes deseen participar, a inscribirse mediante este link.
En un escenario de cambios profundos, acceder a estos espacios de formación y articulación no es un detalle menor: puede marcar la diferencia entre anticiparse al futuro o llegar tarde.
Catriel ya dio señales de querer diversificarse. Ahora tiene la posibilidad de hacerlo con una mirada estratégica, sostenible y con proyección a largo plazo.
El futuro no es inmediato, pero empieza a construirse en decisiones como estas.
La discusión ya no es solo política ni técnica. Es concreta. Y puede definir el futuro económico de Catriel. Este miércoles 8 de abril a las 20 horas, el municipio volverá a abrir el debate por las regalías hidrocarburíferas en una nueva convocatoria pública en la Terminal de Ómnibus.
El dato no es menor: se trata de la segunda reunión abierta en medio de un conflicto que viene creciendo y que podría implicar una fuerte reducción en los ingresos que recibe la ciudad por la actividad petrolera.
Las regalías son el dinero que las empresas pagan por extraer petróleo y gas. En Catriel, esos fondos no son un detalle: sostienen obras, servicios y gran parte del funcionamiento del municipio. Por eso, cualquier cambio en su distribución impacta de lleno en la vida cotidiana.
El conflicto se desató cuando el gobierno provincial puso en discusión el sistema vigente desde 2004 y propuso nuevos criterios para repartir esos recursos. Entre ellos, la producción acumulada, la cantidad de pozos y la incidencia de la actividad en cada localidad.
Pero en Catriel encendieron las alarmas. Según los primeros cálculos expuestos por el municipio, la ciudad podría pasar de recibir cerca del 60% del total a aproximadamente el 30%, lo que implicaría una caída cercana al 50% de sus ingresos por regalías.
Ese escenario generó una fuerte reacción. En la primera convocatoria realizada en marzo, vecinos, organizaciones y referentes políticos firmaron un documento conjunto en el que rechazaron la propuesta y declararon a la ciudad en estado de alerta.
“Reducir nuestros ingresos es condenar a la ciudad”, fue una de las frases que sintetizó el clima del encuentro.
Desde la provincia, en cambio, sostienen que no se trata de quitar recursos, sino de actualizar el sistema con datos más actuales y ampliar la distribución a más municipios. Aseguran además que cualquier cambio deberá pasar por la Legislatura.
En paralelo, el municipio también cuestionó el modelo técnico utilizado. Uno de los puntos más sensibles es que el cálculo provincial —según se expuso— estaría basado en apenas 622 pozos de un total de más de 5.400, lo que puso en duda la representatividad del análisis.
En ese contexto, la nueva convocatoria busca algo más que informar. Intenta sostener el nivel de participación que tuvo la primera reunión y construir una posición común frente a un debate que todavía está abierto.
Pero también deja una pregunta en el aire.
Si la primera asamblea marcó una reacción fuerte, esta segunda reunión puede mostrar si esa preocupación se sostiene en el tiempo o si el tema vuelve a quedar en manos de unos pocos.
Porque lo que está en juego no es solo un porcentaje.
Es, en definitiva, cuánto de la riqueza que sale del subsuelo de Catriel vuelve a la ciudad. Y quién decide ese destino.
Lo que parecía una escena más en una plaza terminó convirtiéndose en una historia que emocionó a muchos en Catriel. Un boxeador local fue filmado mientras entrenaba solo, sin saberlo, y el video rápidamente se volvió viral en redes sociales.
Todo ocurrió el 5 de abril en la plaza Eustaquia Morales (frente a Bomberos), donde Edgardo Andrés Gutiérrez, boxeador de la ciudad, realizaba su rutina habitual: movimientos de “sombra”, golpes al aire y concentración total. Nadie alrededor, solo él y su entrenamiento.
Pero alguien lo estaba mirando.
Un vecino, identificado como To Albert, lo observó desde lejos, notó su dedicación y decidió grabarlo. Luego subió el clip a redes con una potente edición: de fondo, un discurso de la película Rocky sobre la resiliencia y la lucha personal, acompañado por la música “Going the distance”. Sobre las imágenes escribió: “A veces los talentosos no saben que lo son” y remató con un simple: “Un capo”.
El efecto fue inmediato.
El video empezó a circular en Catriel y no tardó en expandirse más allá de la ciudad. La combinación de esfuerzo silencioso, mensaje motivacional y una historia real tocó una fibra sensible en muchos usuarios.
Con el correr de las horas, el clip llegó al propio protagonista.
Lejos de molestarse, Gutiérrez respondió con humor y autenticidad desde su cuenta de Facebook. “Hay gente que se va a reír y va a pensar que está loco. Y sí, estoy loco, pero por cumplir mis sueños y mis metas”, escribió. Y agregó una frase que terminó de conectar con quienes ya habían visto el video: “Mientras otros se ríen, hay quienes se motivan. Por ellos hay que seguir y no aflojar”.
La historia sumó otro capítulo en los comentarios. El propio autor del video volvió a aparecer y explicó cómo surgió todo: “Te vi entrenar y le dije a mi señora el potencial que tiene ese chico. Te filmé, espero no te moleste. A seguir entrenando que vas a llegar lejos”.
Sin buscarlo, sin escenario y sin público, un entrenamiento cotidiano terminó convertido en símbolo. En Catriel, el video no solo se viralizó: también dejó una imagen que muchos reconocieron al instante —la del esfuerzo silencioso que, tarde o temprano, alguien ve.
La Justicia de General Roca resolvió sobreseer a un hombre acusado de haber obligado a otro a firmar un boleto de compraventa bajo amenaza con un arma de fuego, en el marco de una operación por vehículos que tuvo derivaciones en Catriel. La decisión se tomó luego de que la fiscalía concluyera que no existen pruebas suficientes para sostener la acusación en un juicio.
El caso se remonta al 24 de septiembre de 2013, cuando, según la denuncia, un hombre fue citado a un lavadero para concretar una operación de compra y venta de camionetas. Allí, de acuerdo a su relato, fue presionado para firmar la documentación de transferencia mientras el acusado le exhibía un arma de fuego.
Siempre según esa versión, el denunciante firmó el boleto contra su voluntad y no recibió el dinero acordado. Además, aseguró que en el lugar había otras dos personas que reforzaban la intimidación. Su sobrino, que lo acompañaba, respaldó esa reconstrucción durante la investigación.
La causa también incorporó el testimonio de una ex pareja del imputado, quien afirmó que el propio hombre le habría contado lo ocurrido y que solía portar un arma. Sin embargo, esos elementos no lograron ser corroborados con pruebas materiales.
Del otro lado, el acusado negó los hechos y sostuvo que todo se trató de un conflicto comercial vinculado a operaciones con vehículos, en el que él mismo habría resultado perjudicado. Su versión fue acompañada por testigos que estuvieron en el lugar ese día.
Esos testigos coincidieron en que no observaron amenazas, ni armas, ni la presencia de otras personas dentro del espacio donde se realizó la reunión. También señalaron que las partes mantuvieron una conversación vinculada a la operación y se retiraron sin incidentes visibles.
Un punto clave fue el resultado de un allanamiento realizado en el marco de la causa, donde no se encontró ningún arma de fuego. Este dato debilitó uno de los ejes centrales de la acusación.
Con el avance de la investigación, la fiscalía entendió que existían dos versiones contrapuestas sin elementos objetivos que permitieran confirmar una por sobre la otra. En ese contexto, consideró que no era posible sostener una acusación con chances de prosperar en juicio.
El tribunal aceptó ese planteo y dictó el sobreseimiento de L.F.P., lo que implica el cierre definitivo del caso y su desvinculación del hecho. La resolución también deja establecido que el proceso no afecta su buen nombre.
Aunque el hecho original ocurrió en General Roca, la causa tuvo impacto en la región, ya que parte de las operaciones y derivaciones del conflicto involucraron a Catriel, donde incluso se realizaron gestiones vinculadas a los vehículos en cuestión.
Un vecino de Catriel que había sido detenido por incumplir las condiciones de su condena recuperó la libertad tras una decisión judicial que evitó que fuera a prisión efectiva. El caso se resolvió en los tribunales de Cipolletti, donde se tratan las ejecuciones penales de la región, pero tiene como eje el seguimiento que debía realizar en la localidad petrolera.
Se trata de J.A.G., condenado en agosto de 2025 a un año de prisión en suspenso, lo que le permitía permanecer en libertad bajo ciertas reglas. Entre las principales condiciones, debía presentarse regularmente ante el organismo de control (IAPL) y realizar un tratamiento por adicciones, con turno asignado en Catriel.
Según los informes incorporados al expediente, el hombre no asistió a ninguna de las entrevistas de control y tampoco acreditó haber iniciado el tratamiento en el sistema de salud local. Con el paso de los meses, el incumplimiento derivó en una situación más grave: fue declarado en rebeldía por no presentarse ante la Justicia y se ordenó su captura.
Esa orden se concretó días atrás, cuando fue detenido y trasladado a audiencia. Allí, la fiscalía sostuvo que el incumplimiento había sido reiterado y solicitó que se le revocara el beneficio de la condena condicional, lo que implicaba que comenzara a cumplir la pena en prisión.
La defensa, en cambio, indicó que el imputado tenía un turno programado en Catriel para iniciar tratamiento y que había intentado ingresar al sistema de salud, aunque sin poder presentar constancias. También remarcó que no volvió a cometer delitos y que actualmente trabaja en la construcción.
Durante la audiencia, el propio J.A.G. reconoció que no cumplió con las condiciones, pero aseguró que no fue de manera intencional y manifestó su voluntad de retomar las obligaciones, especialmente el tratamiento.
El juez de Ejecución Penal N° 8, Lucas Lizzi, resolvió no hacer lugar al pedido de la fiscalía. Consideró que, si bien existieron incumplimientos, no se trató de una situación de gravedad extrema que justificara el paso inmediato a la cárcel, y que antes debían aplicarse medidas intermedias.
En ese sentido, dispuso un “no cómputo” de tres meses, lo que implica extender el tiempo durante el cual el condenado deberá cumplir las pautas. Además, fijó como nueva fecha límite noviembre de 2027 y lo intimó a iniciar el tratamiento en un plazo máximo de 30 días, en el sistema de salud de Catriel.
También dejó sin efecto la declaración de rebeldía y la orden de captura, lo que permitió su inmediata liberación. No obstante, el juez advirtió que ante un nuevo incumplimiento podría revocarse la condicionalidad y deberá cumplir la pena en prisión.
La fiscalía, por su parte, dejó abierta la posibilidad de revisar la decisión. Mientras tanto, el caso vuelve a centrarse en Catriel, donde el cumplimiento de las condiciones será clave para definir el futuro judicial del condenado.
Las sirenas que se escucharon en Catriel en las últimas horas respondieron a un incendio vehicular registrado sobre la Ruta Nacional 151, a la altura del sector conocido como La Escondida.
Según la información disponible, el fuego se habría desatado en un vehículo que circulaba por la zona, lo que activó el despliegue de bomberos y personal de emergencia. La situación generó preocupación entre vecinos y automovilistas que transitaban por el lugar.
Hasta el momento no se informaron oficialmente las causas del incendio ni si hubo personas heridas, aunque las tareas se centraron en controlar las llamas y asegurar el sector para evitar mayores riesgos.
Se recomienda circular con precaución en la zona mientras continúan las actuaciones correspondientes.