En el aniversario de Catriel pidieron por el agua y la educación

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Pasó un nuevo aniversario de Catriel, el número 120, y dejó mucha tela para cortar. La visita del gobernador Alberto Weretilneck en plena campaña electoral municipal estuvo teñida de un ambiente de celebración y reconocimiento, pero también puso de relieve dos reclamos puntales que realizaron desde distintos sectores de la sociedad catrielense.

Ambientalistas y estudiantes se le plantaron por igual al gobierno provincial en el aniversario de Catriel. Los primeros por su preocupación por el futuro del río Colorado ante la falta de información clara, confiable y accesible sobre la obra de Portezuelo del Viento que Mendoza pretende desarrollar sobre el río Grande (principal afluente del Colorado).

Los alumnos de la ESRN N°21, en cambio, por una eterna deuda estatal con la sociedad educativa del colegio Bachiller (la construcción de un nuevo edificio) y por el hartazgo de tener que asistir a clases en condiciones que no son las ideales para el desarrollo educativo.

La fundación Patrulla Ecológica mostró su preocupación por la obra de Portezuelo del Viento. (VSN).

La Fundación Patrulla Ecológica desplegó, en pleno desfile por el aniversario 120, un enorme pasacalles con la leyenda «Sr. Gobernador: Portezuelo del Viento nos deja sin agua». Luego del acto oficial hubo una reunión entre Weretilneck y miembros de la ONG ambientalista. Según declaró la presidenta de la institución Silvana Areco al diario La Arena, el mandatario provincial se comprometió a enviar la información que reclaman.

Areco señaló que el río está en «emergencia hídrica» y expresó su deseo de que la comunidad catrielense unifique criterios con la de 25 de Mayo para reclamar por este tema. La última novedad sobre la obra data del pasado 14 de junio cuando trascendió la confirmación sobre el giro de parte de los 1023 millones de dólares que tiene presupuestados el gobierno nacional a Mendoza, mediante bonos de cancelación de deuda, para la construcción de la represa Portezuelo del Viento.

Los estudiantes del Bachiller se manifestaron a través de cartelería en el desfile oficial por el 120° aniversario. (VSN)

El otro reclamo, hecho por estudiantes secundarios, tiene que ver con las necesidades del colegio Bachiller. Ahora conocida como la Escuela Superior de Río Negro N°21, su historia se sintetiza en un ciclo de promesas y postergaciones consecutivas que durante 30 años privaron a la comunidad educativa de la institución la posibilidad de tener un edificio acorde a las necesidades más básicas y mínimamente dignas para que los jóvenes de la ciudad estudien.

En abril de 2014 el por entonces ministro de Educación de Río Negro Marcelo Mango amagó con un inicio de obra y con «gestionar la colocación de diez aulas móviles, que permitirán recibir a toda la matrícula de la escuela» con la intención de ir perfilando un eventual traslado temporario. Cuatro meses después, en agosto, presentó su renuncia y todo quedó en nada.

A mediados de 2016 el centro de estudiantes del Bachiller tuvo un fuerte entredicho público con el delegado de Educación Roberto Lescano y la encargada de Convenios Escolares Lorena Jasin por denuncias cruzadas. Los estudiantes siempre sostuvieron que las condiciones de infraestructura eran inadecuadas y potencialmente peligrosas para el desarrollo de las actividades escolares. Las autoridades educativas, todo lo contrario, minimizaron la versión de los jóvenes y apuntaron contra la dirección del colegio.

Existe un numeroso historial reciente (desde 2016 en adelante) de peticiones, sentadas, manifestaciones y variadas expresiones realizadas desde el sector estudiantil -y político también- respecto a la preocupación que genera en el alumnado las condiciones en las que deben concurrir a clase a diario y la imperiosa necesidad de que el sueño de tener un nuevo edificio deje de ser una mera idealización onírica y pase a ser una realidad palpable.

La situación en 2019 muestra una fotografía repetida. Un delegado de Educación (ayer Lescano, hoy Bustos) que al estar saberse atado de manos por provincia y Nación y quedar expuesto por las protestas en pleno contienda electoral por el sillón municipal optó por repetir la estrategia de sus predecesores al reconocer relativamente los inconvenientes y minimizar los cuestionamientos de los estudiantes.

Ambas situaciones tienen aristas particulares que invitan al debate. Lo que no admite discusión alguna son los hechos. Y estos marcan que el el 120 aniversario de Catriel estuvo marcado por un ambiente festivo, pero también de conciencia colectiva en el que sobresalieron reclamos por dos de las necesidades básicas de cualquier sociedad: el agua y la educación.

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