Opinión: «Democratizar la Policía»

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El homicidio del oficial Lucas Muñoz conmocionó y paralizó a toda la comunidad rionegrina. A nosotros los policías –activos y retirados– nos causó un profundo dolor e indignación, no sólo por su desaparición y posterior hallazgo sin vida, sino porque los que tenemos muchos años en esta profesión intuíamos lo que en sus declaraciones confirma el comisario inspector Manuel Poblete: la primera medida del gobierno fue proteger sus primeras líneas y el “costo político” de un hecho grave lo pagan los oficiales jefes del sector donde ocurrió. Nada nuevo bajo el sol, esta metodología ya la practicaban años antes los radicales y este gobierno la perfeccionó: modificación reglamentaria mediante el pase a disponibilidad ya no es excluyente de oficiales superiores, ahora es aplicable a todo policía vulnerando su derecho a la estabilidad laboral y lo sume junto a su familia en la miseria porque afecta a su salario, además de exponerlo como un delincuente ante su comunidad violando normas constitucionales como el principio de inocencia.

Todo este abuso contra trabajadores que no tienen gremio o sindicato que los defienda –oposición política ausente– no sería posible sin la complicidad de la corporación judicial, porque con el correr de los días nos enteramos de que el oficial desapareció un jueves y ya el viernes el fiscal Lista estaba informado de la situación y durante todo el fin de semana no dispuso ninguna medida. Les recuerdo a los desprevenidos que la Policía es auxiliar de la Justicia y por lo tanto obedece todas sus órdenes bajo apercibimiento de ser imputado por incumplimiento a sus deberes.

También con el correr de los días los rionegrinos dudan de las causas conexas y no se comen ningún verso más: quieren la verdad, quieren a los asesinos presos con o sin policías involucrados pero el homicidio esclarecido. Nuestra historia nos enseña que a los policías separados injustamente de su cargo, que juicio laboral mediante (tarda unos siete años) recuperan en parte su carrera, su honor nunca más, económicamente pagará Juan Pueblo –Alberto no estará–. Para los que preguntan por qué está así la Policía de Río Negro, en mi humilde opinión se debe a que nuestra querida Policía no fue democratizada, no evolucionó con el resto de las instituciones y fue colonizada con cargos políticos, está llena de punteros. La Policía perdió su centro de formación de oficiales y la comanda un abogado, cero mística –otro perfil–. Lo mismo sucede con Logística, la comanda un contador del partido. La Plana Mayor no existe, salvo para algún periodista desinformado.

Podemos preguntarle a cualquier vecino cuántos comisarios mayores o comisarios generales conoce y dirán que ninguno, porque no existen en nuestra Policía, se fueron con el tiempo y no ascendieron a nadie de carrera: fueron suplantados por políticos.

Tengo fe en que esta situación será revertida, confío en mis paisanos, en nuestros camaradas, porque somos de acá, educados por maestros rionegrinos y vecinos de nuestros parientes –ese es nuestro mejor control social– al decir del exfiscal Luis Moreno Ocampo, la corrupción policial no existe, sólo hay corrupción política. Es responsabilidad de todos los rionegrinos peticionar por una Policía democratizada.

Jorge Alberto Galera

DNI 12.715.026

Fuente: rionegro.com.ar

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