Paradójica conclusión del presidente de la CCIA

En las redes sociales se pueden observar todo tipo de comentarios, más en estos días de agitación y turbulencia política producto de la crisis inflacionaria que ha provocado el (des) manejo de la economía por parte del Estado, en manos del presidente Macri. Este Gobierno, desde su asunción en 2015 introdujo varios cambios en lo económico entre los que se destacan la modificación del eje de valoración del capital que se desplazó desde el sector industrial al sector financiero, lo cual produjo un importante proceso de centralización del capital; las variaciones en tarifas, la dolarización y la creciente inflación consolidaron una estructura de ingresos profundamente regresiva que supone, obviamente, una menor participación de los trabajadores en la conformación del producto nacional. Estas situaciones descriptas han provocado una cuantiosa transferencia de recursos de los sectores medios y bajos de la sociedad e incluso del Estado, hacia el capital concentrado.
Erróneamente muchos estiman que esta política abreva en ideas neoliberales, solamente, y tratan de destacar que esa es la orientación necesaria para transitar esta etapa. Sin embargo, estas medidas más que a corregir “deficiencias” han estado orientadas a favorecer a franjas de la gran burguesía nacional emparentadas, más que nunca, con la tecno burocracia estatal e incluso con los gobernantes más encumbrados.
Estas políticas tienen su anclaje a nivel de nuestra ciudad en la burguesía comercial encarnada institucionalmente en la Cámara de Comercio. Anclaje que tiene que ver con simpatías, con adhesiones fervorosas y no mucho más, pues en la práctica y desde lo ideológico la distancia entre la acción de gobierno y los comerciantes no solo que es abismal, sino que ha cobrado una notable influencia en los bolsillos de los macristas locales.
A saber, la transferencia de recursos de la que hablábamos más arriba, y la desocupación friccional debido al cambio de esquema en la valoración del capital, le han quitado al circuito comercial catrielense cientos de millones de pesos anuales, lo cual se ve reflejado en la actividad de los negocios vernáculos: despido de empleados, cambios en los locales de venta, góndolas vacías, inexistencia de productos entre otras cuestiones. Si hablamos de los “perdedores” debido al modelo económico de gobierno, este tipo de burguesía está claramente entre los primeros.
Pero además desde lo ideológico que mencionábamos hay una gran distancia. En este tren nos llamó mucho la atención un cartel colgado en Facebook por el propio presidente de la Cámara de Comercio, Adrián Otero, que dice: “Enséñale a un hombre a emprender una actividad productiva y le habrás quitado un voto a la izquierda”. No sabemos si esto es de su autoría o lo copio y pegó de por ahí, pero no es precisamente la producción algo que le sea propio a la derecha que él defiende, recordemos nuevamente el cambio del eje de la valoración del capital hacia el sector financiero, ni tampoco a su extracción social pues pertenece a un sector que comercia lo que otros producen, por lo que tanto por ideología como por pertenencia de clases y actividad, lo de la producción le es totalmente ajeno y difícil de explicar en un texto de Facebook.
Asistimos a una época de agitación social donde la clase dirigente ha demostrado y demuestra cada día una debacle insoslayable y donde muchos quieren decir que su sector es el único camino a la salvación. Lamentablemente actuar con responsabilidad, cuidar los dichos y defender políticas que redunden en beneficio de la mayor parte de la sociedad no parece estar en sus libretos

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