Reviente Digital: «Balotaje en el planeta de los simios»

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*Por Elio Carrasco

La verdad es que me decidí a escribir nuevamente un reviente después de tanto tiempo porque tenía que descontracturar un poco. Vengo, como todos ustedes, sobreirradiado hasta los govelins de política. Con la diferencia de que -encima- a mí me toca intentar resumirles en esta recta final el verdadero significado de las palabras de esos monigotes de traje y corbata que nos cagan (un poquito más) la vida todos los días. 

No es una tarea fácil, pero creo que ya le voy agarrando la mano y como hoy me levanté muy en plan Violencia Rivas, voy a tratar de hacérselas bien cortita: Jódanse. Toda esta tortura electoralista es por culpa de esas mayorías a las que -después de años y años de neoliberalismo ininterrumpido- increíblemente no distingue una lombriz de una anguila, y a la que pareciera, le encanta ver que la tripa de la banca y el cinturonga de los gorilas de la derecha conservadora nos garchen de dorapa.

Después de un 2015 ultraelectoralista, con una democracia súper requete archi activa y una ciudadanía muy participativa podemos decir que hemos tenido la chance de ejercer nuestro soberanísimo derecho a votar aproximadamente unas quichicientas mil quinientas ochenta y ocho veces alcanzando el record Güinnes de elecciones en un año para el conglomerado de países tilingos y subdesarrollados.

Al pedo, por supuesto. Porque como somos medio nabos, en lugar de optar por un cambio, les regalamos el podio a los tres mosqueteros favoritos de esas entidades financieras y bancos a las que les debemos un fangote de guita para que les firmen nuevamente un cheque en blanco y nos sigan empernando. Mira que después de las PASO, teníamos opciones más progresistas como el drogodependiente fanático del pan relleno de Del Caño y la flor de delirante de Margarita (que todavía está en su casa esperando tranquila que se defina si pasa Macri o Scioli a la final porque ella ya ganó), pero no.  En lugar de eso dijimos: «A la mierda con el cambio, a la mierda con aprender del pasado y a la mierda con el futuro de nuestros hijos. Mejor clavemos gorilazo electivo y sigamos viviendo por los siglos de los siglos en el planeta de los simios». Y así llegamos a este decadente acto final en esta opereta democrática.

Y hablando de operetas, como me reí con las críticas a Del Caño. Tenemos que elegir entre dos candidatos que son homofóbicos, mentirosos, menemistas, incoherentes, ineficientes… Pero, hey! Enfoquémonos en la telenovela berreta del zurdo en el banco tratando de cambiar pan relleno por divisas extranjeras ¡Es muy buena! A ver, manga de bobinas. Yo no sé si ustedes se dieron cuenta, pero la izquierda siempre canta la justa. El problema es que nunca nadie la escucha. Es como la tía loca que habla en el brindis de Navidad o los sermones del Reverendo Alegría. Y como los muy pelotudos no se hacen entender, al final nunca llegan al poder.  No sé si es porque los muy turulos viven anulando o es que somos minoría y los Vainillas dominan el padrón electoralista, pero los tipos son recontra cebollitas. Es más, hace rato pasaron corriendo los Pumas y gritaron que no puede ser que la izquierda argentina siga afanando con la boludez esa de las derrotas dignas.

Y mira si no seremos tarados que tras 12 años de un gobierno pseudo-progresista, que te dice entrelíneas: «Hey, robamos pero hacemos». Y que porque hizo algunas cosas bien, se jacta de ellas como si no fueran exactamente las cosas que DEBEN hacer y encima te las exprimen en forma de propaganda como naranja bien chupada en todas las pantallas (iba a decir sandía, pero ya se me iba para otro lado la analogía).

Después de fumarnos todo ese bardo -y como si no tuviéramos suficientes problemas con el capitalismo tratando de hacernos permanentemente un enema- optamos por hacer crecer alguna oposición ¿A quién? Al PRO… ¡Justamente al PRO! Un partido político que tiene a la cabeza a un fanático de las bicisendas al que no lo apoya ni el padre, que habla de campaña sucia y golpes bajos, cuando lo primero que hizo fue sacarse una fotito sonriendo en un basurero con una nena al lado. Vaaaamos. O sea… Ni dos miligramos de coherencia.

Y dejando de lado por un momento que este «mesías del verdadero cambio» se opone al matrimonio igualitario, al aumento de sueldos y salarios para beneficiar al libre mercado, a las paritarias (¡porque son fascistas!), a combatir la trata con la creación de una oficina específica, a la declaración de la emergencia habitacional y la regulación de los abortos no punibles, que está procesado por escuchas ilegales, que desaloja y reprime a los inmigrantes, a los pobres, a los trabajadores, y a los indigentes con la Metropolipala (surgida de las cenizas de la UCEP ) y los más de 800 mil más bla bla blas en los que podría pensar para no votarlo… Su propuesta para salir de esta debacle económica en la que nos encontramos, es «Hay que endeudarse todo lo que podamos» ¿Con quién? Con los dispositivos bancarios de los mismos usureros que nos vienen enterrando la batata desde el Siglo XIX, los Rothschild y los Rockefeller. Es decir, darle -nuevamente- el volante a los audaces pilotos del engranaje neoliberalista que hace más de 20 años que nos tiene de rodillas soportando el yugo capitalista que día a día nos sumerge un poquito más en la mediocridad de este sistema decadente que desde siempre nos lobotomiza la mente para que seamos consumistas eficientes comprando todas las pelotudeces insulsas y superficiales que nos ofrecen para llenar ese gran vacío existencial que nos acongojona y secuestra el presente en el cual marchamos obedientemente como muertos vivientes en este gran desfile de imbecilidad programada que representa esta sociedad hipócrita, indiferente e inconsecuente. Dale, cambiemos profundizando sobre todo esto. Y mira vos si no será cínica la mierda política, que todo ese buzón te lo venden aggiornado con un bailecito ultra simpático, papelito picado, un par de globitos amarillos y con un rótulo que dice «Cambiemos». Tre-men-do. Un ofertón de aquellos: ¡Vote ya, vote ya, antes de pensar!

A esta altura, no debe estar faltando el pelotudo desinformado que mientras lee está pensando: «Guau, ¿Tan mal estamos?» ¿Entonces qué hacemos? ¿Votamos a Scioli? Y dale pelotudo, votalo. Si votando al candidato kirchnerista más gorila que había seguro que nos salvamos. Esa es la solución a todos nuestros problemas, darle el volante al manco con pasado menemista, y que pese a que fue defenestrado por su propio partido durante todo el año por ser un «corporativista, amigo de Clarín» igual terminó representándolos, ¿Pero cómo, de ser chori-obsecuentes pasaron a ser panqueques? ¿Qué son, pelotudos estos tipos? Y sí, un poco mucho bastante, digamos. Ponerlo a Scioli como EL CANDIDATO es signo inequívoco de una jugada ultra desesperada, habida cuenta de que también decidieron sacar de las sombras a Zannini. Que quieren que les diga, yo la lectura que hago es que lo hacen o bien porque son desconfiados y le quieren hacer marca personal al Manco o bien porque ya no les quedan opciones tomando en cuenta que tienen más funcionarios procesados que choripanes regalados, entre los que se cuentan Jaime, De Vido, Schiavi y hasta el vice-chamán de la magia negra (El muñequito Vudú) que entre tanta parlatina mediática y complicidad pasiva de la Justicia, de tan procesado que está, ya no se sabe bien si es una persona o una salchicha.

Pero lo peor, lo que nadie quiere ver, es que elegir entre Scioli o Macri es el menor de nuestros problemas. Es apenas un simple acto de ficción democrático para crearnos la ilusión de continuidad o cambio. Pero lo que año a año reafirma nuestra decadencia no es otra cosa sino el hecho de vivir en este mundo de mierda donde la mayoría sigue durmiendo la siesta, negándose a ver de una buena vez que el capitalismo está basado en la explotación de los más pobres y débiles a manos de los más ricos y fuertes para perpetuar la desigualdad creciente y el mecanismo internacional de “deuda permanente”. Y que nosotros, los «pobres y débiles» somos la fuente de todo aquello que mantiene al mundo tal y como lo conocemos. Y que sin nosotros, el castillo de naipes entero se viene al suelo.

Pero otro día ahondaremos sobre eso. Volviendo al tema eleccionario, lo más retorcido y macabro, es que tenés que bancarte como un nabo todo el bombardeo mediático prepago de ambos bandos que se la pasan todo el tiempo sacando los trapitos sucios de su adversario, acabándote el cerebro a mordiscos en cualquier horario, de acá al 22 de noviembre para optes por cual corrupto, manipulador y mentiroso que ha descuidado la educación, reprimido a los trabajadores, lucrado e incrementado su patrimonio personal incumpliendo y abusando de sus funciones, ha hecho promesas absurdas que nunca cumplió dejando que la gente que lo votó se ahogue, y se ha cagado en todo lo que es noble y bueno en nombre del pueblo preferís que dirija por los próximos cuatro años al país. Pero eso no es todo, no. Encima tenés que fumarte a una manga de pelotudos enfervorizados y ultra-fanatizados se pelean en las redes sociales o en la calle todos los días con personas que conocen de toda la vida, y ¿por qué? Por defender a dos gorilones a los que no les importamos, a los que no conocés y nunca -en la reputísima vida- vas a llegar a conocer si no es a través de un tv.

Y la última… Este domingo se viene el debate ¿Qué debate? El debate, que bate, que bate chocolate. Sí, el programa donde estos dos sotretas van a revolver y tirarse con toneladas de mierda de su pasado que ya conocemos. Si tuvieran un poco de decencia, manga de cagones, se darían cuenta que lo que en realidad quiere el pueblo es que se tiren con secretos que todavía no sabemos ¡Eso sería un debate en serio! Me lo imagino a Mancuso diciendo: «Me comí a tu hermana cuando íbamos a segundo, puto» y a Micky respondiendo: «Hey pará un poco con los agravios, me parece que se te está yendo la mano». No sé, yo tiro ideas, pero hay que ver.

Y bueno, muchachos hasta acá llegamos… Así es nuestra democracia. Con ella se come, se educa, se miente, se manipula, se mata, se transa, y se garca a toda esa parva de crédulos que piensan que pagando sus impuestos y metiendo un papelito en las urnas ya están haciendo Patria (¡Sí, me refiero a mí y a ustedes!). Asique no se hagan tanto problema, voten a quien quieran que total son los dos la misma mierda. Buenas gracias y muchas noches, mequetrefes ¡Y que tengan un zarpado viernes de reviente!

PD: ¡Este reviente va con yapa, para esos pelotudos que de política no entienden un joraca!

MICKY VAINILLA EXPLICA LA POLÍTICA

– Papá, ¿qué es la política?

– Hijo, como sos medio salame, te lo voy a explicar fácil. Imaginate nuestra casa: Yo represento al capitalismo porque soy el que trae la tarasca a casa. Tu madre es el gobierno porque es forra, egoísta, chorra y administra el dinero. La negra esa que limpia, es la clase obrera porque se ocupa de las tareas más pesadas. Vos sos, pendejo pelotudo, sos el pueblo porque gozás de arriba de los beneficios del sistema. Y tu hermanito más chiquito, ese cara de tilingo, es el futuro del país ¿Entendiste?
– No papá, no entiendo.
– Bueno no te preocupes, cuando la economía te cague la vida vas a aprender.

Esa noche el niño se despierta por el llanto persistente de su hermanito.
Va a verlo a la cuna y encuentra que está completamente cagado y que alguien debería cambiarle los pañales. Va a la habitación de sus padres a pedir ayuda y ve que su papá no está, mientras que su madre duerme profundamente roncando panza arriba y no logra despertarla. Entonces decide acudir a la Kely Impía, pero entra en su cuarto y encuentra a su padre practicándole sexo anal.

Al día siguiente, el niño le dice al padre:

– Papá, creo anoche entendí como funciona la política.
– ¿Ah, sí? ¡Qué bien! Bueno, ¿Y cómo es?
– Mientras el capitalismo le rompe el culo a la clase obrera, el gobierno duerme panza arriba sin importarle una mierda. Al pueblo nadie le hace caso y el futuro está cagado hasta las orejas.

 

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