«Un respetuoso grito de silencio»

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VSN Archivo
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*Por Elio Carrasco

El pasado jueves 19, Catriel, nuestro querido Catriel cumplió nada más y nada menos que 115 años de existencia. Durante su discurso, el Gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, en la que habló de las deudas de Provincia para con la localidad y se encargó de destacar que “los cumpleaños de los pueblos sirven para marcar el estado de ánimo, y también es el momento en cual se transmiten los logros, los hechos, las alegrías y las preocupaciones, por eso a nosotros no nos molesta que nos vengan a reclamar”.

Ni bien terminó de anunciar la entrega del proyecto del nuevo Hospital para Catriel, se produjo un hecho singular cuando un grupo de varias personas apareció de entre la copiosa multitud levantando silenciosamente carteles y pancartas con leyendas alusivas a la falta asignaciones de personal en el área de salud como «Sin RRHH no hay hospital”, «Por una salud para todos y todas», «Todos nos solidarizamos con nuestro hospital», «Pedimos profesionales para el nuevo hospital», «Queremos médicos, enfermeras, especialistas, mucamas y operadores» y «La salud es un derecho»,  entre otros tantos.

Lejos de querer ser un boicot al anuncio del Hospital, o una acción que busque desacreditar a alguien en particular, creo sinceramente que el fin primordial de esta sigilosa protesta era dar un claro mensaje: un edificio nuevo, soluciona solo una parte del problema. Porque podés tener unas instalaciones nuevas, con 5136 metros cuadrados que incluyan hall de acceso, consultorios externos, áreas administrativa y académica, bar, sanitarios, sectores de internación, rehabilitación, imágenes, laboratorio, guardia, servicio quirúrgico, esterilización y vestuarios de personal, lavandería y cocina PERO si tenés nada más que 20 personas para atender la demanda de 40 mil habitantes estamos ante un gravísimo dilema.

Creo que para poder tener un servicio de salud acorde a nuestra ciudad, lo edilicio y lo humano es algo que se deben complementar. Y me parece que es algo que todos sabemos, que todos entendemos y que todos deseamos pero que no todos siempre expresamos. Basta con pensar que cuando nos toca sufrir algún accidente, el común denominador de los 40 mil habitantes de la localidad concurrimos directamente al hospital, pero cuando se realizan marchas para acompañar la lucha en reclamo de mejoras solo son unos pocos los que van.

Por todo eso, en esta ocasión, me pareció relevante destacar que en el día del cumpleaños de Catriel hubo un importantísimo grito de silencio en reclamo de «lo nuestro». Porque nadie agredió, nadie alzó la voz para vociferar ningún improperio, más allá de algún chiflido para llamar la atención del gobernador, que al ver los carteles trago saliva y cambió el semblante. Quizás reconociendo que si bien es buena la construcción de un nuevo hospital, aún queda un déficit importante que saldar y que nos lleva a querer preguntar: ¿Con qué lo vas a llenar?

De igual manera, pienso que Weretilneck entendió la sosegada pero estridente misiva -o al menos eso espero- al resaltar que «cuando la comunidad defiende sus escuelas, cuando la comunidad defiende su hospital o su Policía significa que el camino está en marcha y que estamos transitándolo”. Y ya que él hizo ese reconocimiento, quizás sea menester hacer también el nuestro, para que si es realmente cierto que vamos por el camino correcto, TODOS juntos como «pueblo» lo transitemos. Y para que la próxima vez que se realice una marcha de apoyo al hospital no haya unos pocos peleando por todos, sino que el centro esté repleto y estemos todos peleando codo a codo por lo que verdaderamente nos merecemos.

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