Este domingo 26 de julio, Catriel volverá a reunirse para recordar a Susana Rojas, Abigail Segura, Maikol Monzón y Luz Ibarra, los cuatro integrantes de una familia de 25 de Mayo que murieron hace un año en un choque frontal sobre la Ruta Nacional 151.
La jornada tendrá dos momentos. A las 11, familiares y personas cercanas realizarán una suelta de globos en el Centro Cultural. Por la tarde, desde las 15, la comunidad fue convocada al acceso sur de Catriel para participar de un acto institucional, un abrazo simbólico y una actividad de prevención vial.
El siniestro ocurrió el 26 de julio de 2025, cerca del mediodía, en el kilómetro 91 de la ruta, en el sector conocido como La Escondida, aproximadamente 30 kilómetros al sur de Catriel. La familia viajaba en un Volkswagen Gol cuando el automóvil chocó de frente contra un camión durante un temporal de nieve que afectaba a la región.
A las 15 comenzará la concentración en el acceso sur. El acto institucional está previsto para las 15.30, mientras que a las 16 se realizará el abrazo simbólico. Desde las 16.15 habrá una volanteada y un operativo de prevención vial, y la desconcentración fue programada para las 18.
La convocatoria busca acompañar a las familias, mantener viva la memoria de las víctimas y sostener un reclamo que durante el último año atravesó a Catriel, 25 de Mayo y otras localidades de la región: la reparación integral de una ruta deteriorada y cada vez más exigida por el tránsito pesado.
Un año después del choque, la situación material de la Ruta 151 no muestra una mejora de fondo. Conductores, vecinos y transportistas continúan advirtiendo sobre baches profundos, deformaciones, falta de demarcación y sectores en los que los vehículos deben reducir bruscamente la velocidad o desplazarse hacia la banquina.
El deterioro no es nuevo. El propio Gobierno provincial informó en 2025 la existencia de ahuellamientos de hasta 24 centímetros y calificó a la 151 como la ruta nacional con mayor nivel de deterioro dentro de Río Negro.
Los nuevos siniestros muestran que el riesgo continúa vigente. El 21 de julio, pocos días antes del aniversario, seis personas fueron asistidas después de una colisión ocurrida en el kilómetro 6,5, entre Cipolletti y Cinco Saltos. La mecánica del hecho permanece bajo investigación, por lo que no corresponde atribuirla de manera concluyente al estado de la calzada.
La realidad cotidiana de la ruta contrasta, sin embargo, con un movimiento institucional que puede representar el cambio más importante de las últimas décadas: el inicio de las negociaciones para que Río Negro asuma la administración de las rutas nacionales 22 y 151.
En abril, el gobernador Alberto Weretilneck mantuvo una reunión con el Gobierno nacional para avanzar en un nuevo marco jurídico y operativo sobre ambos corredores. La discusión incluye la operación, el mantenimiento, las obras pendientes y la situación de contratos nacionales que permanecen vigentes, aunque algunas intervenciones estén paralizadas.

Un año después, la Ruta 151 sigue dañada: el cambio institucional recién tendrá valor cuando se convierta en obras y seguridad para quienes la transitan.
La transferencia todavía no está concluida ni tiene plazos definitivos. Se trata de un proceso técnico, político, financiero y legal que deberá determinar qué tramos serán administrados por la Provincia, qué responsabilidades asumirá cada jurisdicción y cómo se sostendrán las futuras obras.
Entre las alternativas bajo análisis aparece un esquema de administración provincial de largo plazo, con participación privada y la eventual implementación de peajes. Esas condiciones todavía deben quedar establecidas en un acuerdo formal y, por lo tanto, no pueden considerarse una decisión cerrada.
En paralelo, Río Negro gestiona financiamiento internacional por unos 60 millones de dólares para intervenir tramos de las rutas 22 y 151. El esquema difundido contempla inicialmente trabajos sobre 47 kilómetros de la Ruta 151 ubicados en sectores que no están afectados por contratos nacionales vigentes.
La gestión del crédito no significa que los fondos ya estén disponibles ni que las obras hayan comenzado. Aún deberán completarse los procedimientos de aprobación, los proyectos técnicos y las correspondientes licitaciones.
Uno de los principales obstáculos es la existencia de contratos de Vialidad Nacional que se encuentran paralizados, pero continúan teniendo validez jurídica. Mientras esos acuerdos no sean rescindidos, modificados o transferidos, Río Negro no puede intervenir libremente en todos los sectores del corredor.
Esa situación explica por qué la Provincia puede proyectar trabajos sobre las denominadas zonas liberadas, pero no avanzar de inmediato sobre la totalidad de la ruta, incluidos algunos de los tramos más deteriorados entre el Alto Valle y Catriel.
El proceso de transferencia abre una posibilidad concreta de modificar un esquema de responsabilidades que durante años generó reclamos cruzados entre Nación, Provincia y municipios. Pero su alcance real solo podrá medirse cuando exista un convenio firmado, financiamiento confirmado y un cronograma de obras verificable.
Mientras tanto, quienes circulan por la Ruta 151 continúan enfrentándose con una calzada dañada, circulación intensa de camiones y condiciones que obligan a conducir con extrema precaución.
Este domingo, la discusión institucional volverá a quedar atravesada por cuatro nombres. El homenaje recordará a Susana, Abigail, Maikol y Luz y acompañará a sus seres queridos en un aniversario marcado por el dolor.
También renovará una exigencia que permanece abierta: que el cambio de administración no quede limitado a anuncios y pueda transformarse, finalmente, en obras concretas y en una Ruta 151 más segura para todas las familias que la transitan.
