Una mujer de Catriel denunció haber sido víctima de acoso callejero en la noche del lunes 3 de marzo, cerca de la medianoche, en el bulevar donde confluyen las calles Pampa, Albania y Primeros Pobladores. Según su relato, un hombre de aproximadamente 50 años la interceptó, le dirigió comentarios insistentes y la siguió en contramano a baja velocidad. Al llegar a la esquina de la calle Salta, el agresor se detuvo y se retiró cuando comenzaron a circular otros vehículos.
La mujer describió al sospechoso como una persona de piel trigueña, con cabello canoso y rulos, y señaló que se movilizaba en un utilitario blanco, posiblemente una Renault Kangoo. También advirtió que se encontraban otras mujeres sin acompañamiento circulando por la zona al momento del hecho.
Al comunicarse con el 911 para reportar la situación, denunció que no recibió la respuesta esperada. «No me dieron importancia porque no tenía datos de la patente y no estaba segura del modelo del vehículo. Solo me pidieron mi identidad, pero no los datos del hombre ni del vehículo», expresó. La denunciante, quien aún no formalizó su presentación ante la policía, indicó que evaluará realizarla en los próximos días y manifestó su preocupación por la falta de intervención en este tipo de situaciones.
El caso se suma a otras denuncias recientes en la ciudad que despertaron preocupación en la comunidad sobre la respuesta ante hechos de violencia y acoso. Vecinos y vecinas esperan mayor presencia y acciones preventivas que contribuyan a reforzar la seguridad y brindar tranquilidad a la población.
El antecedente reciente: la denuncia de una comerciante local
Días antes, una comerciante de Catriel denunció haber sido víctima de abuso sexual en su local y aseguró que la justicia aún no tomó medidas sobre el caso. Roxana, quien tenía una vinoteca en la ciudad, relató que un cliente habitual ingresó al negocio, la sujetó a la fuerza, intentó besarla y la llevó hacia su casa, que se conecta con el comercio. «Me empezó a agarrar por la fuerza, me empezó a manosear y me tiró contra la pared», contó. La mujer logró zafarse al advertirle que su hijo estaba por llegar, lo que llevó al agresor a abandonar el lugar.
Tras radicar la denuncia en la Comisaría 9°, la policía inspeccionó su local y tomó huellas, pero no se dispuso ninguna medida restrictiva contra el acusado. «Este hombre quedó notificado, pero como pasó a la Justicia, quedó en la nada», afirmó.
Por miedo a que el agresor volviera, Roxana decidió cerrar su comercio, que era su única fuente de ingresos. «Nunca tuve miedo en mi vida hasta ahora. No puedo atender detrás de las rejas», lamentó. Desde entonces, asegura que se cruza con su agresor en la ciudad y teme que el caso quede en la impunidad.
La preocupación por la seguridad y la violencia de género en Catriel refleja una problemática que requiere un abordaje integral y sostenido. Más allá de las acciones individuales, la prevención y el acompañamiento a las víctimas dependen de una articulación efectiva entre la justicia, las fuerzas de seguridad y la comunidad. El desafío es fortalecer los mecanismos de respuesta para que quienes atraviesan estas situaciones puedan denunciar con confianza y acceder a medidas de protección que garanticen su seguridad y bienestar.
