El presidente firmó el decreto antes de viajar a EE.UU., en lo que se interpreta como un gesto al FMI. La medida facilitaría el ingreso de capitales privados y hasta una futura venta. La Bancaria alerta sobre posible malversación de fondos.
Javier Milei firmó un decreto que transforma al Banco de la Nación Argentina en una Sociedad Anónima, un cambio que podría allanar el camino para su privatización. La decisión se conoció minutos antes de la medianoche, cuando el vocero presidencial, Manuel Adorni, lo anunció en redes sociales antes de que el mandatario partiera rumbo a Estados Unidos.
El decreto establece que el Estado seguirá siendo el accionista mayoritario, con el 99,9% de la entidad en manos del Ministerio de Economía y el 0,1% en poder de la Fundación Banco Nación. Sin embargo, fuentes oficiales admitieron que este es un «paso previo» a una privatización total, aunque la entidad no había sido incluida en el listado de empresas estatales a la venta en la Ley Bases.
Desde el gobierno argumentan que el cambio busca «modernizar la gestión, mejorar la transparencia y facilitar el ingreso de nuevas fuentes de financiamiento». Sin embargo, en el gremio La Bancaria advierten sobre el impacto de la medida y denuncian que podría derivar en la venta del banco a precio vil. “Milei va a contarle a Georgieva cómo va a regalar al Banco Nación”, afirmaron desde el sindicato que lidera Sergio Palazzo.
El presidente del Banco Nación, Daniel Tillard, ya mantuvo reuniones en Wall Street con bancos de inversión para negociar la colocación de 600 millones de dólares en deuda bajo la modalidad de «obligaciones negociables», un mecanismo que forma parte del plan de Milei y Caputo para la posible venta de la entidad. Además, fuentes cercanas al gobierno aseguran que el cierre de al menos 60 sucursales en el corto plazo es parte del plan de «racionalización» previo a la entrada de capitales privados.
El decreto llega días después de un encuentro en Arabia Saudita entre Federico Sturzenegger y la titular del FMI, Kristalina Georgieva, en el que se habría reafirmado el compromiso del gobierno argentino con «reformas estructurales». Según trascendió, Sturzenegger prometió que el Banco Nación “pasará a manos privadas antes de lo que puede imaginarse”.
Desde la oposición y sectores sindicales advierten que este cambio podría facilitar la venta del banco sin pasar por el Congreso. Además, alertan sobre la posible malversación de fondos en la colocación de deuda, dado que la entidad aún cuenta con reservas en dólares. En paralelo, el gobierno insiste en que la transformación de la entidad es necesaria para su crecimiento y eficiencia.
La conversión del Banco Nación en Sociedad Anónima marca un nuevo capítulo en la política de desregulación de Milei y genera un fuerte debate sobre el futuro de la banca pública en Argentina.