Un grupo de artesanos de Catriel expresó públicamente su preocupación y malestar, afirmando que desde la llegada de la nueva gestión municipal enfrentan obstáculos para desarrollar sus actividades. A través de redes sociales, los artesanos reportaron dificultades para realizar ferias en la Plaza San Martín y gestionar el uso de un local en la terminal de ómnibus de la ciudad. Según los artesanos, estos problemas se deben a decisiones de la Secretaría de Gobierno y la Dirección de Cultura del municipio.
Margarita Ojeda Boisier, una de las representantes del grupo de artesanos, expresó: “Solo pedimos poder trabajar tranquilos. Buscamos todos los medios para solucionar las cosas de buena manera, siempre buscando el diálogo. Pero ya no podemos seguir así aguantando todo por miedo”. Ojeda Boisier señaló además que llevan años intentando establecerse como una alternativa económica en Catriel, sin recibir el apoyo necesario: “Somos una institución que viene gestionando desde hace años, pasando por tres gobiernos sin resultados positivos. Algún día seremos escuchados y tendremos el apoyo como emprendedores con una alternativa económica diferente al petróleo”.
Por su parte, fuentes del municipio consultadas por Viento Sur Noticias rechazaron las acusaciones y atribuyeron un trasfondo político al conflicto. Según estas fuentes, algunos artesanos estarían vinculados a la gestión municipal anterior, y sus reclamos responderían a diferencias partidarias. “Son oposición porque son del partido que se fue y levantan la voz porque están en contra de esta gestión, pero con la anterior no se quejaban”, indicaron.
Disputa por el uso del local en la terminal de ómnibus y la organización de ferias
El uso del local en la terminal de ómnibus es uno de los puntos de conflicto. Los artesanos afirman que recibieron amenazas de desalojo y que se les imponen restricciones que dificultan el funcionamiento del espacio. Desde el municipio, argumentan que el contrato de comodato del local venció el año pasado y que, al no contar con la documentación vigente, las actividades no deberían continuar. “Si tienen el comodato vigente, que lo demuestren”, expresaron.
Sobre la supuesta prohibición de realizar ferias en la Plaza San Martín, las autoridades municipales negaron que esto haya ocurrido y explicaron que se invitó a los artesanos a participar en la feria del Rally de Catriel en la Plaza Eustaquia Morales, como parte de los eventos municipales. “Ellos pueden ir a la plaza; solo se les pidió que apoyaran el Rally de Catriel”, señalaron, y destacaron que el municipio busca organizar ferias con controles de seguridad adecuados para evitar riesgos legales.
Respecto al uso del término «feria municipal», el municipio aclaró que no existe una prohibición formal, pero que la denominación implica responsabilidades para el municipio, lo que podría generar conflictos si ocurre algún incidente durante la actividad.
Restricciones a talleres y cuestionamientos sobre «cultura paralela»
Los artesanos también denunciaron que se les impide organizar talleres en el local de la terminal, lo que impacta en los ingresos de los talleristas. Desde el municipio, explicaron que la decisión fue centralizar todos los talleres a través de la Dirección de Cultura y que las actividades en espacios municipales deben ser reguladas por el Ejecutivo. “Si lo hicieran en un espacio privado, no habría problema, pero al ser un lugar público, debe seguir la normativa municipal”, argumentaron.
En relación a las mejoras en el local, como la instalación de un medidor de gas, las fuentes municipales enfatizaron que cualquier intervención en un espacio público debe ser autorizada por el gobierno local, ya que se trata de un bien del patrimonio municipal. “Las decisiones sobre estos espacios corresponden a la gestión actual, que fue elegida por el voto popular”, subrayaron.
Un conflicto que trasciende lo administrativo y apunta a diferencias políticas
La falta de declaraciones oficiales públicas y el cruce de versiones reflejan un conflicto que va más allá de la organización de ferias y el uso de espacios municipales. Mientras los artesanos defienden su derecho a trabajar y promover la cultura local, el municipio sostiene su intención de regular y organizar las actividades bajo las normativas vigentes. La falta de diálogo fluido y las acusaciones mutuas de motivaciones personales y/o políticas sugieren que la resolución del conflicto requerirá más que decisiones administrativas, y que la politización del tema podría seguir afectando a un sector que busca alternativas económicas fuera de la industria petrolera.