«Catriel es tierra de nadie»: robaron, mataron y faenaron dos caballos

La muerte de Tordo y Oda reaviva el dolor por el caso de Carlitos y vuelve a poner en debate la inseguridad rural y la impunidad del abigeato en Catriel.

 

Catriel vuelve a conmoverse por un hecho de crueldad que golpea a su comunidad rural. La vecina Valentina Quero denunció públicamente el robo, asesinato y faenamiento de sus dos caballos, Tordo y Oda, y su mensaje en redes se multiplicó entre expresiones de apoyo, bronca y reclamos de justicia.

En su publicación, Quero expresó con dolor la impotencia por lo sucedido y el cariño hacia los animales que la acompañaron durante años. “Dos lindas almas menos en este plano”, escribió, agradeciendo además a quienes la ayudaron a difundir el caso y a su vecino Sergio Retamales, quien ya había vivido una situación similar un año y unos meses atrás.

El recuerdo de “Carlitos” y una herida que no cierra

El hecho ocurre apenas un año y unos meses después del crimen de “Carlitos”, el caballo utilizado por la Asociación Civil Kawell Anay para equinoterapia con personas con discapacidad. En ese caso, la justicia dictó prisión preventiva para un hombre acusado de abigeato agravado, tras hallarse restos del animal en su vivienda y confirmarse por cámaras de seguridad su participación en el robo.

Carlitos fue sustraído el 2 de julio de 2024 desde un predio rural de Catriel. Según la investigación, el acusado habría faenado y despostado al caballo, ocultando parte de la carne en un freezer. La jueza de garantías ordenó su detención al considerar que existía riesgo de entorpecer el proceso judicial y de influir en testigos clave. Luego el caso se cerró con el hombre recuperando su libertad.

El caso generó gran repercusión en la localidad por el rol social de Carlitos en terapias con personas con discapacidad. Desde entonces, Catriel no dejó de debatir sobre la faena ilegal de animales, un delito que combina pérdidas afectivas, daños económicos y una sensación creciente de inseguridad rural.

“Esto ya es moneda corriente en mi Catriel”

Ante el nuevo caso, Sergio Retamales, dueño de Carlitos, escribió en redes sociales un mensaje de apoyo a Quero y de fuerte crítica a la impunidad con la que —según denunció— se manejan los responsables del cuatrerismo en la zona.

“Y qué podemos decir, que no anude la garganta y arda en el estómago. Esto pasa más seguido que nunca. Esto ya es moneda corriente en mi Catriel. Los asesinan y sabemos quiénes son los asesinos. Pero qué podemos hacer si somos dos o tres los que denunciamos y vamos por el camino de la ley”, expresó Retamales.

El referente de la Asociación Kawell Anay agregó que “robar y matar caballos es un negocio con todas las letras”, donde no solo intervienen quienes cometen los delitos, sino también cómplices que se benefician. “El cuatrerismo y la impunidad con que se manejan está haciendo que Catriel sea tierra de nadie. Tristemente”, escribió.

Vecinos exigen control y justicia

Los mensajes de Quero y Retamales reflejan un reclamo que se repite: más controles rurales, sanciones efectivas y acción judicial rápida. Catriel, una localidad ligada a la actividad petrolera y ganadera, enfrenta desde hace años la expansión de delitos vinculados al abigeato.

El Código Penal argentino castiga este delito con hasta 10 años de prisión cuando se realiza con violencia o en despoblado, pero los procesos suelen ser lentos y las penas poco visibles para la población. Las organizaciones locales piden que se avance en políticas de prevención y trazabilidad de la carne para cortar el circuito clandestino que alimenta el negocio.

Mientras la investigación avanza, los vecinos insisten en que los casos de Tordo, Oda y Carlitos no queden impunes. La comunidad vuelve a reunirse en torno a un pedido que atraviesa lo afectivo y lo social: justicia para los animales y seguridad para quienes los cuidan.

El debate ya está abierto en redes: cómo frenar el abigeato y recuperar la confianza en la justicia.