Catriel también fue un centro de detención ilegal: quiénes fueron las víctimas locales de la dictadura

La Comisaría 9ª de Catriel funcionó como centro de detención durante el terrorismo de Estado. Documentos oficiales y fallos judiciales permiten reconstruir lo ocurrido en la ciudad y ubicarla dentro del circuito represivo de la región, a 50 años del golpe.

El 24 de marzo de 1976 marcó el inicio de la última dictadura militar en Argentina, pero su impacto no fue ajeno a la Patagonia norte. En ese esquema represivo, Catriel integró la denominada Subzona 5.2, una estructura que articuló fuerzas militares y de seguridad en la persecución, detención y desaparición de personas.

En ese contexto, la propia Municipalidad de Catriel reconoce hoy a la Comisaría 9ª como un Sitio Local de Memoria, donde “se cometieron crímenes de lesa humanidad durante el terrorismo de Estado”. Según consta en testimonios judiciales, en ese lugar permanecieron personas detenidas de manera ilegal que luego fueron trasladadas a otros centros clandestinos.

Con el paso del tiempo, los registros históricos y judiciales comenzaron a ponerle nombre a lo ocurrido en la ciudad. Documentación oficial identifica a Luis Mendoza y Félix Oga como vecinos de Catriel que fueron detenidos tras el golpe de Estado.

El caso de Félix Oga permite reconstruir con precisión cómo operaba el sistema represivo a nivel local. El 27 de marzo de 1976, mientras se encontraba en Catriel, fue a la comisaría junto a Mendoza para entregar un arma de su padre. Poco después, efectivos militares, policiales y de Gendarmería se presentaron en su domicilio y lo detuvieron.

Esa misma noche permaneció en la Comisaría 9ª de Catriel y al día siguiente fue trasladado a otras dependencias hasta ser ingresado en la Unidad 9 de Neuquén, uno de los principales centros de detención de la región.

Luis Mendoza, en tanto, también fue detenido en ese contexto y permaneció junto a Oga en la comisaría local hasta el 28 de marzo, cuando recuperó la libertad. En su testimonio, relató que ambos quedaron marcados socialmente en la comunidad, en un contexto donde eran señalados como “guerrilleros”, con el impacto que eso implicaba en esos años y durante mucho tiempo después.

Ambos casos formaron parte de las investigaciones judiciales por delitos de lesa humanidad. En 2018, el Tribunal Oral Federal de Neuquén dictó condenas contra ex integrantes de fuerzas de seguridad y del Ejército por secuestros y torturas cometidos en la región, incluyendo hechos vinculados a las detenciones de Oga y otros sobrevivientes.

Años más tarde, tanto Oga como Mendoza se convirtieron en testigos en el juicio “La Escuelita V”, una causa clave para reconstruir el funcionamiento del aparato represivo en la Norpatagonia.

El mapa regional muestra que el sistema fue mucho más amplio. Centros como la U9 de Neuquén, con 232 personas detenidas, y el circuito conocido como “La Escuelita”, con 64 casos registrados, funcionaron como ejes centrales de ese dispositivo.

A 50 años del golpe, el 24 de marzo vuelve a poner en foco una dimensión que durante años quedó invisibilizada en muchas localidades: lo que ocurrió a nivel local.

En Catriel, esa historia no solo está en los archivos o en los juicios. También está en un edificio que hoy funciona como comisaría, en los testimonios que lograron salir a la luz y en los nombres de quienes atravesaron ese período.

Porque la memoria no es solo nacional o regional. También es local. Y en Catriel, tiene lugar, fecha y protagonistas.