En una sesión atravesada por gritos, cruces y un clima de tensión creciente, la concejala Elizabeth Cofré (Primero Río Negro) lanzó una dura advertencia contra el proyecto aprobado por mayoría por el Frente de Acción Vecinal, mediante el cual se exige acreditar nuevamente la idoneidad de los integrantes del Tribunal de Cuentas municipal, bajo apercibimiento de revisar sus designaciones.
“¿Y tan dramático es?”, citó Cofré con ironía a su par oficialista Carolina Piris, para responderse de inmediato: “Y sí. Es dramático. Porque acá no se está discutiendo la idoneidad de los integrantes del Tribunal. Se está discutiendo algo mucho más amplio: el avasallamiento a la democracia”.
La edil denunció que la iniciativa del oficialismo es “extemporánea” y fue presentada un año y medio después de la designación de los integrantes del órgano de control. “Hace ruido. Y cómo no va a hacer ruido si las normas, cuando me gustan, soy democrático, y cuando me molestan, el que las impulsa se transforma en enemigo público”, disparó.
“Y como tengo cinco manos y soy mayoría, hago lo que quiero. Lo subo, lo bajo, lo borro. Eso es lo que se está discutiendo hoy: vamos a defender la democracia sin importar el color partidario o solo cuando me conviene, y entonces ya no se llama democracia”, sostuvo.
«Como tengo cinco manos y soy mayoría, hago lo que quiero. Lo subo, lo bajo, lo borro. Eso es lo que se está discutiendo hoy».
La sesión avanzaba con interrupciones desde el público en algunos tramos, pero Cofré continuó: “Esto no es una cuestión de nombres. Es la defensa de la división de poderes. El Concejo no tiene facultades para revisar ni remover miembros del Tribunal de Cuentas. No lo dice la Carta Orgánica, no lo establece la ley. Si alguno hizo algo indebido, vayan a la Justicia”.
A lo largo de su alocución, Cofré citó los artículos 327, 328 y del 329 al 330 de la Carta Orgánica de Catriel para sostener que el Tribunal de Cuentas tiene “autonomía institucional y funciones propias” y que el control sobre su funcionamiento debe surgir del propio órgano, a través del síndico y sus integrantes, no del Concejo.
“El artículo 328 fija los requisitos de idoneidad como requisitos de acceso, no de permanencia. La evaluación se hace en el momento de la designación. Salvo falsedad o causal de remoción, no se puede revisar nada después. Eso no lo puede hacer este cuerpo”, explicó.
En ese punto, apuntó directamente a la legalidad del procedimiento: “Si tanto creen que los integrantes del tribunal han perjudicado al Ejecutivo o han hecho mal su trabajo, hagan la denuncia correspondiente. Pero no vengan acá a jugar a la Justicia con cinco votos”.
¿Vamos a defender la democracia sin importar el color partidario? ¿O vamos a defender la democracia cuando me conviene, y entonces no se llama democracia?
Cuando Cofré intentó defender la designación de Franco Rivero, su representante en el Tribunal —quien ya había sido validado como suplente del síndico por la justicia electoral— el público comenzó a gritar “acosador”, “abusador”, y otros calificativos. La concejal no se amilanó: “Todos los que presentamos listas lo hicimos ante la Junta Electoral de Viedma. Rivero fue oficializado y avalado. Ustedes lo aceptaron de forma unánime en la primera sesión del Concejo”, les dijo a los oficialistas.
Ofuscado por los gritos e interrupciones, exigió al presidente del Concejo, Nelson Díaz, que restableciera el orden. “¿No tiene la autoridad para que el vecino común y corriente no me interrumpa?”, reclamó. El intercambio con Díaz subió de tono cuando ella lo desafió: “¿Qué va a hacer, me va a sacar por la fuerza pública? Acá estoy. Lléveme”.
Cofré cerró su intervención reafirmando su compromiso democrático: “Yo fui expulsada del partido por el que me conocieron. Quise internas, no me dejaron. Y lo acepté porque fue dentro de la ley. Defendí la democracia aunque me doliera. Pero esto no es lo mismo. Esto es otra cosa. Esto es usar la mayoría para someter al poder de control. Y eso no lo voy a permitir”.
La sesión finalmente con la aprobación del proyecto por mayoría del oficialismo (cinco positivos, una abstención de la Banca del Pueblo, dos votos negativos de JSRN y PRN) y marcada por una grieta institucional que probablemente vaya a escalar en las próximas semanas.
Tras la sesión, Cofré reafirmó su postura a través de sus redes sociales con un mensaje contundente: “No me van a callar”, escribió en mayúsculas, denunciando que fue “abucheada y hostigada por funcionarios enviados por la propia intendenta, en un acto de intolerancia política”. La concejal sostuvo que no piensa “claudicar en sus convicciones” ni permitir que se naturalicen estas prácticas. “Sigo firme, defendiendo los valores que nos trajeron hasta acá: respeto por las instituciones, pluralismo y justicia”, concluyó.
