El conflicto político desatado por el Presupuesto 2026 tras la última sesión del Concejo Deliberante de Catriel derivó en una escalada de descalificaciones públicas entre el concejal Gonzalo Gerez, presidente del bloque del Frente de Acción Vecinal, y Franco Rivero, integrante del Tribunal de Cuentas por Primero Río Negro.
En una publicación en redes sociales, Rivero cuestionó duramente a dirigentes locales y vinculó cargos y representaciones políticas con conductas personales. En su mensaje escribió: “Hay que votar bien. A uno le dan la ‘representación mapuche’ porque se chupó 2 vino en el campo (apuntando hacia Gerez). El otro (en referencia al actual presidente del Concejo, Nelson Díaz) le hizo la cama al ex presidente del consejo (Alberto Ariaudo) y ahora se quedó en el puesto. Cómplice de guardar la mercadería en malas condiciones para hacer campaña”.
Horas más tarde, Gerez respondió desde su perfil personal con un mensaje en el que rechazó esas afirmaciones y contraatacó con referencias directas al consumo de sustancias, su identidad cultural y la ideología política de Rivero. En su publicación señaló: “Cualquiera se puede tomar un vino, al menos es legal. Las sustancias que se meten por la nariz esas son más peligrosas”, y agregó: “Yo sé bien de dónde vengo, lo único que falta es que un libertario me diga lo que yo soy”.
En otro texto, el concejal aludió de manera explícita a estigmatizaciones históricas hacia el pueblo mapuche y afirmó que los dichos recibidos reproducen prejuicios vinculados al alcoholismo y la inutilidad, asociados —según expresó— a su identidad. El mensaje incluyó expresiones en mapudungun y referencias personales directas hacia Rivero, a quien volvió a cuestionar por la legitimidad de su cargo.
El cruce se da en un contexto de alta tensión política local, luego de la denuncia pública de la concejala Elizabeth Cofré (Primero Río Negro) por el cierre del debate durante el tratamiento del Presupuesto municipal y de los comunicados cruzados entre bloques, concejales y funcionarios de control. La discusión, que comenzó con cuestionamientos institucionales, derivó en acusaciones personales y expresiones de alto voltaje discursivo difundidas públicamente en redes sociales.
