El incendio que nadie apagó: una persona sin contención dejó sin hospital a toda una región

La falta de contención y la precariedad de los servicios públicos revelan el abandono de la salud mental y la fragilidad del sistema sanitario.

El incendio en un sector de un hospital de alta complejidad en Río Negro, provocado por una persona con antecedentes de violencia y sin contención adecuada, volvió a poner en el centro del debate el estado del sistema de salud pública en la provincia. Lejos de ser un caso aislado, el hecho refleja múltiples problemáticas estructurales que atraviesan al sistema: falta de inversión sostenida, precariedad laboral, ausencia de redes efectivas de atención para personas con padecimientos mentales y una gestión cuestionada por su orientación más política que técnica.

Según expresó Oscar Lobos, trabajador del sistema sanitario con casi cuatro décadas de experiencia, la situación se repite en diversos puntos de la provincia. “Los edificios están deteriorados, los insumos son mínimos, el equipamiento es obsoleto y el personal sanitario cobra sueldos por debajo de la línea de pobreza”, afirmó.

El caso, que terminó con la inhabilitación de un hospital clave para una amplia región, tuvo como protagonista a un hombre con enfermedad mental grave, antecedentes penales y sin acceso a una red de atención adecuada. “Una bomba buscando dónde estallar”, sintetizó Lobos en su análisis.

Además de denunciar la situación de desfinanciamiento generalizado del sistema, el trabajador apuntó contra la estructura del IPROSS, el Instituto Provincial del Seguro de Salud, al que todos los empleados públicos deben aportar. “La salud privada de mayor complejidad es constantemente financiada por nosotros. Y aún así, cuando hay una emergencia, quien salva la vida es la salud pública”, remarcó.

Lobos aclara que su crítica no está dirigida a una gestión puntual, sino al modelo político sostenido a lo largo de los años. “Pasaron muchas banderas partidarias y todas nos trajeron hasta acá”, dijo. Sin embargo, subrayó que los responsables de gestionar el sistema no siempre cuentan con formación o experiencia para hacerlo, siendo designados muchas veces por criterios políticos o familiares.

La reflexión también se dirige a la comunidad. “La salud pública es de todos. No es sólo el personal de salud quien debe defenderla. Cada vecino de Río Negro, cada organización barrial, cada institución, debería estar involucrada”, afirmó.

En un contexto donde la emergencia se convierte en norma, y la resiliencia del personal sanitario sostiene gran parte del sistema, la pregunta es inevitable: ¿Qué parte de la salud pública estamos dispuestos a defender, y desde dónde?

En Catriel, si bien la situación dista de ser óptima, se registraron algunas mejoras en las últimas semanas. Según señalaron desde ASSPUR, el hospital local no funciona al 100%, pero logró reactivar la atención en áreas críticas: actualmente hay tres ginecólogos, dos pediatras y un cirujano en funciones, con pocos días sin cobertura. Esta realidad, aunque lejos del ideal, contrasta con el escenario más crítico que atraviesan otros hospitales de la provincia. Sin embargo, persisten situaciones preocupantes: recientemente una profesional de la salud fue agredida, en un hecho similar al ocurrido en Cipolletti. En el área de Salud Mental también se detectan situaciones de vulnerabilidad: un joven que había ingresado a robar y fue hallado dormido dentro del hospital intentó atacar a trabajadoras de guardia. Como respuesta, se reforzó la seguridad con presencia policial y la instalación de cámaras.

Mañana, desde las 11 en el hall del Hospital, el personal de Salud realizará una asamblea para debatir sobre la situación del sistema sanitario a nivel provincial y local.