Gabriel Johnston: “El concierto fue un punto de encuentro entre la música y la comunidad”

El guitarrista catrielense reflexionó sobre la exitosa velada de guitarra clásica realizada en la Biblioteca José Hernández, donde junto a Salomé Guevara ofreció un repertorio de obras europeas y latinoamericanas ante un público que colmó la sala.

Tras la exitosa velada de guitarra clásica realizada el sábado 11 de octubre en la Biblioteca Popular José Hernández, el guitarrista Gabriel Johnston compartió con Viento Sur Noticias su balance sobre el evento, los agradecimientos a quienes lo hicieron posible y su visión sobre el rol de la música como experiencia colectiva.

La jornada, que reunió a más de cincuenta personas, fue gestionada y producida por el propio Johnston, quien compartió escenario con la intérprete Salomé Guevara, también formada en el Instituto Universitario Patagónico de las Artes (IUPA). Ambos ofrecieron un repertorio de obras clásicas y latinoamericanas, cerrando la presentación con un dúo de Abel Fleury, compositor argentino.


“Fue un trabajo hecho con amor y dedicación”

“Este primer concierto fue una experiencia muy significativa. Lo llevé adelante con amor, alegría y dedicación, y con el deseo de ofrecer al público una propuesta cuidada, tanto en lo artístico como en la producción general”, explicó Johnston.

El músico destacó la importancia de la colaboración y el acompañamiento en el proceso:

“Sin la confianza en nuestro trabajo, el de Salomé Guevara, el apoyo de mi familia y de quienes me acompañaron desde el inicio —Elio Carrasco, Néstor Gabriel Flotes y Jorge Núñez—, el evento no habría tenido el mismo resultado.”


Agradecimientos y apoyos

Johnston también reconoció el respaldo de las instituciones y empresas locales que hicieron posible la realización del concierto.

“Hubo un grupo de sponsors que confiaron plenamente en el proyecto: una persona que prefirió mantenerse en el anonimato, pero que fue clave para el desenlace; Viento Sur Noticias, La Segunda Seguros, Mueblería El Pampa —que nos confió parte de su mobiliario para la puesta en escena—, Veterinaria Johnston y la Fundación Suyay Huenun. Sin ellos, probablemente no habría sido posible concretarlo.”

El músico también agradeció a la Biblioteca José Hernández por brindar el espacio y la confianza para llevar adelante la propuesta. “El resultado superó las expectativas. Fue un concierto que se vivió con mucha calidez y respeto por parte del público”, agregó.


“La música es una experiencia que nos recuerda que existimos”

Consultado sobre el significado de la presentación, Johnston señaló que más allá del concierto en sí, lo que más valora es el encuentro entre artistas y comunidad.

“Un profesor me dijo alguna vez que una de las pocas cosas que nos permite tener la certeza de que existimos es la experiencia con la música. Es el momento, el espacio y el tiempo compartido. Esa sensación se percibió claramente esa noche.”


Un cierre compartido

El final del evento estuvo marcado por un dúo entre Johnston y Guevara, con una interpretación de Abel Fleury que fue recibida con cálidos aplausos. “Ese cierre simbolizó el espíritu del concierto: la unión de dos trayectorias y una misma pasión por la guitarra clásica”, expresó el músico.


Entre la docencia y la interpretación

Actualmente, Gabriel Johnston se encuentra enfocado en su etapa solista y en el desarrollo de una búsqueda interpretativa orientada a la conexión emocional con el oyente. Además, continúa vinculado al ámbito académico y a la enseñanza, con la convicción de que la música es también una herramienta de encuentro y crecimiento colectivo.

Antes de despedirse, dejó un último reconocimiento:

“Quiero agradecer a quienes me escuchan ensayar todos los días. Ellos ya conocen las obras casi mejor que yo. Son parte silenciosa de este recorrido.”


El concierto del 11 de octubre dejó en evidencia el crecimiento del movimiento musical en Catriel y el compromiso de sus artistas por seguir generando espacios culturales de calidad. Johnston resumió su visión con serenidad:

“La música no es solo interpretación. Es comunidad, tiempo compartido y memoria viva.”

Crédito fotografías: Iris Rodríguez.