Las Yaguaretés confirmaron su gran momento y terminaron en lo más alto del SVNS 2, el circuito de ascenso del rugby seven mundial. Con una campaña que incluyó dos medallas de oro y un cierre competitivo en San Pablo, el equipo argentino se consolidó como uno de los mejores del torneo.
En la última etapa, disputada en Brasil, el seleccionado tuvo un rendimiento positivo, con tres victorias y dos derrotas. En el arranque superó a Kenia y China, mostrando eficacia en ataque y capacidad de reacción, mientras que las caídas ante Brasil y España marcaron los momentos más exigentes del fin de semana.
A lo largo del torneo, el equipo mostró una identidad clara: velocidad por las puntas, presión defensiva y un juego cada vez más sólido en los momentos clave. Jugadoras como Paula Pedrozo, Talía Rodich y Sofía González fueron determinantes en distintos pasajes de la competencia.
El triunfo ante Sudáfrica en la jornada final terminó de asegurar una campaña que ya venía siendo destacada. Con ese resultado, Las Yaguaretés sellaron el primer puesto en la tabla general y ratificaron su crecimiento dentro del rugby internacional.
Más allá de los resultados puntuales, el dato fuerte es otro: Argentina no solo compitió, sino que dominó el circuito. Las dos medallas doradas en Nairobi y Montevideo fueron la base de un equipo que llegó a San Pablo con confianza y lo sostuvo en cancha.
Ahora, el foco está puesto en el próximo desafío: las finales del SVNS World Championship Series, donde el nivel de exigencia será aún mayor. Allí, Las Yaguaretés enfrentarán a potencias como Francia, Estados Unidos y España, en un escenario que puede marcar un antes y un después.
El presente ilusiona. Porque no se trata solo de buenos resultados, sino de un proceso que empieza a dar señales claras: el rugby femenino argentino ya no es promesa, es realidad.
