Imagen ilustrativa generada con IA
Un estruendo sacudió la madrugada del domingo en Catriel y dejó una escena impactante: un auto incrustado dentro del patio de una vivienda, un portón metálico destruido y vecinos saliendo de sus casas sin entender qué había pasado.
Todo ocurrió cerca de las 2 de la madrugada, en inmediaciones del CET 21, cuando una mujer mayor de edad que manejaba su vehículo perdió el control y terminó chocando violentamente contra el paredón de una casa ubicada sobre calle Juan Benigar, en barrio Preiss.
Según las primeras reconstrucciones realizadas en el lugar, la conductora habría circulado a muy alta velocidad por calle Río de Janeiro y, al intentar doblar o corregir una maniobra, derrapó varios metros tras pasar por un sector con agua acumulada. Las marcas sobre el asfalto y la violencia del impacto llevaron a los peritos de Criminalística a sospechar que el vehículo podría haber circulado a más de 110 kilómetros por hora.
El auto atravesó el frente de la vivienda, destruyó gran parte del portón metálico y terminó dentro del patio. A pesar de la brutalidad de la secuencia, ni los ocupantes del vehículo ni las personas que estaban dentro de la casa sufrieron heridas graves.
La situación tomó todavía más gravedad cuando personal de Tránsito realizó el test de alcoholemia a la conductora: el resultado arrojó 2,5 gramos de alcohol en sangre, una cifra extremadamente alta y muy por encima del límite permitido por la legislación actual de alcohol cero al volante.
Dentro del vehículo viajaba también un hombre mayor de edad. Hasta el momento no existe una confirmación oficial sobre la mecánica exacta del accidente, aunque la principal hipótesis de Criminalística apunta a una combinación de velocidad excesiva, pérdida de control y estado de ebriedad.
En el lugar trabajaron efectivos policiales, personal del hospital local, agentes de Tránsito y peritos de Criminalística, quienes realizaron las primeras tareas para reconstruir lo ocurrido y evaluar los daños provocados por el impacto.
Ahora, además de enfrentar una elevada multa por alcoholemia positiva, la conductora deberá afrontar los costos de reconstrucción del paredón y los daños ocasionados en la vivienda.
El caso volvió a poner sobre la mesa las graves consecuencias de manejar bajo los efectos del alcohol. Con la ley de alcohol cero vigente, cualquier nivel positivo ya constituye una infracción, pero cifras como 2,5 gramos de alcohol en sangre multiplican el riesgo de provocar tragedias. Además de multas económicas y posibles sanciones judiciales, conducir alcoholizado puede terminar en lesiones irreversibles o pérdidas humanas en apenas segundos. Esta vez no hubo víctimas graves, pero el desenlace pudo haber sido mucho peor.
En una madrugada, una mala decisión pudo haber terminado en tragedia.
