Mariana Amorosi, primera mujer en dirigir INTA Patagonia Norte, enfrenta el ajuste defendiendo la ciencia pública

Con una trayectoria de más de 20 años en el organismo, Amorosi lidera un área clave para Río Negro y Neuquén en un contexto de incertidumbre por los recortes nacionales. Advierten que peligran la asistencia técnica, proyectos estratégicos y la permanencia territorial del INTA.

Mariana Amorosi asumió en noviembre de 2024 como directora del Centro Regional Patagonia Norte del INTA, convirtiéndose en la primera mujer en liderar este organismo estratégico para la producción agropecuaria de Río Negro y Neuquén. Su designación marcó un hito en los 40 años de historia regional del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y la posicionó como una de las dos únicas mujeres al frente de los 15 centros regionales del país.

Contadora pública, magíster en Comercio Exterior e hija de productores, Amorosi conoce el terreno desde adentro: ingresó al INTA a los 21 años y desarrolló su carrera desde el área administrativa hasta llegar al cargo de mayor responsabilidad. “Me crié en el INTA. Este lugar es parte de mi vida”, resumió en diálogo con Diario Río Negro.

Hoy, encabeza un equipo de 350 personas y coordina tres estaciones experimentales —Bariloche, Alto Valle y Valle Inferior— y 16 agencias de extensión, once en Río Negro y cinco en Neuquén. En paralelo, también ocupa la dirección interina de la Estación Experimental de Alto Valle.

El rol del INTA en la región es fundamental para el acompañamiento técnico, la investigación y el desarrollo de productores pequeños, medianos y grandes. Sin embargo, esa estructura se encuentra en riesgo. Amorosi confirmó que el gobierno nacional solicitó ajustes en el organismo, aunque aún no hay definiciones claras. “No sabemos la magnitud del recorte ni dónde se aplicaría”, sostuvo.

Una de las preocupaciones más fuertes es el posible cierre de agencias de extensión, consideradas por Amorosi como “la columna vertebral del INTA”. Otro foco de alerta es el impacto que podría tener la desvinculación de becarios y trabajadores de planta transitoria, que en Patagonia Norte representan el 31% del personal.

Entre los principales aportes del organismo en la región, se destacan el Programa Regional de Madurez y el Banco de Germoplasma en Alto Valle; la promoción de frutos secos en el Valle Inferior, y el laboratorio de fibras textiles y el sistema sanitario ganadero en Bariloche. “En cada alimento hay una tecnología o innovación del INTA. Pero ese trabajo muchas veces no se ve”, afirmó Amorosi.

En los últimos meses, trabajadores del INTA se movilizaron para visibilizar la situación. En Viedma, fueron recibidos por legisladores provinciales, que comprometieron el envío de un pedido formal al Ejecutivo Nacional. Además, el Concejo Deliberante local declaró de interés el Módulo Agroecológico de la estación experimental de Valle Inferior, que también podría verse afectado.

Amorosi no esquiva la coyuntura. “Una capacidad que se va es un asesoramiento menos para el productor”, reflexionó. Y remarcó: “Estamos defendiendo el recurso humano, que es lo más importante”.

El INTA cumple 70 años en 2026 y atraviesa uno de sus momentos más críticos. En una región atravesada por el cambio de matriz productiva y la expansión de Vaca Muerta, Amorosi ve un nuevo desafío: articular el saber técnico del INTA con las transformaciones territoriales. “La convivencia con los hidrocarburos es un tema que recién empezamos a indagar. Tenemos mucho para aportar”, concluyó.

Fuente: diario Río Negro (Florencia Bark).