Murió la “abuela lalala”, la mujer que convirtió los festejos del Mundial en un fenómeno viral

Cristina Mariscotti, de 79 años, se hizo conocida en Liniers durante el Mundial de Qatar 2022 por sus celebraciones junto a vecinos. Falleció a principios de marzo tras una descompensación y su historia volvió a resonar entre hinchas y redes sociales.

La muerte de Cristina Mariscotti, conocida como la “abuela lalala”, se conoció durante el fin de semana. La mujer había alcanzado notoriedad durante el Mundial de Qatar 2022 por sus festejos espontáneos en las calles de Liniers, donde se transformó en una figura reconocida entre los hinchas de la Selección.

Según se informó, la jubilada sufrió una insuficiencia cardíaca a comienzos de marzo y murió días después en el Hospital Santojanni.

Tenía 79 años y vivía en ese barrio porteño, donde había construido su vida.
Su popularidad comenzó cuando salió a celebrar los goles junto a un grupo de jóvenes conocidos como Los Pibes de Luro. En ese contexto nació el canto que la hizo viral: “Abuela, lalala lala”. Los videos se difundieron rápidamente en redes sociales y la convirtieron en un símbolo de los festejos mundialistas.

Cristina no tenía hijos ni nietos, pero en ese contexto fue adoptada simbólicamente por los hinchas como “la abuela de todos”. Aunque no miraba los partidos por cábala, participaba activamente de las celebraciones en la calle, donde agitaba la bandera argentina.

En una de sus declaraciones, expresó: “Me divierto. Pero no sabía que iba a pasar esto”, al referirse a la viralización de su figura. También reconocía cierta incomodidad ante la exposición: “Siento una gran sorpresa… como que me descubrieron”.

Durante el Mundial, incluso fue invitada a viajar a Qatar para presenciar la final, pero decidió quedarse en el país por cuestiones de salud. “Prefiero verlo acá, rodeada de gente conocida”, había señalado.

Además de su vínculo con el fútbol, Cristina era hincha de Boca y admiradora de Lionel Messi, a quien consideraba su jugador preferido.

También recordaba haber celebrado títulos anteriores de la Selección en 1978 y 1986.

Tras conocerse la noticia de su fallecimiento, vecinos y allegados realizaron una misa en su honor en la Parroquia San Enrique, de la que formaba parte. Su figura quedó asociada a una de las expresiones más visibles de alegría colectiva durante el Mundial.