El anuncio de reparaciones en la Escuela Primaria 281 volvió a visibilizar un malestar persistente entre familias y ex integrantes de la comunidad educativa de Catriel. Lejos de celebrar la intervención, numerosos comentarios públicos expresaron frustración por lo que consideran respuestas parciales frente a problemas estructurales.
Entre los señalamientos se repiten menciones a instalaciones de gas deficientes, filtraciones, falta de espacios adecuados para actos escolares y educación física, y condiciones edilicias que, según relatan, se mantienen sin cambios desde hace más de una década.
Las críticas no se dirigieron únicamente a la obra puntual, sino a la ausencia de soluciones integrales y a una dinámica que describen como repetitiva: trabajos en períodos de receso que no logran modificar la situación general del establecimiento.
El intercambio dejó en evidencia una brecha entre el discurso institucional y las expectativas de quienes transitan la escuela cotidianamente.


