Se realizó en Catriel la 1era jornada de bioconstrucción sustentable

La capacitación reunió a vecinos, estudiantes, emprendedores, personal del INTA y trabajadores interesados en conocer el potencial del cáñamo industrial como materia prima para la construcción sustentable. La actividad incluyó una demostración práctica de elaboración de bloques, la entrega de certificados y un recorrido por las oportunidades productivas que abre este cultivo para la región.  

Con una participación de más de veinte personas, este lunes se desarrolló en la Terminal de Ómnibus de Catriel la primera Jornada de Introducción a la Construcción Sustentable con Cáñamo Industrial, una propuesta abierta a la comunidad que combinó capacitación, demostraciones prácticas y espacios de intercambio sobre una actividad que comienza a ganar lugar en Argentina.

La iniciativa fue organizada por la Municipalidad de Catriel, Grupo Agrómera y la Cooperativa Quatrifinio Ltda., y estuvo a cargo de Fernando «Peñi» Saavedra, quien presentó los principales conceptos vinculados al cáñamo industrial y su potencial como materia prima para distintas industrias. Al finalizar la actividad, las y los participantes recibieron sus certificados de asistencia. Asistieron vecinos, personal del área de Producción, Medioambiente y también del INTA de Plottier.

Durante la jornada se explicó que el cáñamo industrial y el cannabis medicinal pertenecen a la misma especie vegetal, pero tienen destinos productivos y marcos regulatorios diferentes. También se repasó la historia del cultivo en el mundo y en Argentina, su regreso al país a partir de la Ley Nacional 27.669 y el rol de los organismos que regulan la actividad.

Uno de los ejes centrales fue mostrar que prácticamente toda la planta puede aprovecharse. Se analizaron las características de sus principales materias primas —fibra, semilla, cañamiza y biomasa— y las múltiples aplicaciones que tienen en sectores como la industria textil, la producción de alimentos, la elaboración de bioplásticos, la fabricación de papel, la cosmética, la energía y, especialmente, la construcción sustentable.

En ese marco también se presentaron las propiedades de la cañamiza, utilizada para fabricar bloques y morteros de bioconstrucción. Entre sus ventajas se destacaron su capacidad de aislamiento térmico y acústico, la regulación natural de la humedad, la resistencia al fuego y su condición de material de origen natural con menor impacto ambiental.

La capacitación incluyó además un análisis sobre los beneficios ambientales del cultivo, como la captura de dióxido de carbono durante su crecimiento y su potencial para contribuir a la recuperación de suelos degradados mediante procesos de fitorremediación.

Uno de los momentos más esperados fue la demostración práctica de elaboración de bloques de bioconstrucción con cáñamo, realizada con materiales provenientes del cultivo desarrollado en Peñas Blancas. La actividad permitió a los asistentes conocer de primera mano cómo se preparan estos materiales y cuáles son sus posibles aplicaciones en viviendas y otras construcciones.

La exposición también planteó una mirada sobre las oportunidades económicas que puede generar esta cadena productiva. Se analizaron distintos mercados posibles, desde emprendimientos locales y producción de cercanía hasta aplicaciones industriales y perspectivas de exportación, además de remarcar la necesidad de impulsar capacitación, articulación institucional y políticas públicas que acompañen el desarrollo del sector.

Con esta primera experiencia, Catriel sumó un nuevo espacio de formación orientado a una actividad emergente que combina innovación, producción, sustentabilidad y agregado de valor, abriendo el debate sobre las posibilidades que el cáñamo industrial puede ofrecer para el desarrollo productivo de la región.