Sin mochilas ni bolsos: una escuela de Catriel aplica medidas especiales tras amenazas en secundarios

La decisión afecta a ambos turnos y forma parte de los protocolos de seguridad activados tras las amenazas en los últimos días. ¿Qué está pasando en las escuelas de la ciudad?

Una medida poco habitual comenzó a aplicarse en una de las escuelas secundarias de Catriel y generó impacto inmediato en la comunidad educativa.

A partir del miércoles 22 de abril, los estudiantes de la ESRN N° 78 deberán asistir al establecimiento únicamente con carpeta y lapicera, sin mochilas ni bolsos. La decisión forma parte de una serie de acciones preventivas adoptadas tras una situación de amenazas que requirió la intervención de autoridades.

Según informaron desde el equipo directivo, la medida busca “no minimizar el hecho y garantizar la seguridad de los estudiantes y todo el personal”, en el marco de protocolos activados junto a Supervisión y organismos correspondientes.

El cambio en la dinámica escolar no es aislado.

De acuerdo a lo que se pudo reconstruir, en los últimos días se registraron situaciones similares en otras instituciones de la ciudad (CET 7 y ESRN 21), lo que llevó a reforzar controles y revisar medidas de seguridad en distintos establecimientos. En algunos casos, como en el CET 7, se dispuso incluso presencia policial en el horario de salida de los estudiantes, como parte de las acciones preventivas.

En ese contexto, el eje pasó a ser la prevención.

La restricción de elementos de ingreso —como mochilas o bolsos— apunta a generar un entorno más controlado dentro de la escuela, mientras se avanza en el análisis de lo ocurrido.

Desde las instituciones educativas remarcan que todas las decisiones se toman en coordinación con el Ministerio de Educación de Río Negro y buscan llevar tranquilidad a las familias, en un escenario donde la prioridad es sostener la actividad escolar en condiciones seguras.

Por el momento, las situaciones se encuentran bajo seguimiento y no se informaron públicamente responsables identificados, mientras continúan las actuaciones correspondientes.

En paralelo, el impacto ya se siente en la comunidad.

Porque más allá de las medidas, lo que cambia no es solo la forma de ir a la escuela.

Es la manera en que estudiantes, docentes y familias viven el día a día dentro de esos espacios.