Un violento episodio sacudió un partido de fútbol infantil en Catriel. Un hombre, molesto porque su hijo no había sido incluido en el equipo, reaccionó con agresiones físicas y verbales que terminaron en una causa judicial. El hecho ocurrió frente a menores, una asistente y la esposa del entrenador.
Según consta en el expediente, el agresor empujó a una mujer que cayó al suelo, insultó, amenazó y golpeó al entrenador. Ante la situación, las partes acordaron una suspensión del juicio a prueba por un año, con reglas estrictas impuestas por la justicia.
Durante ese período, el acusado debió indemnizar a la víctima, presentarse cada tres meses en la comisaría local, respetar una orden de restricción de acercamiento, mantener su domicilio informado y abstenerse del consumo de estupefacientes y alcohol en la vía pública.
El enfoque judicial priorizó resolver el conflicto con medidas reparadoras y de control, sin imponer una pena tradicional. En mayo de este año, y tras verificarse el cumplimiento total de las condiciones, se extinguió la acción penal y se dictó el sobreseimiento.
El caso expone los riesgos de la violencia en espacios deportivos destinados a la niñez y refuerza la necesidad de garantizar entornos seguros y respetuosos para toda la comunidad.
