A 50 años del golpe de Estado, el 24 de marzo en Catriel dejó algo más que actos conmemorativos: expuso posicionamientos, abrió matices y volvió a poner en escena cómo se construye la memoria en la comunidad.
La jornada comenzó con el acto central, encabezado por la intendenta Daniela Salzotto, con participación de instituciones, escuelas, organizaciones y vecinos. Allí se escucharon mensajes enfocados en la importancia de sostener la memoria y los derechos humanos como base de la vida democrática. Uno de los momentos centrales fue el testimonio de Luis Néstor Mendoza, ex preso político, quien recordó a Félix “Pincho” Oga, en un acto atravesado por el reconocimiento a las trayectorias locales vinculadas a ese período.
En ese mismo marco, se realizó el descubrimiento de una placa conmemorativa por los 50 años, vinculada a la memoria de ambos, en un clima marcado por el respeto y la carga simbólica. También hubo intervenciones desde el ámbito educativo, donde se destacó el rol de la escuela en la transmisión de la memoria a nuevas generaciones.
En paralelo, desde el oficialismo se reforzó la idea de sostener la memoria como política activa. La concejala Carolina Piris presentó la Mesa Permanente “Florecerá Memoria”, un espacio impulsado desde el Concejo Deliberante con la intención de trabajar durante todo el año con instituciones y organizaciones locales.
Pero el 24 de marzo también dejó lugar a otras miradas. Desde la oposición, la concejala Elizabeth Cofré planteó una postura que, sin negar lo ocurrido durante la dictadura, propuso abrir el debate sobre cómo se construye la memoria en la actualidad. En su mensaje, puso el foco en el rol de la escuela como espacio de formación crítica y sostuvo que la memoria no debe ser un espacio cerrado, sino una construcción en la que intervengan nuevas generaciones y distintas miradas.

Esa diferencia de enfoques —entre una memoria sostenida desde la continuidad institucional y otra que plantea la necesidad de debate y revisión— marcó uno de los ejes más visibles de la jornada.
Por la tarde, el conversatorio en la Biblioteca Nurdin Sol volvió a poner en el centro la palabra de Mendoza, esta vez en un formato más abierto, con intercambio y reflexión sobre las consecuencias sociales, políticas y humanas de la dictadura. El espacio reforzó la idea de memoria como construcción colectiva, pero también dejó en evidencia que el tema sigue generando preguntas en distintos sectores.
El 24 de marzo en Catriel no pasó desapercibido. Entre actos, símbolos, testimonios y posicionamientos, la fecha volvió a interpelar a la comunidad.
A medio siglo del golpe, la memoria no aparece como un relato único, sino como un espacio en movimiento, donde conviven consensos, matices y debates que siguen abiertos. Sin embargo, entre las distintas miradas, hay puntos que se sostienen como base común: el rechazo al terrorismo de Estado, el compromiso con el Nunca Más y el reconocimiento de los 30 mil detenidos desaparecidos como parte central de la memoria colectiva.
