En la Patagonia, las condiciones climáticas favorecen la presencia de arañas adaptadas a entornos domésticos y corredores, debido a la fuerza del viento. La bióloga Mirta Carbajal, experta en morfología y sistemática de arañas, señala que en las regiones de Río Negro y Neuquén predominan dos especies: la Loxosceles, conocida como araña violinista o de los rincones, y la Sicarius, o araña arenera. La Loxosceles, que se encuentra en lugares oscuros y poco frecuentados dentro de las casas, puede representar un peligro para los humanos debido a su veneno necrótico.
Carbajal destaca que, aunque el 99.7% de las especies de arañas son venenosas, la mayoría de los venenos solo afectan a los insectos. Sin embargo, algunas, como la Loxosceles, pueden causar graves problemas si pican a los humanos. La picadura de esta araña puede pasar desapercibida al principio, pero con el tiempo puede provocar necrosis en el tejido afectado. Es crucial buscar atención médica rápidamente, ya que existen sueros que pueden revertir el efecto del veneno si se administran dentro de las primeras 36 horas.
Por otro lado, la araña Sicarius, que habita en playas y montes, es prácticamente inofensiva para los humanos debido a su comportamiento evasivo y su preferencia por entornos naturales. Aunque su presencia es menos preocupante, es importante conocer y poder identificar estas especies para prevenir posibles incidentes y reaccionar adecuadamente en caso de una picadura.
Para diferenciar y reconocer estas arañas, es fundamental observar ciertas características distintivas. La Loxosceles, o araña violinista, suele ser de tamaño mediano, con un color amarronado y una marca en forma de violín en su espalda. Tiene seis ojos distribuidos en pares, lo que la diferencia de la mayoría de las arañas que tienen ocho ojos. Se encuentra en lugares oscuros y poco frecuentados, como detrás de muebles o dentro de armarios. En contraste, la Sicarius es más grande, de color marrón claro o arena, y tiene una característica forma plana que le permite enterrarse en la arena. Su comportamiento evasivo la lleva a evitar el contacto con los humanos, prefiriendo permanecer en playas o montes. Conocer estas diferencias puede ayudar a prevenir encuentros peligrosos y a actuar de manera adecuada en caso de picaduras.
Fuente: rionegro.com.ar