La advertencia no es menor. Y, según quienes trabajan dentro del sistema, podría tener consecuencias directas.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) atraviesa horas de tensión ante la posibilidad de nuevos despidos en el marco del plan de reducción del Estado. Según expresaron trabajadores del organismo, entre 150 y 200 empleados podrían recibir telegramas de cesantía en los próximos días, lo que profundizaría un escenario que ya consideran crítico.
La preocupación no se centra únicamente en la pérdida de puestos de trabajo. De acuerdo a lo señalado por especialistas del sector, la reducción de personal podría impactar directamente en la calidad de los pronósticos y las alertas meteorológicas, herramientas clave para anticipar fenómenos climáticos.
“Se estarían complicando de manera muy fuerte los pronósticos del tiempo y las alertas a nivel nacional y local”, advirtió el meteorólogo Sergio Jalfin, quien explicó que el problema radica en el posible debilitamiento de la red de observación y medición.
Según detalló, estas tareas no pueden ser reemplazadas completamente por sistemas automatizados. “Hay información que solo puede ser procesada por personal calificado”, sostuvo, en referencia a la experiencia técnica acumulada por los trabajadores del organismo.
Actualmente, el SMN cuenta con alrededor de 950 empleados, cuando —según indicaron— debería tener unos 1250 para funcionar con normalidad. En ese contexto, una nueva reducción podría implicar, según estimaciones, entre un 20% y un 30% menos de personal, lo que —de acuerdo a las fuentes consultadas— pondría en riesgo su operatividad.
El impacto, advierten, no se limita al pronóstico cotidiano. También podría afectar áreas sensibles como la aviación, donde la información meteorológica es clave para el despegue y aterrizaje de vuelos, así como sectores productivos como el agro, la industria y la navegación.
En un contexto atravesado por el cambio climático y el aumento de eventos extremos, los trabajadores sostienen que la pérdida de capacidad operativa podría tener consecuencias más amplias. “Tragedias que hoy son evitables podrían dejar de serlo”, alertaron.
Desde el Gobierno nacional, que no convalida la existencia del calentamiento global, el proceso se enmarca en un plan de modernización del Estado. Sin embargo, desde el sector aseguran que no hubo instancias de diálogo claras ni precisiones sobre el alcance de las medidas.
Mientras tanto, los trabajadores se encuentran en asamblea permanente y ya iniciaron acciones de visibilización, como un “abrazo simbólico” en la sede central. No descartan nuevas protestas en los próximos días.
Por ahora, el escenario sigue abierto. Pero puertas adentro del organismo, la preocupación es concreta: no se trata solo de una estructura.
Se trata de la información que, todos los días, permite anticiparse a lo que viene.
