Más de 60 años de actividad petrolera en Catriel podrían no tener el peso esperado en el nuevo esquema de reparto de regalías que analiza la Provincia.
Ese es el eje del reclamo que el Municipio puso sobre la mesa: no se trata solo de cuánto se produce hoy, sino de todo lo que esa producción dejó en el territorio.
Según el planteo oficial, el modelo en discusión prioriza los niveles actuales de extracción, pero deja en segundo plano el impacto acumulado de décadas de explotación. Un punto que —advierten— podría traducirse en una reducción significativa de los ingresos para la ciudad.
En ese marco, la intendenta Daniela Salzotto buscó marcar el tono del planteo. “No pretendo hoy seguir confrontando con el gobierno provincial, es un proyecto de resarcimiento económico, de reconocimiento histórico”, expresó en diálogo con Diario Río Negro.
La definición no es menor. Porque ese “reconocimiento histórico” es, según el Municipio, el corazón de la propuesta.
Catriel no solo produce petróleo. Es una ciudad atravesada por más de seis décadas de actividad hidrocarburífera, con más de 280 pozos, infraestructura instalada y un territorio que —según señalan— sigue cargando con las consecuencias de esa explotación.
Ahí aparece la diferencia de enfoque.
«No pretendo hoy seguir confrontando con el gobierno provincial, es un proyecto de resarcimiento económico, de reconocimiento histórico«.
Daniela Salzotto, intendenta.
Mientras el esquema provincial pone el foco en el presente, la contrapropuesta local busca incorporar lo que quedó: el desgaste del territorio, la densidad de pozos y los pasivos ambientales que se acumularon con el tiempo.
En otras palabras, no solo medir cuánto se extrae, sino también quién sostiene el impacto de esa actividad.
Desde el Municipio sostienen que este criterio no busca romper el diálogo, sino aportar una mirada más completa al debate. Y remarcan que no todas las localidades parten del mismo punto.
El modelo que analiza la Provincia, en cambio, amplía el reparto a municipios dentro de un radio de hasta 100 kilómetros, incluso sin actividad directa. Un cambio que, según la mirada local, podría diluir el peso de quienes históricamente sostuvieron la producción.
En ese contexto, el reclamo de Catriel apunta a una idea simple, pero de fondo: no es lo mismo producir que no producir, ni tampoco soportar durante décadas lo que esa producción deja.
La discusión ahora deberá resolverse en el ámbito provincial. Pero en la ciudad, el debate ya dejó de ser técnico.
Y se transformó en una pregunta más directa: si más de 60 años de actividad petrolera cuentan, o no, a la hora de repartir.
