Catriel: vende comida casera para pagar los gastos médicos de su hija

Catalina nació en 2018 con solo 28 semanas de gestación y un kilo de peso. Desde entonces, enfrentó desafíos de salud que requieren atención médica constante en distintas especialidades.

A sus siete años, Cata sigue múltiples tratamientos: neurológicos por un retraso madurativo, fonoaudiológicos por hipoacusia bilateral, nutricionales y gastroenterológicos por desnutrición, y oftalmológicos debido a miopía, astigmatismo y estrabismo. Como en Catriel no hay especialistas para abordar su cuadro, la familia debe viajar a diario al Alto Valle, lo que suma un gasto extra en traslados.

En los próximos días, los costos médicos son abrumadores: $100.000 por una consulta con un alergista, $40.000 por una evaluación nutricional, otros $80.000 para una consulta con el neurólogo y $50.000 por cada sesión de fonoaudiología, que debe realizarse semanalmente. A eso se suma el costo de los anteojos, ya que su graduación sigue aumentando.

Según explicó su mamá, Cata no tiene cobertura de obra social porque su padre no la dio de alta, aunque hace cinco años trabaja en formalidad. Aseguró que esto no solo le impide acceder a prestaciones esenciales, sino también a una pensión por discapacidad, ya que el salario de él supera el tope establecido. Esta situación hizo que la asistencia que antes brindaba Salud Pública también quedara restringida.

Para afrontar los gastos, la familia organiza la venta de pizzetas, prepizzas, pan, tortas fritas y otros productos caseros, además de aceptar colaboraciones solidarias. Quienes quieran ayudar pueden hacerlo a través del alias Cata.m.2018 a nombre de Mecias Janet.