Corrieron juntos en la montaña y dejaron a Catriel en lo más alto: padre e hijo, protagonistas en El Bolsón

Padre e hijo compartieron una de las carreras más exigentes de la Patagonia y lograron destacarse en sus categorías. Pero detrás de los resultados, hay un recorrido que va más allá del cronómetro.

En medio de senderos exigentes, desniveles extremos y el rigor del clima cordillerano, una historia logró destacarse por encima de los cronómetros. En El Bolsón, durante una de las competencias más duras del trail patagónico, un padre y su hijo no solo corrieron: dejaron una huella que fue mucho más allá del resultado.

Todo ocurrió el pasado 3 de abril, en la 12ª edición del Cabeza del Indio Cross Trail, donde corredores de distintos puntos del país enfrentaron un circuito tan imponente como desafiante. Allí, representando a Catriel, Yamil y Milton Molina compartieron una experiencia atravesada por el esfuerzo, la constancia y el vínculo familiar.

Para Yamil Molina, la carrera tuvo un significado especial: fue su tercer año consecutivo compitiendo en los senderos de El Bolsón. “Hermoso fin de semana en familia en la montaña”, resumió tras la competencia, dejando ver que el logro no fue solo deportivo.

En la distancia principal de 21 kilómetros, Yamil volvió a destacarse con una actuación sólida. Marcó un tiempo de 1:56 hs, lo que le permitió alcanzar el puesto 14 en la clasificación general y el 6° lugar en su categoría (30 a 39 años). En un circuito técnico, con subidas exigentes, descensos pronunciados y tramos de bosque nativo, su rendimiento confirma un crecimiento sostenido dentro del trail regional.

Pero la escena más significativa se completó con la participación de Milton Molina, su padre, quien también se sumó al desafío en la distancia de 10 kilómetros. Con determinación, completó el recorrido en 1:40:03, ubicándose 112° en la general y logrando un 15° puesto en su categoría (50 a 60 años).

La imagen de ambos compartiendo el mismo evento, viajando y compitiendo juntos, terminó de darle sentido a la jornada. No fue solo una carrera: fue una experiencia atravesada por la historia personal, el acompañamiento y la pasión por el deporte.

El circuito, considerado uno de los más exigentes de la región, obligó a los corredores a enfrentar terrenos irregulares, zonas de bosque cerrado y vistas abiertas hacia la cordillera. Cada tramo puso a prueba la resistencia física y mental.

En ese contexto, lo conseguido por los Molina adquiere otra dimensión. Porque más allá de los tiempos y las posiciones, hay historias que se construyen paso a paso, kilómetro a kilómetro.

Y en este caso, con algo que no se entrena: correr en familia.