Dolor en Río Negro por la muerte de una joven policía de 19 años: el caso reabrió un debate sensible dentro de la fuerza

Alma Candela Jara había iniciado recientemente su carrera en la Policía de Río Negro. Su fallecimiento en General Roca generó conmoción en la comunidad policial y volvió a poner en discusión el acompañamiento psicológico dentro de las fuerzas de seguridad.

La muerte de Alma Candela Jara, una joven agente de la Policía de Río Negro de 19 años, provocó conmoción en General Roca y abrió nuevamente un debate sensible dentro de la fuerza: la salud mental y el acompañamiento psicológico de quienes integran las instituciones de seguridad.

El fallecimiento de la joven fue confirmado por el Consejo de Bienestar Policial y Penitenciario de Río Negro, que la despidió públicamente con un mensaje cargado de dolor y acompañamiento hacia su familia, seres queridos y camaradas. “Su recuerdo quedará presente en cada guardia, en cada abrazo entre compañeros y en cada acto de entrega hacia los demás”, expresaron desde el organismo.

Alma había iniciado recientemente su carrera dentro de la Policía rionegrina. Por eso, la noticia impactó especialmente entre compañeros e integrantes de la institución, donde en las últimas horas se multiplicaron mensajes de tristeza y conmoción por la muerte de una agente tan joven.

El caso quedó bajo intervención del Ministerio Público Fiscal de la Segunda Circunscripción Judicial de Río Negro, con sede en General Roca, donde se investigan las circunstancias vinculadas al fallecimiento.

Pero más allá del dolor, el caso también dejó expuesto un reclamo interno que comenzó a circular con fuerza dentro de sectores vinculados a la comunidad policial. En el mensaje difundido por el Consejo de Bienestar Policial apareció una frase que no pasó desapercibida: “Que la institución tome nota de la importancia de los controles y seguimientos psicológicos. Nada más”.

El planteo volvió a poner sobre la mesa una discusión compleja y muchas veces silenciosa dentro de las fuerzas de seguridad: el impacto emocional de la actividad policial, las condiciones de salud mental y los mecanismos de contención disponibles para quienes integran la institución.

El reclamo cobró todavía más relevancia por un dato reciente. Apenas semanas antes del fallecimiento de Alma Candela Jara, el propio Ministerio de Seguridad y Justicia de Río Negro había impulsado en Viedma una jornada de concientización y prevención del suicidio destinada a estudiantes de segundo año de la Escuela de Cadetes de la Policía provincial.

La actividad se realizó el pasado 24 de abril y tuvo como objetivo trabajar sobre identificación de factores de riesgo, fases del proceso suicida, mitos vinculados a la problemática e intervención en crisis. La capacitación fue organizada junto a la Asociación Red Argentina de Suicidología y contó con la participación de especialistas en salud mental, intervención comunitaria y prevención.

Entre los ejes abordados estuvieron:

  • identificación y prevención del suicidio;
  • factores protectores y factores de riesgo;
  • intervención institucional;
  • recomendaciones para la primera respuesta;
  • y herramientas para actuar ante situaciones críticas.

En ese contexto, la muerte de la joven agente volvió a poner en discusión una problemática que ya había comenzado a ser abordada dentro de ámbitos vinculados a la formación policial y la salud mental en las fuerzas de seguridad.

Mientras avanza la investigación judicial, la comunidad policial rionegrina despide a una joven agente cuyo fallecimiento dejó una profunda conmoción y un interrogante difícil de evitar: cómo acompañar emocionalmente a quienes también tienen la responsabilidad cotidiana de cuidar a otros.

Si vos o alguien que conocés está atravesando una situación de crisis emocional, pedí ayuda. En Argentina funciona la línea 135 desde CABA y Gran Buenos Aires, o el 0800-345-1435 desde todo el país.