El conflicto laboral derivado de la quiebra de Madalena Energy Argentina SRL volvió a tensionarse en Catriel. Cuando parecía encaminado un principio de acuerdo para garantizar la continuidad de unos 50 trabajadores petroleros, la firma del acta de traspaso quedó demorada y la negociación seguía abierta al cierre de esta edición.
Según pudo reconstruir VientoSur a partir de distintas fuentes vinculadas a la negociación, el punto que volvió a trabar el cierre del acuerdo es el alcance del reconocimiento de la antigüedad laboral de los empleados que pasarían a desempeñarse bajo el nuevo esquema operativo del área Rinconada–Puesto Morales.
Tal como informó previamente este medio en La caída de Madalena: cómo una petrolera terminó quebrada en medio de la transición de áreas en Río Negro, la Justicia declaró la quiebra de Madalena mientras avanzaba el proceso de transición impulsado por la Provincia tras la extinción de la concesión petrolera.
Posteriormente, en Antigüedad en juego: crece la tensión por el traspaso de trabajadores tras la quiebra de Madalena, VientoSur dio cuenta de la preocupación existente entre trabajadores petroleros de Madalena Energy en Catriel por las condiciones laborales que podían regir en el pase hacia Geopetrol, firma vinculada al nuevo esquema operativo del área.
Durante la jornada previa, distintas fuentes habían señalado que existía un principio de entendimiento para sostener puestos de trabajo, salarios y condiciones laborales. Sin embargo, ese escenario volvió a quedar en revisión durante las últimas horas.
Fuentes vinculadas a los trabajadores sostienen que el acuerdo se habría trabado por diferencias relacionadas con el reconocimiento pleno de la antigüedad acumulada durante los años de prestación laboral en el yacimiento. Desde otros sectores de la negociación, en cambio, relativizan el nivel de tensión y aseguran que las conversaciones continúan abiertas sobre distintos aspectos del esquema laboral.
Fuentes del sector coinciden además en que existe preocupación por evitar que el conflicto escale y garantizar una salida ordenada, especialmente por el impacto que una ruptura podría tener sobre la continuidad operativa del área y el clima social en Catriel.
Sectores involucrados en las conversaciones consultados por este medio señalaron que todavía existen borradores en análisis y que podrían abrirse nuevas instancias formales de negociación si no aparece una definición en las próximas horas.
El punto de fondo sigue siendo el mismo: una cosa es garantizar que los trabajadores sigan ocupados y otra distinta es definir bajo qué condiciones pasan a la nueva operadora. Para los trabajadores, la diferencia puede ser decisiva: no es lo mismo conservar salario y puesto que mantener plenamente la antigüedad y los derechos acumulados durante años de actividad petrolera.
La discusión tiene además un antecedente relevante. El pliego oficial del Concurso Público Nacional e Internacional Nº 02/2025, publicado por la Provincia de Río Negro, establecía que la presentación de una oferta implicaba el compromiso de absorber y colocar bajo relación de dependencia a los trabajadores afectados a la operación del área.
No es lo mismo conservar salario y puesto que mantener plenamente la antigüedad y los derechos acumulados durante años de actividad petrolera.
Ese punto fue interpretado por trabajadores y asesores legales como una garantía de continuidad laboral. Sin embargo, los borradores de actas y propuestas que circularon durante los últimos días abrieron distintas lecturas sobre el alcance jurídico real de esa incorporación.
Abogados laboralistas consultados por VientoSur habían advertido previamente que algunos esquemas preliminares podían implicar un reconocimiento limitado de antigüedad, sin asumir necesariamente continuidad jurídica plena ni pasivos laborales anteriores vinculados a Madalena.
Desde el entorno de la negociación también señalan que el nuevo esquema operativo debe ordenar responsabilidades laborales previas dentro del contexto excepcional generado por la quiebra de la empresa.
Por eso, la pregunta que atraviesa hoy la negociación es simple y sensible para cualquier familia petrolera de Catriel: ¿los trabajadores pasan con todos sus años reconocidos o comienzan una nueva etapa con parte de sus derechos todavía en discusión?
Hasta el momento no hubo una comunicación pública definitiva sobre la firma del acta ni sobre el contenido final del acuerdo. Tampoco hubo precisiones oficiales sobre una eventual convocatoria formal de la Secretaría de Trabajo en caso de que la negociación continúe trabada.
El conflicto se desarrolla en un momento particularmente delicado para Catriel, donde la actividad petrolera sigue siendo parte central de la economía local. La ciudad observa con atención el desenlace de una transición que involucra empleo directo, contratistas, proveedores, regalías y continuidad operativa en una de las áreas históricas del norte rionegrino.
Hasta el momento, no hubo pronunciamientos públicos del Municipio de Catriel ni de referentes políticos locales sobre las condiciones laborales que podrían regir en el traspaso del área.
Mientras tanto, el caso Madalena vuelve a exponer las tensiones que atraviesan las áreas maduras convencionales en Río Negro: yacimientos con menor inversión, producción en retroceso y alto impacto social cada vez que cambia el operador o se reordena una concesión.
Por ahora, la negociación sigue abierta. Y en Catriel, donde cada puesto petrolero repercute mucho más allá del yacimiento, la definición sobre la antigüedad laboral se convirtió en el punto que puede destrabar —o profundizar— uno de los conflictos más sensibles de la actual transición petrolera rionegrina.
Al cierre de esta edición, las conversaciones continuaban abiertas.
